Negociaciones sobre financiamiento para el desarrollo definen marco de trabajo post 2015

20 Agosto 2015

Los países reunidos en Adís Abeba, Etiopía, han acordado un marco de trabajo global para el financiamiento para el desarrollo (FPD), alineando flujos con una variedad de prioridades económicas, sociales y ambientales. Esta “Agenda de Acción de Adís Abeba” se aseguró el pasado 15 de julio tras meses de arduas negociaciones.

El marco de trabajo destaca una serie de principios que los países aceptaron deberían sustentar los esfuerzos del FPD en el contexto de una arquitectura emergente de desarrollo sostenible. Dichos esfuerzos incluyen la construcción de una capacidad de recuperación frente a impactos económicos en un mundo interconectado, reconociendo los riesgos que plantea el cambio climático y la degradación ambiental y reafirmando la importancia de la libertad, el estado de derecho y la buena gobernanza.

El documento en cuestión además insta a los países que aún no lo han hecho a lograr la meta de destinar el 0,7% del ingreso nacional bruto a la Asistencia Oficial para el Desarrollo.

En el documento se han identificado un conjunto de siete ámbitos de acción, bajo los que se han definido los esfuerzos políticos para promover los medios necesarios a fin de abordar el desarrollo sostenible. Dichas áreas son: 1) Recursos nacionales públicos; 2) Actividad financiera y comercial privada nacional e internacional; 3) Cooperación internacional para el desarrollo; 4) El comercio internacional como catalizador del desarrollo; 5) La deuda y la sostenibilidad de la deuda; 6) Tratamiento de las cuestiones sistémicas; y 7) Ciencia, tecnología, innovación y creación de capacidad.

“La Agenda de acción de Adís Abeba señala el camino para todas las partes interesadas en inversiones inteligentes en la gente y en el planeta donde estas son necesarias, cuando estas lo son y en la escala precisa”, señaló el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, al finalizar la cita en Etiopía.

Funcionarios de la ONU también indicaron que el documento logrado cuenta con varios nuevos resultados de política. Entre ellos se cuenta la decisión de establecer un mecanismo de facilitación de tecnología para impulsar la colaboración entre las partes interesadas en apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Dicho mecanismo estará integrado por un equipo de tareas interinstitucionales de la ONU, un foro de colaboración entre múltiples interesados que se reunirá una vez al año y una plataforma en línea que establecerá un registro completo de las iniciativas, los mecanismos y los programas de ciencia, tecnología e innovación dentro y fuera de la ONU y servirá a la vez como portal de información sobre dichos instrumentos.

Cambia el paisaje
La Tercera Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo (FPD3) se desarrollo sobre la base de los resultados de dos conferencias previas sostenidas en 2002 y 2008. No obstante, tal y como se observó durante la reunión plenaria y como se ha reflejado en el documento final, el paisaje del desarrollo ha cambiado considerablemente en la pasada década.

La participación de los países en desarrollo en el comercio global, por ejemplo, ha crecido del 28% al 42% en los últimos 20 años, nuevos actores han emergido en el escenario internacional, la inversión privada para el desarrollo se ha vuelto significativa y la urgencia por financiar la acción por el clima a fin de no perder los beneficios del desarrollo se ha vuelto cada vez más manifiesta.

No obstante el progreso, cerca de 836 millones de personas alrededor del mundo viven con menos de US$ 1,25 por día y muchos otros enfrentan situaciones de inequidad, discriminación, conflicto, mala salud, bajas condiciones de vida y trabajo e impactos del cambio climático.

En dicho contexto, los países se están preparando para adoptar una nueva Agenda de Desarrollo post 2015 en septiembre de este año en la ONU, con un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales reemplazarán a los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio cuando estos expiren a fin de año.

Una pregunta central en Adís Abeba fue si los países podrían llegar a un acuerdo sobre un nuevo marco de trabajo para el FPD a fin de coincidir con las ambiciones de las prioridades identificadas en los ODS.

Precisamente, el resultado en Adís Abeba reconoce el papel del FPD en el fortalecimiento de los medios de implementación para la Agenda de Desarrollo post 2015 e identifica una serie de acciones cruzadas para abordar las brechas más críticas.

