Puentes Daily Update #9 | Las discusiones del G-7 sobre el MSE siguen inconclusas, mientras que el juego de culpas aumenta de tono

29 Julio 2008

Durante la noche del octavo día de reuniones los ministros de comercio acordaron seguir discutiendo sobre los asuntos más problemáticos que continúan bloqueando posibles acuerdos finales en la OMC, agricultura y bienes industriales.

"La situación es muy tensa", ha dicho el vocero de la OMC, Keith Rockwell. Mientras que los ministros de comercio de las potencias comerciales del G-7 están teniendo conversaciones muy tensas sobre el mecanismo para proteger a los agricultores de los países en desarrollo, no se podría asegurar el resultado de la mini-ministerial, agregó.  "Las buenas noticias son que todavía estamos hablando", dijo el Ministro de Comercio Kamal Nath a los periodistas una vez concluida la reunión.

Los últimos informes señalan que la presión está aumentando en las conversaciones, y el rumor que corre desde este lunes es que las negociaciones podrían colapsar. Sin embargo, algunos observadores y conocedores del funcionamiento de la OMC han hecho notar que el tono del discurso político frecuentemente aumenta justo antes de que se logre un gran avance. 

Por si fuera poco, de acuerdo con información de Reuters, nueve países europeos dirigidos por Francia e Italia formaron ayer una coalición con la intención de exigir que se mejoren los términos de la negociación. El Comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, ha tenido el respaldo de los países miembros de la Unión Europea (UE) en estas negociaciones; pero como es de suponer, la creación de una alianza de ese tipo podría mermar su credibilidad en estas discusiones.

Continúa la pelea sobre el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE)

El tema del instrumento concebido para permitir que los países en desarrollo protejan a sus agricultores ante la presencia de incrementos imprevistos en el nivel de las importaciones, ha sido uno de los cuatro temas más debatidos en esta mini-ministerial. El MSE haría posible que los países en desarrollo aumenten los aranceles por encima de los niveles consolidados con la intención de contrarrestar los flujos de importaciones baratas que pudieran desplazar a sus  agricultores.

Este asunto pone en contraposición a los intereses de los países en desarrollo sensibles a las importaciones, con aquellos de los exportadores competitivos: los primeros desean poder recurrir a esa protección, y los segundos buscan un acceso a mercados extranjeros predecible.

Uno de los puntos más delicados en el MSE es respecto a si en efecto y hasta qué punto los países pueden tener derecho a imponer aranceles de salvaguardia por encima de los actuales techos consolidados (pre-Doha). La coalición G-33, que cuenta por la participación de China, India e Indonesia, insiste en que en algunas ocasiones podría ser necesario que los aranceles de salvaguardia tengan el efecto deseado, es decir, que protejan a los agricultores.

Del otro lado de escenario del debate se encuentran algunos exportadores, como Uruguay y Paraguay, quienes consideran que el permitir aranceles de salvaguardia superiores a los techos arancelarios, afectaría el "balance de derechos y obligaciones" acordados en la Ronda de Uruguay. Consideran que así como está diseñado el MSE en el proyecto de texto agrícola, podría incluso activarse dicho instrumento ante un crecimiento normal del comercio.

La propuesta de Lamy ha sido catalogada como insuficiente por el G-33. En ella se permitiría que los remedios del MSE excedieran los actuales niveles consolidados por 15 por ciento (o 15 puntos porcentuales), pero solamente cuando los aumentos imprevistos de las importaciones sean del 40 por ciento, con un límite dado al 2.5 por ciento de las líneas arancelarias.

El G-33, conjuntamente con el Grupo Africano, el Grupo ACP (África, Caribe y el Pacífico) y el grupo de Economías Pequeñas y Vulnerables (EPV), circuló una propuesta alternativa por la que estos países podrían sobrepasar los actuales niveles arancelarios en el 7 por ciento de las líneas arancelarias, y que los remedios del MSE sería topados al 30 por ciento (o 30 puntos porcentuales) por encima de los niveles consolidados. El mecanismo sería activado cuando surgieran incrementos del 10 por ciento en los volúmenes de importación.

En las discusiones que se prolongaron más allá de la media noche, los ministros del G-7, particularmente EE.UU. e India, pusieron en consideración varias posibilidades que podrían servir como base para un compromiso. Una de estas opciones era determinar un porcentaje del 30 por ciento en relación al aumento de las importaciones, y que los remedios estuvieran limitados al 10 por ciento (o 10 puntos porcentuales) por encima de los niveles consolidados.

La Representante Comercial de EE.UU., Susan Schwab, en varias ocasiones ha pugnado porque el "delicado equilibrio" del paquete propuesto por Lamy no se toque.

El Ministro Nath, por su parte dijo este lunes que "los países en desarrollo deben protegerse por sí mismos de las importaciones subsidiadas que llegan" de los países desarrollados. India, quien mantiene altos aranceles consolidados, pero relativamente bajos aranceles aplicados, tendría que recurrir menos a la MSE que China, quien tiene bajos aranceles consolidados, muy cercanos a sus niveles aplicados. Ese país asiático, ha comentado que no puede hacer más concesiones en el tema del MSE.

Raúl Montemayor, el presidente de Federation of Free Farmers Cooperatives de Filipinas, comentó que el potencial del MSE para bloquear completamente a las importaciones es algo pretencioso. De acuerdo con su análisis matemático, la efectividad de los aranceles MSE para poner en línea a los precios de importación con los precios internos, era limitada; es decir, de cualquier manera las importaciones serían más baratas. Agregó que en términos del efecto, los umbrales para el MSE eran más importantes que los remedios, aunque con ciertas variaciones para distintos productos y países. Los umbrales o criterios muy altos podrían implicar el que "los remedios no sean suficientes para ayudar a los agricultores", comentó.

