Puentes Daily Update #1 | Mini-ministerial: ¿‘Ahora o nunca’ será verdad esta vez?

21 Julio 2008

Ministros de comercio de alrededor de más de treinta países se están reuniendo esta semana en la sede de la OMC en Ginebra en un intento por llegar a un para liberalizar el comercio agrícola e industrial que haga posible concluir las negociaciones de la Ronda Doha en un futuro próximo.

Las probabilidades de éxito están lejos de poder asegurarse. Diferencias sustanciales persisten respecto a reducir subsidios agrícolas y aranceles industriales, así como en la expansión de acceso a mercado agrícola en países desarrollados y en desarrollo. Los países con importante comercio en servicios quieren “señales” de que van a cumplir sus objetivos. También requieren de una resolución respecto a: un acuerdo en la disputa sobre la comercialización del banano, la protección para nombres de alimentos, y las patentes relacionadas con la biodiversidad. Algunos de los Miembros más pequeños de la OMC están ansiosos sobre la erosión de preferencias comerciales que eventualmente podrían sufrir.

A finales del mes pasado, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, estimó las probabilidades de un acuerdo por “sobre el 50%”. Desde entonces, ha dicho que han aumentado, aunque sólo modestamente.

A las negociaciones de la OMC se les ha condenado a la muerte en varias ocasiones, en particular durante los dos últimos veranos. Sin embargo, algunos funcionarios en Ginebra han dicho que en este año hay algo distinto, y que en esta reunión se trata de algo así como ‘todo o nada’. Los motivos son las elecciones norteamericanas de noviembre próximo y el consecuente cambio de administración, las elecciones en India, y las modificaciones que sucedan en la Comisión Europea.

Según comentó un delegado, “la institución se desacreditaría totalmente si nada sucede esta semana”, sugiriendo que los países debería buscar alternativas a la OMC. Esto también porque la actual crisis en los precios de los alimentos está provocando que algunos piensen sobre la actualidad de la agenda de la organización.

En búsqueda de las ‘modalidades’

Los acuerdos marco en agricultura y acceso a los mercados no agrícolas (AMNA) que los ministros están queriendo alcanzar esta semana, incluirían fórmulas y modelos que determinarán los futuros niveles de subsidios y de aranceles. Estas ‘modalidades’ son un requisito para que los países establezcan listas de compromisos arancelarios y en materia de subsidios que habrán de convertirse en sus obligaciones en un escenario post-Doha.

La reunión ‘mini-ministerial’ empezó este lunes 21 de julio con una sesión del Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), el órgano de la OMC encargado de vigilar las negociaciones de la Ronda de Doha. El CNC, que está abierto a los representantes de todas las delegaciones, va a reunirse en intervalos regulares a lo largo de esta semana, con la sesión final tentativamente programada para el 26 de julio.

Sin embargo, el compromiso verdadero ocurre en el contexto de la serie de reuniones de ‘salón verde’ que son convocadas por Lamy, y a las cuales están invitados funcionarios de una treintena de países que representan una variedad de intereses. La composición del ‘salón verde’ dependerá del asunto que esté bajo consideración. A pesar de la influencia muy importante de ese grupo, se trata sólo de una especie de foro de consulta, por lo que cualquier compromiso que los Miembros asuman tendrá que ser discutido ante el CNC en su totalidad.

Las discusiones van a tener lugar sobre la base de los proyectos de texto que los presidentes de los comités de negociación de agricultura y AMNA han preparado. Funcionarios brasileños e indios dijeron que la búsqueda de compromisos no debería limitarse a los rangos de los modelos usados en los dos documentos referidos.

Durante esta semana podrían circularse versiones actualizadas de los proyectos con la intención de reflejar los avances que se vayan logrando.

Adicionalmente, la ‘conferencia indicativa’ sobre comercio de servicios ha sido programada para el 24 de julio.

Agricultura vs. AMNA, Consolidado vs. Aplicado

Las negociaciones han sido por mucho tiempo caracterizadas por un juego de culpabilizar al otro; es decir, los países líderes alegan que los otros deben hacer primero concesiones.