Dichas acciones incluyen un compromiso de un nuevo pacto social para entregar sistemas nacionales apropiados y sostenibles de protección social, ampliar los esfuerzos para terminar con el hambre y la malnutrición, promover la industrialización sostenible, asegurar el acceso asequible a crédito para las pequeñas y medianas empresas y construir sociedades inclusivas y pacíficas.

Los países también hicieron un llamado por el establecimiento de un nuevo foro que logre cerrar las brechas en infraestructura, el cual podría reunirse periódicamente para mejorar la coordinación en torno a las iniciativas en infraestructura lideradas por bancos multilaterales y nacionales de desarrollo, la ONU y el sector privado. Algunas estimaciones plantean que los países en desarrollo enfrentan una brecha anual de US$ 1,5 billones anuales en fondos necesarios para impulsar el acceso a la energía, construcción de caminos y desarrollo de infraestructura en telecomunicaciones.

De igual manera, el documento reconoce la importancia de la conservación del ecosistema y el compromiso con marcos de trabajo para una política coherente, financiamiento, comercio y tecnología para proteger los recursos del planeta y asegurar un uso sostenible.

Asuntos complicados
Las negociaciones para lograr un documento final resultaron bastante arduas en algunas áreas y el resultado tuvo una recepción mixta entre las partes interesadas. De hecho, de acuerdo a información recabada, algunos delegados lamentaron la ausencia de un financiamiento más concreto.

No obstante, el documento prevé un delicado proceso de revisión y un foro anual bajo el Consejo Económico y Social de la ONU para ayudar a observar el progreso del FPD. Dicho proceso de revisión se integrará a uno general sobre la Agenda de Desarrollo post 2015.

Un número de países en desarrollo y representantes de la sociedad civil han expresado su disconformidad respecto a la decisión de no crear un organismo global de impuestos. El asunto, de hecho, casi derrumbó las conversaciones en tanto los defensores de la idea planteaban la necesidad de una organización multilateral que incremente la transparencia en las normas impositivas. Los trabajos en esta materia se han llevado a cabo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, a la que cual mayoritariamente estos países no pertenecen,

Referencias al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas también resultó en cierto desafío tanto en la preparación como en el inicio de la conferencia. El principio en cuestión es mencionado en el documento final en el contexto de alcanzar un nuevo y universal acuerdo climático durante la próxima conferencia en París, Francia, a fines de este año.

En el frente climático, por su parte, el documento reafirma el compromiso de los países desarrollados por proveer US$ 100 mil millones por año “para el año 2020 de una gran variedad de fuentes” a fin de atender las necesidades de los países en desarrollo, además de racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles y explorar distintos mecanismos, incluidos los bonos verdes y los mecanismos de fijación de los precios del carbono.

¿Cuál es el rol del comercio?
La Agenda de Acción de Adís Abeba reconoce el rol del comercio como un motor para el crecimiento económico inclusivo y la promoción del desarrollo sostenible. El lenguaje utilizado en el documento final se mantiene igual al del borrador del 7 de julio e incluye un rango de compromisos orientados no solo a impulsar la participación en el comercio mundial de los países en desarrollo, reafirmando compromisos hechos en el contexto de las decisiones ministeriales de la OMC, sino además a asegurar la financiación del comercio.

Notablemente, la sección de comercio invita al Consejo General de la OMC a considerar cómo la propia organización puede contribuir al desarrollo sostenible. Dicha sección también reconoce el rol de la integración económica regional, el comercio para el crecimiento económico y la integración de las pequeñas y medianas empresas en las cadenas globales de valor.

De acuerdo al documento, los miembros de la ONU se esforzarán por negociar acuerdos comerciales y de inversión con las salvaguardias apropiadas “a fin de no limitar las políticas y reglamentaciones nacionales en el interés público”. Igualmente el documento compromete integrar el desarrollo sostenible a las políticas comerciales en todos los niveles.

