Un triángulo crítico: crisis financiera, comercio internacional y desarrollo sostenible

1 Marzo 1999

La crisis financiera y sus impactos recorren América Latina. A más delos efectos de catástrofes naturales que, como El Niño, han afectado gravemente la actividad y la infraestructura productiva, la región sufre ahora una disminución significativa en el flujo del comercio, la caída de los precios de bienes primarios y una mayor vulnerabilidad a la competencia en mercados internacionales. Así, el crecimiento del PIB para 1998 fue de 2.6% en promedio para la región (en 1997 fue de5,5%) y se prevé un crecimiento negativo durante 1999. América Latina reportó el dinamismo comercial más alto de todas las regiones a finales de 1997 y comienzos de 1998, con un 10% de crecimiento en sus exportaciones y 15% en las importaciones, variables que se han desacelerado notablemente. A manera de ejemplo, las exportaciones de la Comunidad Andina de Naciones al resto del mundo se redujeron en un19%, pasando de US$47,676 millones en 1997 a US$38,640 millones en 1998.

Naturalmente, la inestabilidad financiera no repercute únicamente en lo económico. Los regímenes políticos y los sistemas sociales también seven afectados por inestabilidades, incertidumbres, pauperizaciones y descontentos de variadas índoles. En este número de Puentes hemos querido dar un panorama de distintos aspectos de la crisis relacionados con el comercio internacional y los impactos sobre el medio ambiente, cuestión menos divulgada que la económica y la social. Aún reconociéndola posibilidad de la crítica al capitalismo que la crisis vuelve aponer sobre el tapete, hemos optado en este número por tomar el sistema económico como marco de los razonamientos y planteos que se hacenen esta nota y las que presentamos a continuación.

Una reciente encuesta de Latino barómetro indica que la economía demercado, la libre competencia y la inversión extranjera siguen gozando de un alto nivel de aceptación en la región (64%, 57% y 62% respectivamente).Pero esta aceptación podría ser más frágil de lo que parece. En efecto, con esta nueva crisis, el descontento con las políticas de ajuste se acentúa en la región y comienzan a ganar terreno movimientos de oposición a las tendencias globalizadoras. Así, por ejemplo, un creciente número de organizaciones están aglutinándose para detener el lanzamiento de una nueva ronda de liberalización comercial(la llamada Ronda del Milenio) en la reunión ministerial de la OMC el próximo noviembre. A este movimiento se contraponen quienes argumentan, desde el otro extremo del espectro, que de frenarse el impulso liberalizador el mundo podría entrar en una dinámica proteccionista que conduciría a una recesión. Entre ambas posiciones seguramente están las prescripciones políticas acertadas. El momento, sin duda, llama a la cautela, y ese es el propósito de los artículos que presentamos.

Hemos solicitado a un ex-ministro de comercio que nos de su punto de vista sobre lo que ofrece el comercio internacional a una región que necesita emerger de la crisis financiera y a una industrial que nos de una visión de las implicancias de la crisis para los esfuerzos desde la industria por adoptar tecnologías limpias y una administración e coeficiente. Por su parte, con esta nota queremos hacer una aproximación a los temas que comprende el análisis del triángulo crisis financiera-comercio internacional-desarrollo sostenible, con la intención de iluminar algunas conexiones que es importante explorar en más profundidad en nuestros países.

De la crisis financiera al impacto ambiental, a través del comercio internacional

Como tema de análisis e investigación, este triángulo es muy reciente. Las cadenas causales no están del todo claras, y falta evidencia empírica suficiente. Sin embargo, es importante comenzar a vislumbrar este problema para poder promover el desarrollo sostenible a la hora de reaccionar frente a la crisis.
Para empezar a entender las formas que pueden tomar estas relaciones de causa y efecto, se deben analizar varios factores dinámicos, como el cambio en los flujos de exportación e importación y de inversión extranjera directa, por industria, por país o por región. Específicamente en lo comercial, se deben observar indicadores como la composición del comercio internacional y los mercados, así como el volumen y el precio de los productos objeto de estos flujos comerciales. Estos factores están obviamente interconectados y no podemos hablar de uno sin mencionar su relación con el otro.

Composición, mercados, volumen y precios
La composición de las exportaciones varía por país al igual que la proporción de estas en los ingresos de la economía. Sin embargo, podemos decir que en general las exportaciones de América Latina siguen siendo, básicamente, recursos naturales aproximadamente un 67% de las exportaciones totales de la región corresponden a bienes primarios. Adicionalmente, en general la región aún no ha diversificado suficientemente sus industrias de exportación, lo cual genera una alta vulnerabilidad y riesgo de inestabilidad en lo económico y agrava el potencial de daños ambientales, que se vuelven más pronunciados en tiempos de crisis.

Si bien a comienzos de 1998 la región ha visto incrementar el volumen de los bienes primarios exportados, los términos del intercambio se deterioraron en ese mismo período. Entre comienzos de 1997 y abril de 1998, los precios de los bienes primarios, excluyendo el petróleo, cayeron más de un 10%, siendo mayor la caída para los productos agrícolas y los metales. Los precios de productos agrícolas se estabilizaron a partir de abril 1998, aunque a un precio menor pero los precios del petróleo y los metales continuaron en baja. Según el Fondo Monetario Internacional, la crisis afectó los precios de productos como el cobre, el níquel, el caucho natural, la lana, el cuero y el arroz y en gran parte los precios del petróleo, la madera y el plomo. Como el mercado asiático es al mismo tiempo consumidor y proveedor de productos forestales, bienes como la madera aserrada, la madera contrachapada y el caucho han sufrido variaciones en los precios de -32.7%, -27.7% y -32.9% respectivamente. Otro factor importante que se suma a este hecho es el empeoramiento en las condiciones de competencia en el mercado: según UNCTAD, casi el 60% de las exportaciones totales de América Latina a los países de la OCDE son potencialmente vulnerables a la competencia asiática por los precios más bajos de sus productos.