China responde a las acusaciones de EE.UU.

El lunes EE.UU. dio un paso más en la guerra dialéctica contra China e India, acusándolos de poner a toda la Ronda "en el más grande peligro en sus casi siete años de vida".

Con un lenguaje demasiado fuerte para tratarse de una reunión de la OMC, David Shark, un oficial de comercio de EE.UU., acusó a India por haber rechazado el proyecto de Lamy que contiene parámetros sobre temas clave aún sin resolver; y a China "por alejarse de él".

En su declaración ante el Consejo de Negociaciones Comerciales (CNC), Shark señaló a estos dos países "por insistir en la habilidad de aumentar los aranceles agrícolas en violación con sus compromisos actuales ante la OMC" y por "rehusarse firmemente" a tomar parte en las iniciativas de liberalización sectorial para maquinaria industrial, electrónicos y productos químicos.

"Aún más perjudicial para la Ronda es que estos dos países han reunido activamente el apoyo de los países en desarrollo más pobres para estas posiciones", manifestó Shark.

El delegado criticó en particular a China por decir que protegería el algodón, el azúcar, el arroz, y otros productos básicos de las reducciones arancelarias. Agregó que el precio que ellos pagaban por concluir la Ronda era la reducción de sus subsidios agrícolas, y que el precio que los socios comerciales más grandes debían pagar era la apertura de sus mercados para dichos productos básicos.

El Embajador de China ante la OMC, Sun Zhenyu, replicó inmediatamente, diciendo que China había hecho una contribución más que adecuada a la Ronda. Resaltó que el promedio arancelario agrícola de su país era inferior al de la UE o Canadá, y que el arancel para bienes industriales promedio era apenas del 9 por ciento debido a los compromisos de liberalización aceptados con motivo de su adhesión a la OMC. El Embajador Sun dijo que la mitad de las reducciones arancelarias aplicables a los países en desarrollo en materia industrial corresponderían a China.

Sun dijo que con la finalidad de suavizar la erosión de preferencias en el sector textil y de vestido, EE.UU. reduciría sus altos aranceles en un periodo de diez años y no de cinco, protegiendo así sus propias sensibilidades. Al unísono, Washington le ha pedido a China que reduzca prácticamente a cero sus aranceles en áreas como químicos y electrónicos, sectores en los que China querría mantener aranceles relativamente altos.

Zhang Xiangchen, funcionario chino de alto rango, dijo que como país en desarrollo, China estaba en su derecho de proteger el algodón, el arroz, y el azúcar; esto por razones de subsistencia y seguridad alimentaria. En cuanto a las iniciativas de liberalización sectorial para bienes industriales, comentó que el mandato era claro: la participación es voluntaria. Los países industrializados estarían únicamente interesados en la liberalización de aquellos sectores en los que cuentan con "ventajas sustanciales de exportación", agregó.

Zhang tildó de absurda la posición de EE.UU. respecto a que la cuantía de la reducción de los subsidios norteamericanos al algodón dependerá de las reducciones que haga China en sus aranceles al mismo producto.

En la reunión del CNC, la Ministro de Indonesia, Mari Pangestu, dijo que estaba "muy desilusionada", aludiendo a la actitud de EE.UU. de culpar a China e India. No coincide con la aseveración de EE.UU. de que el documento que Lamy haya sido aceptado por la mayoría de los países.

Sigue sin haber un acuerdo sobre el banano para los ACP

Los Ministros de los países ACP manifestaron su descontento por el acuerdo cerrado ayer entre la UE, el grupo de países latinoamericanos exportadores de banano y EE.UU. El acuerdo, luego de más una década de disputas en la OMC contra el régimen europeo de importación del banano, podría reducir el arancel impuesto por Bruselas a 114 euros por tonelada en un período de ocho años. Dicho acuerdo sería firmado bajo el formato de una solución mutuamente convenida, con lo se daría por terminado con las disputas persistentes.

Los países ACP, antiguas colonias europeas que por largo tiempo han disfrutado de un acceso libre de aranceles al mercado europeo, están molestas por el acuerdo y temen que la erosión de preferencias que resulta de la reducción arancelaria de 62 euros por tonelada, imposibilite la competencia de sus productores con exportadores latinoamericanos más eficientes.

"Una puñalada en la espalda", fue como un país ACP calificó en el CNC al acuerdo que Bruselas consiguiera con los países latinoamericanos. El Ministro de Guyana también invistió en contra del acuerdo.

Aunque técnicamente se trata de un asunto bilateral entre la UE y los países latinoamericanos, el grupo ACP ha amenazado con bloquear un acuerdo de la Ronda de Doha si no se les satisface con algo a cambio. Los ministros ACP insinuaron ayer que garantías de ayuda por parte de los europeos podrían suavizar las cosas; pero las consultas a alto nivel de este lunes, poco lograron al respecto.

Impulso final

El cronograma para este martes todavía está en el aire. El día comenzaría con una reunión informal del CNC. Funcionarios de alto nivel del G-7 también se reunirían para considerar diferentes salidas al problema del MSE. Los ministros retomarían las consultas alrededor del mediodía. Otras consultas informales sobre algodón y otros asuntos pendientes tendrían lugar durante la tarde, seguidas al menos en teoría, por una reunión de los 35 gobiernos que componen el grupo del ´salón verde´. También se espera que durante el día de hoy se den a conocer las versiones revisadas de los proyectos de texto de agricultura y bienes industriales.

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