Una agenda de desarrollo digital para el siglo XXI

30 Agosto 2017

El acelerado avance de las tecnologías digitales está tomando por sorpresa al mundo, en especial a los países en desarrollo. En cuestión de un par de décadas se ha tomado un giro hacia la digitalización, y las transacciones que antes se realizaban en persona están migrando hacia la Internet. La inteligencia artificial, la robótica y la impresión 3-D están transformando la manera en que se realizan las labores y tareas cotidianas en áreas que no solían incluirse, abarcando procesos en la agricultura, manufactura, construcción y prestación de servicios como educación, salud y seguridad ciudadana.

 

Un grupo de países en desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) encontró en el comercio electrónico una oportunidad para vincular a los miembros en desarrollo y a los países de menor desarrollo relativo (PMDRs) a esta nueva realidad. El grupo de Amigos del Comercio Electrónico para el Desarrollo (FED, por su sigla en inglés) se formó para articular, con sus pares, estrategias que recurran al comercio electrónico como vehículo para el desarrollo, pensando en soluciones a los desafíos que enfrentan los PMDRs y facilitándoles su incorporación en la economía digital.

 

Asimismo, FED concibe el comercio electrónico como una de las herramientas que los países en desarrollo y PMDRs pueden utilizar para reducir la brecha digital, comercial y social. El comercio electrónico tiene el potencial de generar empleo, promover la innovación, redistribuir la riqueza de forma más equitativa, propiciar la integración de las comunidades rurales por medio de inversión en infraestructura, impulsar la cooperación entre el sector público, privado y académico a través de políticas públicas que protejan a los consumidores y promover la transparencia de marcos regulatorios acordes con la realidad en la que vivimos.

 

Si bien a nivel de OMC existe un programa de trabajo que data de 1998, en el marco de los acuerdos de la Organización ya existen disposiciones que facilitan el comercio electrónico. Por lo anterior, FED ha definido como primer paso de su estrategia mapear las reglas que ya existen para determinar su alcance y la forma en que impactan a los países en desarrollo. En primera instancia, resulta fundamental definir si esas reglas abarcan las necesidades de los países en desarrollo para identificar luego los vacíos que podría ser necesario abordar.

 

Vale destacar que múltiples acciones deben realizarse a nivel local en materia de gobernanza, transparencia, acceso a mercados, regulación doméstica y facilitación del comercio, por citar algunos ejemplos, pues la solución a los problemas de desarrollo no puede atribuirse sólo a la OMC.

 

Como parte de estos esfuerzos, FED ha definido cuatro ejes dentro de lo que ha denominado el “ecosistema del comercio electrónico”, así como una Hoja de Ruta que establece siete elementos indispensables para el desarrollo que poseen un espacio para su discusión en el marco de la OMC. Los pilares de conectividad, transacciones y comercio transfronterizo sustentan temas transversales, como creación de capacidades y transferencia tecnológica; protección de datos y del consumidor; transparencia y propiedad intelectual y micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs).

 

La Hoja de Ruta, por su parte, plantea las siguientes áreas estratégicas a desarrollar:

 

Preparación y estrategia para el comercio electrónico

Es importante que los miembros realicen un esfuerzo individual por identificar su estado de preparación para el comercio electrónico, por medio de un análisis de fortalezas y debilidades. De esta manera, de forma voluntaria, los miembros pueden especificar las acciones que les sean de mayor beneficio y, en el marco regulatorio del comercio internacional, considerar las reformas necesarias a nivel nacional.

 

Con el programa de evaluación llamado e-T.Ready Programme, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés) ofrece apoyo a países en desarrollo que lo soliciten, con un análisis de prioridades para maximizar su potencial de participar en el comercio electrónico y, por ende, de sus beneficios. FED cuenta con la asesoría constante de la UNCTAD y apoya programas como el e-T.Ready Programme.

 

Infraestructura y servicios basados en tecnologías digitales

Para FED, es innegable que la infraestructura de tecnologías digitales debe ser confiable y asequible y debe incluir acceso a banda ancha, en especial para zonas menos favorecidas, para asegurar el uso de Internet. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 9(c) y 17.11 instan a la reducción de la brecha digital, por lo que las políticas comerciales deben contener ese elemento.

 

Como se ha mencionado, ya existe una serie de provisiones dentro de los acuerdos de la OMC que pueden servir como base para alcanzar estos objetivos. De ahí la importancia de identificarlas y vincularlas con temas de competencia y regulación; telecomunicaciones de valor agregado; servicios de cómputo y relacionados; y servicios de distribución.

 

Asimismo, debe prestarse atención a las barreras no arancelarias que impactan la brecha digital, en particular para el comercio de hardware y software.

 

Logística comercial

El comercio transfronterizo de bienes debe ser efectivo y competitivo para evitar discrepancias si las transacciones se realizan por medios electrónicos. El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) procura reducir las trabas, costos y tiempos para beneficiar, en particular, a las MiPyMEs de países en desarrollo. Por este motivo, FED considera que la implementación del AFC debe ser una prioridad.

 

Soluciones de pago

Los medios de pago electrónicos son fundamentales para aprovechar las ventajas y nuevas oportunidades que existen para los consumidores y compradores. La inclusión financiera, para todos aquellos que se encuentran fuera del sistema, se logra por medio de la implementación de pagos electrónicos seguros, que faciliten la transición de la dependencia del dinero en efectivo y que permitan el acceso al comercio internacional. Sobre todo, los medios de pago electrónicos deben ser confiables, sencillos y asequibles para cualquier usuario alrededor del mundo.

