Pocas esperanzas, pese al impulso político que obtuvo el acuerdo MERCOSUR-UE

20 Septiembre 2004

El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, y el canciller de Brasil, Celso Amorim, intentaron dar un nuevo impulso político para destrabar las negociaciones entre la UE y el MERCOSUR para cerrar un acuerdo de integración, pero en la práctica queda poco margen para que la asociación pueda sellarse en octubre próximo.

Tras el encuentro de alto nivel realizado en Brasilia, los funcionarios ratificaron el calendario para la conclusión de las negociaciones, incluyendo las reuniones técnicas que se llevarón a cabo la semana pasada en Bruselas entre equipos de los dos bloques económicos que buscarán completar los capítulos del acuerdo próximos a un entendimiento.

Refiriéndose a la reunión de Brasilia, el embajador Amorim sostuvo que "fue una reunión positiva, confirmamos nuestra disposición política y el calendario ya programado", a lo que Lamy añadió que "hay muchas cosas por hacer, por lo que debemos poner nuestros equipos a trabajar".

Sin embargo, las mayores dificultades persisten en los sectores conflictivos, como agricultura, servicios e inversiones y los negociadores técnicos del MERCOSUR coinciden en que en esas áreas las discusiones se limitarán a un "stop taking" (suspender las negociaciones dando por aprobados los avances logrados), para continuar luego de la asunción de una nueva comisión ejecutiva en la UE, en octubre próximo.

Así, los dos bloques no desecharían los avances logrados en capítulos como los mecanismos de solución de controversias y en materia de controles sanitarios y fitosanitarios.

"No cambiaremos sustancia por tiempo", sostuvo el vicecanciller argentino Martín Redrado y enfatizó que si no se producen modificaciones en la oferta europea en los sectores que el MERCOSUR reclama, el bloque sudamericano esperará la asunción de la nueva Comisión Ejecutiva de la UE para trazar un nuevo cronograma de trabajo.

Una alta fuente del MERCOSUR señaló que el último chance para que se destrabe el impasse en el que ha entrado la discusión sería que se realice una cumbre de cancilleres antes de fin de mes, en la que los dos bloques además de la voluntad política, pongan sobre la mesa modificaciones en sus posiciones en las materias conflictivas.

Por un lado, el MERCOSUR exige que la UE modifique su oferta en materia de productos agrícolas y agroindustriales. El bloque sudamericano pretende que Europa posibilite la entrada libre de arancel no sólo de una mayor cantidad de materias primas, (como carnes, cereales, azúcar y cacao, entre otros) si no que también se ha mostrado disconforme con los niveles de apertura ofrecidos por el Viejo Continente para sectores como los agroalimentos, en los que el bloque de cuatro países tiene altos niveles de competitvidad.

Por su parte, la UE exige que el MERCOSUR mejore las condiciones de seguridad jurídica para los inversionistas extranjeros, sobre todo en Brasil, que se resiste a modificar su legislación que incluye poderes de veto para el Presidente a las inversiones extranjeras en sectores claves de la economía.

Esta posición de Brasil habría generado discusiones internas en el MERCOSUR, ya que la Argentina, Paraguay y Uruguay cumplen con las exigencias de Europa en su apertura de servicios y no discriminan el tratamiento entre los inversionistas extranjeros y los nacionales.

Pero los intentos sobre todo de la Argentina y Uruguay para que Brasil ceda a las exigencias europeas no tuvieron éxito hasta ahora. La negociación para una integración estratégica entre la Unión Europea y el MERCOSUR comenzó en 1999 y llevaba a principios de año ventajas por sobre las discusiones de los 34 países del continente americano para lograr un tratado de libre comercio denominado ALCA; un punto clave para Europa que podría, a través de un acuerdo birregional, poner un pie en América y lograr ventajas comparativas para sus empresas frente a los inversionistas estadounidenses. Sin embargo, tras concretar el intercambio de las ofertas de apertura las negociaciones entraron también en una impasse.

HISTORIA DE RELACIONES MERCOSUR - UE 1990 UE firma Acuerdos Bilaterales de Tercera Generación con los países del Mercosur. 1992 UE firma Acuerdo de Cooperación Interinstitucional con el Mercosur. 1994 IV Reunión Institucionalizada del Grupo de Río con la UE, Sao Paulo, Brasil. Los Ministros de Relaciones Exteriores de ambos bloques deciden avanzar en el proceso de negociaciones y se propone una asociación interregional. 1995 El 14 de setiembre se inician en Bruselas las negociaciones con miras a la firma del un acuerdo, el cual se alcanza el 15 de diciembre de 1995 en Madrid, España. 1999 Entra en vigencia el Acuerdo Interregional de Cooperación UE-Mercosur, de 1995. 2001 V Reunión del Comité de Negociaciones Birregionales Mercosur-UE. La UE presenta una oferta arancelaria, con miras a la firma de un posible acuerdo comercial. 2002 II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE y el Mercosur, en Madrid, España. Se recalca la necesidad de mantener un diálogo político fluido y constante a todos los niveles. 2003 Se retoman las negociaciones; pero los bloques no pueden equilibrar sus propuestas.

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