Puentes Daily Update #6 | La conferencia mini-ministerial de la OMC escapa del colapso con propuesta de Lamy

26 Julio 2008

Este viernes los sentimientos de decepción y descontento dejaron paso al optimismo, pues posibles proyectos de acuerdos en agricultura y bienes industriales surgieron durante el quinto día de reuniones en la OMC.

Al concluir la sesión del día 25 de julio, al menos se veía que podía ser posible un acuerdo, lo que no parecía por la mañana. Al centro de este cambio de curso se encuentra un paquete de compromisos potenciales que fue conformado por el Director General de la OMC, Pascal Lamy, en sus consultas con los ministros de las siete potencias comerciales (G-7).

De todos los integrantes del G-7 -Australia, Brasil, China, la UE, Japón, India y EE.UU.- India fue el único que expresó fuertes reservas respecto a la propuesta de Lamy, particularmente en relación con las normas aplicables a los países en desarrollo para que protejan a sus agricultores. India, sin embargo, no objetó el que dicho acuerdo se compartiera con un grupo más amplio de países (alrededor de 35) en el 'salón verde' durante la sesión del viernes por la noche.

Aunque ninguno de los países estaba complacido con cada uno de los detalles de la propuesta de Lamy, había una "aceptación muy, muy, muy generalizada de que ese documento constituía el camino a seguir", comentó el vocero de la OMC, Keith Rockwell, ante periodistas una vez concluida la sesión del 'salón verde' del viernes por la noche.

"Hemos logrado un patrón a seguir de lo que esperamos será un paquete exitoso de modalidades", dijo la Representante Comercial de EE.UU., Susan Schwab. El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil y líder de la coalición G-20, Celso Amorim, por su parte comentó que las probabilidades de lograr un acuerdo habían aumentado de un 50 a un 65 por ciento. El Ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Støre, fue más allá al decir que las discusiones estaban "cerca de un gran avance".

A pesar del cambio de tono respecto a la mañana del viernes, todavía tendrán que superarse diferencias sustantivas para que un acuerdo sea posible. Aún así, los ministros se siguieron posicionando para evitar culpas en caso de que las conversaciones no lleguen a un final término.

El Ministro de Comercio de India, Kamal Nath, insistió que la propuesta de Lamy era insatisfactoria en lo que se refiere a la protección de los agricultores pobres en los países en desarrollo, pues a su juicio, aquello que se relaciona con la subsistencia no es negociable debido a que poco tiene que ver con comercio.

Jorge Taiana, Ministro de Argentina responsable de temas comerciales, en un comunicado de prensa en el sitio web de la Cancillería argentina, dijo que su gobierno rechazaba el documento de Lamy "en su estado actual". "Nosotros estamos negociando e indicando que queremos un resultado mejor", resaltaba Taiana, quien se resiste a permitir reducciones arancelarias más fuertes en los productos industriales.

Aunque no mencionó nombres, Schwab alertó que un grupo de grandes economías emergentes estaba haciendo peligrar la Ronda entera.

La propuesta de Lamy

En la reunión del viernes por la tarde con el G-7, Lamy presentó un grupo de parámetros para los asuntos claves sin resolver tanto en agricultura como en acceso a mercados industriales, definiendo una 'zona de convergencia' alrededor de la cual podía resultar un potencial acuerdo. De acuerdo a lo discutido, EE.UU. tendría que reducir el gasto destinado a subsidios en un 70 por ciento. Bajo este supuesto, Washington tendría que disminuir el tope a la ayuda comercial causante de distorsión al comercio (OTDS, por sus siglas en inglés) a US$ 14.4 mil millones (su gasto actual es de alrededor de US$ 48 mil millones). Se esperaría que la UE, por su parte, disminuya el techo de sus propios pagos agrícolas en un 80 por ciento, lo que equivaldría a € 22 mil millones.

Ambas potencias podrían mantener decenas de miles de millones de dólares para subsidios agrícolas del tipo 'compartimento verde', los que no suponen una distorsión al comercio. La revisión de las normas que determinan qué tipo de pagos califican dentro del compartimento verde es también parte de las negociaciones actuales.