 

Marco legal y regulatorio

La confianza, la seguridad y la certeza de los consumidores y las empresas deben primar para que el comercio electrónico sea en verdad un instrumento útil para el desarrollo. Por tal razón, FED considera necesario identificar las acciones que permitan crear un espacio propicio para la protección al consumidor, protección de datos, transferencia transfronteriza de datos con seguridad, plataformas abiertas para facilitar el comercio y la prevención de crimen informático, así como la eliminación de barreras regulatorias al comercio electrónico.

 

Desarrollo de destrezas y asistencia técnica para el comercio electrónico

Debe promoverse la creación de capacidades y habilidades técnicas en el sector privado, público y académico para aprovechar los beneficios del comercio electrónico. Además, es necesario darle particular atención a la vinculación de las MiPyMEs.

 

Acceso al financiamiento

A nivel internacional, debe existir coherencia entre las agencias involucradas en temas de desarrollo para crear soluciones financieras confiables, tanto para empresas nacientes, start-ups o empresas con vocación exportadora. Esto promoverá no sólo emprendimientos, sino también su incorporación en el comercio electrónico y en las cadenas globales de valor.

 

Para grandes generadoras de empleo y de innovación como las MiPyMEs, la Hoja de Ruta de FED y los pilares del ecosistema de comercio electrónico se enfocan en necesidades puntuales que estas requieren para integrarse con eficacia en el comercio global, por ejemplo: i) acceso a las tecnologías de la información y la comunicación; ii) presentación de las condiciones necesarias para formar parte del comercio internacional y adaptarse al cambio para poder ser competitivas; iii) acceso al financiamiento; iv) creación de capacidades y asistencia técnica; y v) vocación exportadora o "born global".

 

FED ha venido trabajando en articular tanto la Hoja de Ruta como los pilares en actividades y seminarios individuales, en los que se permita discutir temas específicos y presentar experiencias nacionales sobre cada uno de ellos. Estas actividades se han denominado e-dialogues y se realizarán en las semanas previas a la 11ª Conferencia Ministerial de la OMC.

 

En Ginebra, la manera tradicional de negociar se ha tornado inefectiva y se requiere actualizar los enfoques y cambiar por métodos alternativos y novedosos. Se debe trabajar en conocer todos los puntos de vista y tender puentes para promover el intercambio de información, compartir experiencias nacionales e identificar nuevos retos y oportunidades.

 

En el marco de las conversaciones en la OMC existen claras diferencias sobre el abordaje que debería dársele al comercio electrónico, aunque como punto de convergencia existe un interés general en el fenómeno del desarrollo exponencial de las tecnologías digitales. Si bien sus beneficios aún no han llegado a todos los países en desarrollo de la misma forma, es importante que los países que han logrado incorporarse con éxito a las cadenas globales de valor compartan su experiencia en un espacio de confianza, que debe ser la base sobre la que se sustente el comercio electrónico. En la OMC, FED ha trabajado en construir esa confianza dentro del ámbito multilateral junto con otros doce miembros[1] de diferentes regiones y niveles de desarrollo.

 

La vinculación de Costa Rica con la era digital se remonta a hace más de dos décadas, cuando se suscribió el Acuerdo sobre Tecnologías de la Información (ATI). Nuestro país contaba con las características necesarias para dar un salto cuantitativo en su modelo de desarrollo, destinando importantes recursos a educación y salud. La ausencia de ejército, aunado a una sólida estabilidad política en una región que todavía se sacudía de las secuelas de conflictos militares, una posición geográfica privilegiada, el apego al estado de derecho, un clima de negocios favorable y en particular el contar con una población de alta calificación en términos de salud y educación permitió la instalación de empresas tecnológicas de gran peso a nivel internacional.

 

El efecto dominó que se desencadenó con la incorporación de Costa Rica en las cadenas globales de valor y con el establecimiento de conglomerados de manufactura y servicios diversificó y sofisticó el portafolio exportador del país. A la fecha, 45% de las exportaciones costarricenses provienen del sector de servicios. No obstante, Costa Rica sigue enfrentando los mismos retos que otros países en desarrollo, en especial en la integración de algunas zonas rurales del país.

 

Existen problemas de conectividad en zonas alejadas; los sectores agrícola y energético enfrentan nuevos retos por causa del cambio climático; y las MiPyMEs todavía enfrentan muchas barreras en el acceso al financiamiento. Es por esto que, para Costa Rica, el comercio electrónico es fundamental para fortalecer su integración a la economía global.

 

Por primera vez en la OMC, se habla de manera sistemática sobre comercio electrónico, con un espectro tan amplio de miembros y en tantos foros diferentes. Por esta razón, los miembros de la OMC – sobre todo sus ministros – deben asegurar que la agenda de comercio futura incorpore una agenda de desarrollo digital. Podría incluso pensarse que Buenos Aires sea recordada como la “Ministerial Digital de la OMC”, al incorporarse un nuevo paradigma del comercio, muy propio del siglo XXI y su marcada evolución hacia la economía digital.

 

* Álvaro Cedeño Molinari es embajador, representante permanente de Costa Rica ante la OMC.




[1] Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Kazajistán, Kenia, México, Moldova, Nigeria, Pakistán, Sri Lanka y Uruguay.

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