EE.UU. y la UE consideran que India, Brasil y otros países en desarrollo no están haciendo lo suficiente para reducir sus techos arancelarios para bienes industriales. India, Brasil y el resto del G-20 piensan que EE.UU. necesita disminuir sus topes en los pagos agrícolas distorsionantes para el comercio, y que la UE debe expandir su acceso a mercados agrícolas. EE.UU. y algunos países en desarrollo que son exportadores agrícolas creen que India, Indonesia y el resto de la alianza del G-33 está buscando exentar injustamente de la liberalización una fuerte proporción del sector agrícola bajo el argumento de sustento y seguridad alimentaria. India, EE.UU. y la UE están descontentos con las ofertas de apertura en servicios que se han circulado hasta este momento, pero por otras razones.

En meses recientes EE.UU. y la UE han parado de atacarse entre ellos para dirigir sus críticas hacia los países en desarrollo como Brasil, India y China, culpándolos por su resistencia a efectuar reducciones arancelarias industriales.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, contestó a estas acusaciones a su llegada a Ginebra, diciendo que era un “mito” que agricultura estaba casi listo y que el problema estribaba ahora en AMNA. Según Reuters, se refería a “aquellos que no quieren hacer su trabajo en agricultura”.

Amorim hizo notar que a la vez que los países desarrollados se estaban resistiendo a un techo arancelario de 100% en los productos agrícolas (y ofreciendo una expansión de contingentes de importación ”lamentable” si se sobrepasaba ese límite), el proyecto actual de AMNA requeriría que Brasil hiciera reducciones significativas a sus aranceles industriales aplicados, y que redujera sus aranceles industriales más altos a un 23-25%.

Mientras tanto, el gobierno de Japón insiste en que no está de acuerdo con los límites en los aranceles agrícolas. Algunos miembros de la UE dirigidos por Francia e Irlanda, acusan a la Comisión Europea de haber cedido mucho en agricultura sin que a cambio se estén recibiendo concesiones similares.

Las declaraciones del Ministro brasileño sirvieron para dar cuenta de las severas diferencias entre los Miembros respecto a qué constituye un ‘intercambio justo’ entre las concesiones en agricultura y AMNA, particularmente debido a que el máximo consolidado de subsidios y niveles arancelarios es el medio de negociación.

En principio, las diferencias entre los niveles de aranceles industriales consolidados y aplicados de los países en desarrollo, como aquellas entre los límites de gasto en subsidios agrícolas y los gastos que verdaderamente realizan los países industrializados, deberían darles más espacio para negociar. Pero aunque alcancen un acuerdo que tenga efectos modestos sobre los niveles aplicados, los países tendrán que llegar a un acuerdo sobre el tipo de cambio para sus respectivas diferencias entre los niveles consolidados y aplicados; ‘cortar agua’ en el lenguaje de la OMC.

Flexibilidades causan problema tanto en Agricultura como en AMNA

Los ministros están tratando de acordar los números que integrarán las fórmulas para reducir aranceles en agricultura y AMNA. Un aspecto muy contencioso, y seguramente más en agricultura, son los parámetros para definir las flexibilidades por las que algunos productos estarán exentos de obligaciones de acceso a mercado.

Aspectos clave de la fórmula para agricultura aún no han sido finalizados, tales como los cortes a los aranceles más elevados. Sin embargo, con exportaciones lucrativas a mercados muy trascendentes, como por ejemplo la carne de res en la UE, las que serían designadas como ‘sensibles’ para estar sujetas a reducciones arancelarias más ligeras, la expansión de los contingentes de importación para estos productos sigue siendo relevante. A pesar del progreso en calcular el consumo doméstico (la base para calcular la expansión de los contingentes arancelarios), el número de productos permanece indeterminado y sujeto a desacuerdo de los exportadores.