Estimaciones de la UNCTAD sobre la disminución de ganancias provenientes de bienes de exportación en 1998 a causa de la caída de precios arroja algunos ejemplos elocuentes: Chile perderá 9.9% de sus ganancias por exportaciones de cobre y el Perú, 6.7%. En el caso del petróleo, Venezuela perderá 20.3% y Ecuador, 8.4%.

Respuestas comerciales y posibles impactos ambientales
Este conjunto de situaciones puede generar tres tipos de reacción de los gobiernos y el sector productivo, con sus respectivas consecuencias ambientales. Por un lado, un país puede tratar de incrementar su volémen de exportación para compensar la caída de precios, aumentando la presión sobre la explotación de recursos naturales. Pero también se puede reducir el volumen de exportación hasta que los precios suban de nuevo, estrategia que busca maximizar las ganancias en el mediano y largo plazo. En este caso el impacto sobre los recursos naturales será menor en el corto plazo, mientras que posteriormente dependerá del grado de introducción de nuevas tecnologías de explotación con menor impacto ambiental. En tercer lugar, puede buscar la diversificación de productos y/o mercados, en cuyo caso los impactos ambientales podrían variar de acuerdo a la intensidad ambiental de los nuevos bienes producidos.

La selección de una u otra estrategia dependerá en gran medida de las condiciones y estructura económica de un país. Por ejemplo, en el caso de una caída en el precio del cobre, se esperaría que un país con una economía relativamente diversificada y sin una dependencia demasiado grande en las divisas generadas por la venta del metal, como Chile, redujera su producción hasta encontrar un mercado más favorable. Por otro lado, en un país que no reúne estas condiciones, como Zambia, que depende casi exclusivamente de sus exportaciones de cobre para pagar sus deudas y financiar las importaciones necesarias para el mantenimiento de su economía, se esperaría un aumento en el volumen de exportación de este producto, aun cuando la demanda se mantenga débil.

Para reducir el riesgo de verse afectadas por una caída en la demanda de bienes de exportación, las industrias pueden incrementar su gama de productos, como se vio en el caso de la industria florícola en Ecuador que amplió agresivamente la variedad de flores que produce. Sin embargo, los impactos del cambio en el grado de composición dependen en gran medida de la elasticidad de la demanda de cada producto de exportación.

La diversificación de mercados y la habilidad para reaccionar rápidamente y poder encontrar nuevos, es la otra cara de la moneda. La industria maderera en Chile se vio forzada a buscar otros mercados en América Latina e incluso en Africa e India cuando su mercado asiático, particularmente el japonés, dejó de comprar.
La diversificación de mercados y la composición de las exportaciones dependen en gran parte del poder de compra de la demanda en tiempos de crisis. En ambos casos la explotación de recursos naturales no se ve necesariamente incrementada como resultado de la crisis. Los impactos ambientales de una diversificación son inciertos, pudiendo resultar por un lado en una mayor explotación de los recursos naturales, o en el mejor aprovechamiento de los mismos, a través de procesos más eficientes.

En suma, las estrategias comerciales que se adopten frente a la crisis podrían ser fuente de una mayor degradación ambiental, o, lo que es más interesante, generar sinergías con los objetivos ambientales.

Políticas públicas
La crisis ya ha contribuido a la "pérdida de ingresos de exportación [de] hasta un 25% para [algunos] países, lo que en ciertos casos corresponde incluso al 12% de su PIB. Para los países exportadores de petróleo, las reducciones de ingresos previstas son tan graves o más que las indicadas". De acuerdo a los informes de la UNCTAD, en países donde los ingresos de exportación son una fuente importante para cubrir gastos fiscales (v.g. Chile, Ecuador y México) ya se están viendo recortes en el gasto público.

A nivel público, los primeros ajustes fiscales y los ajustes sobre la demanda interna se dieron a consecuencia de la mayor incertidumbre en los mercados externos a causa de la crisis. Sin embargo, y según informes de la OMC, a pesar de que esta crisis ha empeorado las condiciones económicas mundiales para la formulación e implementación de políticas relacionadas al comercio, además de la disminución en la actividad económica, no se han observado mayores cambios en las políticas comerciales a consecuencia de esta. Incluso, la tendencia general de apertura comercial ha continuado en varios países y no se han dejado de negociar y respetar acuerdos multilaterales. Sin embargo, algunos países de América Latina han introducido medidas de precaución en la forma de distintos controles sobre las importaciones y aparentemente está aumentando el número de conflictos entre socios comerciales.

Presumiblemente, distinto es el impacto en lo que a la política ambiental se refiere. Normalmente una crisis financiera resultará en recortes presupuestarios para el desarrollo de políticas y normativas ambientales, para actividades de control de la contaminación, y para el desarrollo de incentivos para la utilización de tecnologías limpias y el manejo sostenible de recursos naturales. En consecuencia, se frenarían las posibles respuestas del sector público en este rubro frente a la crisis. Fortalecer los controles y encarar estrategias de incentivos económicos y especialmente no económicos aparecen como medidas indicadas desde la política ambiental.

Finalmente, habrá que observar cómo evoluciona la actitud de los gobiernos frente a la vinculación del comercio internacional y el medio ambiente cuando, como se argumenta en el artículo de página 3, el comercio puede convertirse en un camino para salir de la crisis.

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