Multinacionales y políticas de inversión extranjera en un mundo digital

19 Mayo 2016

Las empresas multinacionales (EMN) son uno de los actores clave de la economía mundial. De hecho, 42 de las 100 principales economías a nivel mundial son EMN, no Estados nación, con ingresos que superan el producto interno bruto de varios países. Hay más de 100 mil EMN y cada una es dueña de nueve subsidiarias extranjeras en promedio. En cuanto a las transacciones transfronterizas entre EMN vía las partes relacionadas estas representan un tercio de las exportaciones a nivel mundial.

A la luz de lo anterior, es de vital importancia que los legisladores que diseñan e implementan políticas de Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel nacional e internacional entiendan el funcionamiento de las EMN.

Estrategia y estructura de las multinacionales
Una EMN puede definirse como un monopolio multimercado con varias plantas productoras de productos intermedios o finales en diferentes países donde vende los productos con un poder de mercado capaz de fijar los precios.

La estructura de una EMN suele consistir en un cuartel u oficina general –apoyada por una o más oficinas regionales– y múltiples socios extranjeros, normalmente establecidos como subsidiarios independientes en cada uno de los países anfitriones. Una multinacional puede practicar las mismas actividades en varios lugares (integración horizontal) o diversas actividades dentro de la cadena de valor en diferentes ubicaciones (integración vertical) y se habla de integración compleja cuando desarrolla ambos tipos.

En general, una EMN común consiste de varios negocios relacionados entre sí, cada uno con su propia cadena de valor y grado de integración compleja. Sin embargo, la presión por convertirse en una empresa mundial o regional o bien operar solo a nivel nacional surge tanto de las fuerzas del mercado como de las políticas gubernamentales.

Aires de cambio: las nuevas multinacionales
Para mediados de la década de 1990, dos fuerzas clave comenzaron a cambiar el panorama competitivo de las EMN: 1) el impacto de EMN de países de mercados emergentes y 2) el ascenso de la economía digital. Estos elementos impactarán significativamente en las EMN y en la IED y, por consiguiente, en las políticas de IED a nivel nacional e internacional.

Multinacionales de mercados emergentes
Uno de los cambios fundamentales a partir de los primeros años de la década de 1990 ha sido el crecimiento de las economías emergentes y el ascenso de sus EMN, particularmente de China, India y Brasil.

Desde 1992, la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) ha publicado listas con las mayores multinacionales del mundo de acuerdo a la cantidad de activos extranjeros y desde 1995 en adelante ha comenzado a publicar listas de las 50 EMN más grandes –hoy en día 100– de los países en desarrollo.

Si bien es cierto que varias firmas de mercados emergentes se asimilan a las EMN tradicionales, existen tres grupos de EMN de mercados emergentes que difieren en al menos un factor crucial: su forma de propiedad.

En primer lugar, están las empresas familiares que han tenido éxito en sus países y han cruzado las fronteras. El éxito de estas empresas se atribuyó en un principio a las lagunas institucionales en las economías emergentes, pero investigaciones recientes han revelado que las empresas familiares han ido creciendo tanto en economías desarrolladas como en desarrollo.

En segundo lugar, están las EMN propiedad del Estado (EMNE). UNCTAD calcula que casi US$ 200 mil millones en IED, 12% de la IED a nivel mundial, en 2013 correspondió a multinacionales con al menos 10% de propiedad estatal. De las 15 EMNE más grandes, clasificadas según sus activos en el extranjero en 2012, cuatro pertenecían a economías emergentes: Citic Group y Cosco (China), Vale SA (Brasil) y Petronas (Malasia).

En tercer lugar y las de menor tamaño, están las de inversiones extranjeras de fondos soberanos de inversión (FSI), es decir, fondos establecidos por Gobiernos para la inversión. Los activos de los FSI desde 2010 han crecido con mayor rapidez que aquellos de otros grupos de inversión, entre los que se encuentran fondos de capital privado y de inversión libre. La IED por parte de los fondos soberanos es pequeña, suma menos del 2% del total de activos controlados, pero los FSI han sido activos compradores de empresas extranjeras. De hecho, Wang (2015) plantea en un reciente estudio que 17 FSI administran US$ 3.250 miles de millones en activos en total, aproximadamente 65% del total de activos de propiedad de todas las FSI en conjunto.

Economía digital
La economía digital se caracteriza por tres rasgos fundamentales: movilidad, efectos de red y uso de información (Comisión Europea, 2014). En cuanto a la movilidad de productos digitales, una vez que se ha desarrollado el bosquejo, el costo de producción y suministro es más bien bajo.