Exportadores competitivos también podrían disentir con importadores sensibles de los países en desarrollo del G-33 sobre el número de ‘productos especiales’ sobre los que se podría aceptar una excepción completa o parcial de las reducciones arancelarias por motivos de seguridad alimentaria y de subsistencia. Otro posible punto de contención sería sobre el alcance de los remedios disponibles bajo el ‘mecanismo de salvaguardia especial’ (MSE), el cual permitiría que los países en desarrollo elevaran aranceles por encima de los techos consolidados para combatir aumentos en las importaciones.

En las negociaciones de AMNA, además de las divisiones por los coeficientes y las flexibilidades, hay desacuerdo entre países desarrollados y en desarrollo por el tema de la ‘anti-concentración’, propuesta que intenta restringir la habilidad de los países en desarrollo para concentrar las flexibilidades en categorías particulares de productos, como los automóviles. China, India y Argentina han expresado gran oposición a esas restricciones propuestas por EE.UU. y la UE.

El asunto del Banano amenaza con parar las conversaciones

Más antiguo incluso que la OMC es el conflicto del banano, el que también está figurando en las discusiones de la reunión ‘mini-ministerial’. Desde noviembre pasado Lamy ha estado intentando facilitar una solución aceptable para la UE y los dos grupos de productores de banano que intentan permear en aquel mercado: los latinoamericanos, y los miembros del grupo de África, Caribe y el Pacífico (ACP).

El régimen de importación europeo para el banano, que incluye un arancel de 176 euros por tonelada, ha sido rechazado en varias ocasiones en la OMC por violar sus reglas.

La semana pasada la UE anunció que podría aceptar el compromiso propuesto por Lamy, el que estriba en reducir el arancel a 116 euros por tonelada para 2015, con una reducción de 26 euros por tonelada para el primer año. Dicha proposición exentaría al banano de las reducciones arancelarias previstas en la Ronda de Doha.

Sin embargo, varios países latinoamericanos rechazaron la propuesta diciendo que era insuficiente. Entre ellos contamos a Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Honduras. Ecuador estimó que bajo el proyecto de texto agrícola, la UE disminuiría su arancel a 34 euros por tonelada, aunque durante un periodo más extenso.

Fuentes han comentado que los productores latinoamericanos podrían lidiar con un arancel final de 116 euros por tonelada, pero que quieren mayores reducciones.

Aunque los latinoamericanos y el grupo ACP han podido aminorar significativamente el número de productos, como el azúcar, sobre los que los primeros piden una liberalización acelerada, mientras que los segundos piden mayor lentitud y que las reducciones arancelarias sean más suaves con el objeto de proteger sus preferencias comerciales, el asunto aún no se ha definido.

La extensión de las indicaciones geográficas y la relación ADPIC-CDB siguen sin resolverse

En principio, ni el jamón de Parma ni las normas sobre patentes para medicamentos basados en medicinas tradicionales no darían la impresión de representar serias amenazas para que los ministros logren un acuerdo. No obstante, Lamy les ha advertido del riesgo de que se produzca un gran choque por las diferencias que existen en torno a la extensión de la protección de la propiedad intelectual a los alimentos relacionados con un origen geográfico, como el té de Darjeeling o el queso Roquefort. De la misma manera, Lamy se refirió a que los solicitantes de patentes deberían ser obligados a divulgar cualquier tipo de recurso biológico o conocimiento tradicional utilizado en sus invenciones.

Una coalición de Norte-Sur compuesta por una centena de países, encabezada por Brasil, la UE, India y Suiza, ha hecho un llamado para que los ministros acepten esto como parte de un acuerdo de modalidades. También pidieron un acuerdo de modalidades para lanzar las negociaciones para enmendar las reglas de la OMC en propiedad intelectual como parte de un paquete final de la Ronda.

Estas demandas han sido rechazadas por Australia, Canadá, Chile, México, Nueva Zelandia, Corea del Sur y Taiwán, quienes dicen que sería inapropiado que los ministros tomaran esas decisiones tan detalladas sobre la extensión de indicaciones geográficas y una enmienda en las normas para las patentes en el intento de llegar a un acuerdo sobre modalidades.