El documento en cuestión también hace referencias a la Ronda de Doha, exhortando “a los miembros de la OMC a que corrijan y eviten las restricciones y las distorsiones del comercio de los mercados agrícolas mundiales, entre otras cosas mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvención a las exportaciones agrícolas y de sanciones a todas las medidas de exportación con efecto equivalente”. Los miembros de la OMC han sido llamados a fortalecer las disciplinas relativas a subsidios a la pesca, incluyendo aquellos que contribuyen a la sobrecapacidad y la sobrepesca. En la misma línea, los países reconocen la necesidad de abordar el comercio ilegal de fauna y flora silvestre, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, la explotación forestal ilegal y la extracción ilícita de minerales.

El documento final apunta también en su sección “La deuda y la sostenibilidad de la deuda” a la falta de acceso para el financiación del comercio, haciendo notar que lo anterior puede contraer el potencial comercial de los países. De acuerdo a lo anterior, se da la bienvenida al trabajo en el seno de la OMC y se llama a los bancos de desarrollo a incrementar el financiamiento comercial orientado al mercado.

Financiamiento y OMC
Durante la apertura de la sesión en la FFD3 el 13 de julio pasado, el director general, Roberto Azevedo, le dijo a los delegados que el comercio puede traer nuevas inversiones, empleo y difundir oportunidades tecnológicas, pero asegurar el necesario financiamiento para el comercio y la creación de capacidades son elementos críticos para estar seguros de que los pobres también sean beneficiados.

“Los beneficios del comercio todavía no llegan a algunos de los más pobres y vulnerables. Por lo que proveer simplemente más oportunidades comerciales no es suficiente. Se necesita un acercamiento sistémico más amplio… de hecho cerca del 80% del comercio mundial está apoyado por algún tipo de financiamiento”, señaló Azevedo.

El director general destacó también los actuales esfuerzos, como la Ayuda para el Comercio de la OMC, por impulsar la capacidad comercial de los países en desarrollo. De hecho, el organismo multilateral lanzó recientemente la segunda fase del “Marco integrado mejorado”, un programa de múltiples donantes que ayuda a los países menos adelantados a desempeñar un papel más activo en el sistema mundial de comercio y que tiene como objetivo promover el crecimiento económico, el desarrollo sostenible y ayudar a sacar a más personas de la pobreza.

Otras contribuciones relevantes del sistema de comercio multilateral incluyen el Paquete de Bali acordado en 2013 y que comprende un acuerdo en facilitación del comercio, algunos temas de agricultura y disposiciones referentes al desarrollo. De acuerdo a los analistas, dicho paquete tiene el “potencial de proporcionar un impulso sustancial al comercio mundial; algunas estimaciones indican que podría incrementar el PIB mundial en US$ 1 billón” (ver Puentes, diciembre 2013).

No obstante lo anterior, el resto de las negociaciones comerciales multilaterales se han movido a un paso bastante más lento, con las perspectivas en retroceso en relación a conseguir un programa de trabajo para la Ronda de Doha.

Prueba de fuego para la gobernanza mundial
En el periodo previo a la reunión en Adís Abeba, algunas partes interesadas habían advertido que esta podía ser la prueba de fuego de la cooperación multilateral, además de que establecería el tono para las próximas dos reuniones más relevantes en lo que queda de año –Décima Conferencia Ministerial de la OMC y COP21. Líderes de la ONU, por su parte, comentaron que el éxito de la conferencia de Abeba trae aires positivos para los próximos compromisos.

“El resultado en Adís es un pilar fundamental para nuestra nueva Agenda de Desarrollo para los próximos 15 años” señaló Wu Hongbo, Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales.

Por su parte, algunos analistas han sugerido que la medida de éxito de Adís Abeba estará en su implementación más que en su acuerdo. “El aliento de la agenda de Adís ayudará a mover las discusiones sobre el desarrollo global de uno dominado por la ayuda a uno que además aborda el comercio, las inversiones, los flujos de tecnología e incluso la migración”, señaló Charles Kenny a ICTSD, investigador principal del Center for Global Development.

“Si Addis y Nueva York ayudan a ilustrar la magnitud de oportunidad y forjan consenso sobre lo que es necesario comprender, eso es un buen primer paso. Mas, mejor aún si el seguimiento sobre las medidas –cambios de política real– llegan rápidamente”, añadió Kenny.

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