Brasil, India y otros países en desarrollo no se sorprendieron con el anuncio de EE.UU. de hace días, respecto a que iba a limitar su OTDS a US$15 mil millones, pues hicieron notar que los pagos que actualmente EE.UU. desembolsaba eran de solamente US$ 7 mil millones.

En relación a acceso a mercado, Lamy sugirió que los países desarrollados redujeran en un 70 por ciento sus aranceles más elevados.

Los parámetros de este eventual compromiso permitirían que los países desarrollados designen como 'sensibles' a un 4 por ciento de sus líneas arancelarias agrícolas, lo que posibilitaría que éstas se sujetaran a reducciones arancelarias más bajas. Los países con aranceles muy elevados, como Suiza y Noruega, podrían aplicar un 2 por ciento adicional. Para ese tipo de productos, los países ricos tendrían que expandir sus contingentes de importación lo suficiente, de tal forma que puedan otorgar nuevas oportunidades de acceso a los exportadores que sean equivalentes al 4 por ciento de los niveles de consumo doméstico.

Más aún, bajo la propuesta de Lamy, no habría niveles máximos de aranceles para productos sensibles. Para los productos no-sensibles, los países desarrollados tendrían que topar sus aranceles en un 100 por ciento, aunque se les permitiría exceder ese techo en un 1 por ciento de sus líneas arancelarias a cambio de cierta compensación, como realizar una expansión más amplia de lo normal de los contingentes arancelarios aplicables de los productos sensibles.

En el caso de las flexibilidades de acceso a mercado para los países en desarrollo, la 'zona de convergencia' definida por Lamy les permitiría designar un 12 por ciento de sus líneas arancelarias agrícolas como 'especiales', esto por motivos de desarrollo rural, sustento y seguridad alimentaria. Dentro de ese mismo rango, solamente el 5 por ciento de las líneas arancelarias podría exentarse totalmente de las reducciones arancelarias.

Todos los productos especiales, incluyendo aquellos exentos de reducción, serían objeto de un recorte arancelario promedio de un 11 por ciento. Esto significa que si los países eligen hacer uso de la excepción del 5 por ciento, el resto de los productos especiales serían objeto de una reducción promedio aproximada de 18.9 por ciento. Los Miembros de reciente adhesión a la OMC, como China, podrían designar el 13 por ciento de sus líneas arancelarias como especiales, con una reducción arancelaria promedio del 10 por ciento.

La posibilidad de que los países en desarrollo puedan imponer aranceles de salvaguardia superiores a los topes arancelarios, el llamado ‘mecanismo especial de salvaguardia' (MES), ha sido un tema controversial. Por un lado, los proponentes de la coalición G-33 de países en desarrollo, que incluyen a China, India e Indonesia, dijeron que dicha medida podría ser en algunas ocasiones necesaria para proteger a sus agricultores. Por el otro, las economías agro-exportadoras sostienen que permitir que los aranceles de salvaguardia superen el tope negociado durante la Ronda Uruguay representaría un paso hacia atrás en la liberalización. En tal sentido, Lamy presentó un compromiso potencial, bajo el cual los remedios podrían superar los actuales niveles consolidados sólo en 15 puntos porcentuales (o un monto equivalente a 15 por ciento de los actuales aranceles consolidados), y únicamente en el caso de que los aumentos repentinos de los volúmenes de importación alcancen o superen el 40 por ciento. Asimismo, las salvaguardias podrían superar en un año determinado el tope arancelario actual en un 2.5 por ciento de las líneas arancelarias.

En cuanto a acceso a mercado no agrícola, Lamy sugirió un compromiso por ‘coeficientes' relacionados con la fórmula que determinará los futuros niveles arancelarios para los Miembros, y las cifras que determinarán el alcance de las ‘flexibilidades' para los países en desarrollo, flexibilidades que les permitirán proteger parcialmente algunos productos de la reducción arancelaria. Todas las cifras surgieron del proyecto de texto presentado recientemente por el presidente de las negociaciones sobre acceso a los mercados no agrícolas.