La UE y Suiza han sugerido que primas de precios incrementadas para los productos protegidos con indicaciones geográficas podrá ayudar a compensar a sus agricultores por las reducciones en subsidios y aranceles que resulten de la Ronda de Doha.

Tomando la excepción de las excepciones

Los proyectos de texto contienen diferentes excepciones según se trate de un Miembro o grupos de negociación. Con la idea de responder a las necesidades de desarrollo de los países pobres o a las sensibilidades de los países ricos, las excepciones tienen como finalidad lograr el consenso para un acuerdo.

Por ejemplo, con la intención de preservar el arancel externo común del MERCOSUR, Argentina, Paraguay y Uruguay pueden proteger de la reducción arancelaria una mayor porción de importaciones de manufacturas que Brasil u otros países en desarrollo.

Algunas de las excepciones se superponen, haciendo que los intereses de un país colisionen con los de otro. Para citar un ejemplo, el actual texto de AMNA plantea un escenario en donde los países asiáticos menos desarrollados podrían, por lo menos por un cierto tiempo, enfrentar aranceles más altos que los países en desarrollo en el mercado estadounidense de textiles e indumentaria. Esto a pesar de la noción de que los países menos desarrollados deberían recibir el mayor número de concesiones en la Ronda del Desarrollo, seguidos por los países en desarrollo y finalmente por las economías desarrolladas.

Las disposiciones en el texto de AMNA destinadas a suavizar el efecto causado por la erosión de preferencias otorgadas por EE.UU. y la UE a las naciones más pobres, les permitirán a estos dos reducir algunos de sus aranceles (principalmente textiles y vestuario) en 10 años en vez de 5. Esto último reducirá al menos el efecto que enfrentarán los beneficiarios de las preferencias debido al desplazamiento causado por exportadores más competitivos de los mismos productos. Como era de esperar, otros exportadores han manifestado sus dudas respecto a este periodo de implementación tan prolongado. China recientemente cuantificó en US$ 100 mil millones las oportunidades comerciales perdidas como resultado de dicho retraso.

¿Vover en 2012?

Aún si los Miembros de la OMC lograran alcanzar un acuerdo sobre modalidades de negociación a finales de esta semana, será muy difícil garantizar una rápida conclusión de la Ronda de Doha. Mucho antes de que se tengan que confrontar con el desafío de tener aprobado el acuerdo multilateral por el Congreso de EE.UU., los funcionarios deberían alcanzar un acuerdo en varios asuntos complicados. Entre ellos se encuentran la reforma a las normas antidumping, futuras disciplinas para los subsidios a la pesca, y la apertura de los mercados a las ofertas en el comercio de servicios. En un comunicado reciente dirigido a las delegaciones comerciales, el presidente de grupo de negociación sobre las normas resaltó la falta de progreso en medidas antidumping, en particular.

Los gobiernos insisten en que están comprometidos en culminar la Ronda en 2008 (de la misma forma que lo dijeron en 2007, 2006, y hasta en 2004). Algo que será virtualmente imposible sin que haya un acuerdo sobre las modalidades de negociación listo antes del receso de la OMC en agosto.

Mientras los ministros comienzan a deliberar en Ginebra, algunos tomaron la postura inusual de relativizar la importancia de lograr un acuerdo esta semana. Según Agence France Presse, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, dijo que su país estaba preparado para esperar cuatro años más para “obtener un acuerdo mejor” que el que actualmente está en la mesa de negociación. La misma agencia de noticias reportó que la Representante Comercial de EE.UU., Susan Schwab, calmó las voces que decían que la funcionaria sentía presión para comprometerse, diciendo: “Esta es una Ronda que vendrá toda junta, cuando esté preparada a venir toda junta. Con 152 Miembros no hay ni buenos ni malos momentos para finalizar un acuerdo multilateral.”

Una visión contrastante respecto de las próximas discusiones comerciales proviene de la revista The Economist, quien recientemente comentó en su editorial que a medida que la semana vaya concluyendo, las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha podrían estar listas para ser ‘servidas’ o para tirarse a la basura.

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