El coeficiente para los países industrializado sería de 8. Por su parte, los países en desarrollo tienen tres opciones en la ‘escala móvil': cuanto más alto es el coeficiente que elijan, menos libertad tendrán para proteger productos de la reducción arancelaria.

Aquellos que opten por un coeficiente de 20 podrán sujetar el 14 por ciento de las líneas arancelarias a la mitad de las reducciones de la fórmula, siempre que éstas no excedan el 16 por ciento del valor total de las importaciones de bienes industriales. Alternativamente podrán exentar de las reducciones al 6.5 por ciento de las líneas arancelarias, mientras que éstas no sobrepasen el 7.5 por ciento del valor total de las importaciones de dichos bienes.

Aquellos que elijan un coeficiente de 22, podrían reducir 10 por ciento de las líneas arancelarias y del valor de sus importaciones a la mitad de la fórmula, o efectuar una exención total para el 5 por ciento de ambos (aranceles e importaciones).

Finalmente, aquellos países en desarrollo que elijan no hacer uso de las flexibilidades podrán hacer uso de un coeficiente de 25.

El G-7 también discutió acerca de potenciales soluciones para otros dos asuntos: las iniciativas de liberalización en sectores específicos, y la ‘cláusula anti-concentración'. Esta última tendría la finalidad de evitar que los países en desarrollo se concentren en un limitado número de sectores industriales a la hora de aplicar las flexibilidades de reducción arancelaria.

Las cifras propuestas requerirían que los países en desarrollo apliquen las reducciones arancelarias ‘completas' en al menos un 20 por ciento de sus líneas arancelarias, o en 9 por ciento del valor total de las importaciones dentro de cada capítulo de su sistema armonizado.

Con respecto a las iniciativas sectoriales, el G-7 consideró una potencial cláusula que les permita a los países, "comprometerse a negociar los términos de al menos dos iniciativas sectoriales que puedan lograr una masa crítica". Esto una vez que se logre un acuerdo sobre las modalidades de negociación de la Ronda de Doha.

Más allá del compromiso de Lamy quedan asuntos pendientes

Mientras la negociación principal se enfocó en lograr un compromiso respecto al paquete de modalidades para agricultura y bienes industriales, el Ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Støre, anunció el viernes por la tarde a periodistas que había llevado consultas con las ‘dos partes' de la larga disputa sobre tres asuntos controvertidos relacionados con los derechos de propiedad intelectual (PI): la revelación del origen de la fuente de información genética en las solicitudes de patentes, la extensión de las indicaciones geográficas (IG) más allá de los vinos y las bebidas espirituosas, y el establecimiento de un registro multilateral de IG de éstos últimos.

El Ministro noruego dijo que debido a que las discusiones sobre agricultura y bienes industriales estaban avanzando, los temas de PI se están volviendo cada vez más sensibles. No obstante, advirtió que con las actuales posturas, no hay espacio para un acuerdo.

En materia de servicios, la 'conferencia indicativa' tendría lugar el sábado por la tarde. Rockwell, el vocero de la OMC, señaló que esa reunión podría ofrecer cierto confort a algunos países, tal vez dándoles la seguridad que les permita hacer mayores concesiones en agricultura y bienes industriales. El Ministro Nath, quien ha sido ampliamente criticado por su intransigencia durante la reunión mini-ministerial, ha dicho que servicios es un área en la que India estaba preparada para mostrar flexibilidad.

Más allá de los temas de propiedad intelectual y servicios, un número importante de temas siguen sin resolverse. Funcionarios han estado trabajando para resolver sus desavenencias en erosión de preferencias y en el tratamiento para algodón y productos tropicales, discusiones que continuarán este sábado con la intención de presentar soluciones a los ministros.

Mientras tanto, las discusiones del G-7 y del salón verde para tratar el paquete propuesto por Lamy, están programadas para retomarse este domingo.

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