Los bajos costos de replicación con respecto a los de desarrollo indican la presencia de una gran oferta de economías de escala y de alcance conforme la digitalización reduce los costos marginales con respecto a los costos fijos.

En cuanto a los efectos de red, segundo rasgo de la economía digital, redes sociales como Facebook son ejemplo de estos, pues estas ganan popularidad conforme crece el número de usuarios. Los efectos de red crean una economía de escala y alcance por el lado de la demanda. Las redes bilaterales en las que dos grupos de usuarios interactúan se han vuelto cada vez más comunes; por ejemplo, compradores y vendedores conectados a plataformas en línea tales como Amazon, Ebay, Uber, entre otros.

El tercer rasgo de la economía digital es la creciente importancia de la información debido a que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) siguen reduciendo los costos de recolección, almacenamiento y análisis. Conforme aumenta el volumen de información y bajan los costos de datos, también caen los de las actividades comerciales, búsquedas, negociaciones, seguimiento y aplicación, con lo que se reducen las imperfecciones naturales del mercado y se generan más oportunidades para realizar intercambios rentables.

Implicancias del cambio
Quizá la implicación más importante del cambio sobre las actuales EMN es la creciente diversidad de las multinacionales en cuanto a su organización. Por lo general, el término de EMN evoca la idea de una enorme empresa con oficinas centrales en Estados Unidos o en la Unión Europea, con decenas de subsidiarias extranjeras bajo una integración compleja a través de cadenas globales de valor (CGV), entre otros aspectos.

No obstante, existe una mayor heterogeneidad de EMN como organización, tanto en su tamaño como en su motivación por la IED y, por tanto, en su elección de lugares de expansión y CGV.

Multinacionales de mercados emergentes
Conforme aumenta el número de EMN de mercados emergentes, la búsqueda de activos para IED en busca de conocimientos o estrategia se vuelve una mayor motivación para el aprendizaje de estas empresas. En Europa, la IED en tecnología es la forma más importante de inversión para las EMN de mercados emergentes. China e India han sido los principales países fuente; mientras que Alemania y el Reino Unido los principales países receptores; con los sectores de servicios, farmacéutico y metales encabezando la lista.

Las diferencias culturales e institucionales son barreras más complicadas para las EMN con IED en mercados desarrollados. Dichas empresas provienen de países con instituciones regulatorias más débiles que las de mercados desarrollados, por lo que las diferencias entre instituciones nacionales, regulatorias, normativas y cognitivas, generan desventajas particulares cuando estas empresas se aventuran en el exterior, con posibilidad de afectar no solo su entrada, sino también su supervivencia en los mercados desarrollados.

A fin de lidiar con lo anterior, el agrupamiento por origen étnico puede ser un recurso importante; por ejemplo, los bancos latinoamericanos y asiáticos tienden a agruparse en países anfitriones con una gran población de empresas del mismo origen.

Economía digital
Al utilizar plataformas en red para ofrecer servicios empresariales en línea y productos digitales a clientes en todo el mundo, las empresas pequeñas se vuelven globales desde su nacimiento. La internacionalización se ha vuelto mucho más fácil en la economía digital, pues genera oportunidades para las micromultinacionales que nacen globales. La manufactura en la economía digital será cada vez más flexible, personalizada, de bajo volumen y basada en la red.

El envío de productos digitales vía Internet es una forma de exportación que va en ascenso y puede hacerse sin necesidad de instalaciones en el país anfitrión. El proceso de digitalización también representa una mayor movilidad de servicios sin la necesidad de la IED, por lo que el balance entre exportación e IED como medios para enviar productos a otros países podría inclinarse hacia la exportación.

Mientras que los costos de creación de mercado caen, la digitalización ayuda a que las empresas entren en los mercados internacionales como exportadores por medio de plataformas digitales como Ebay, ETSY o Amazon.

Por su parte, el comercio, la inversión y los servicios en una economía digital pueden ir de la mano y generar lo que Baldwin (2011) llamó el nexo “comercio-inversión-servicios”. En el comercio del siglo XXI, el comercio de bienes se entrelaza con la producción internacional a través de las CGV y ambos se ven facilitados gracias a los servicios.

La digitalización reduce los costos de administración dentro de la red de las EMN, ya que estas son más capaces de recolectar y compartir información, darle seguimiento a sus instalaciones de producción a distancia y focalizar productos y servicios a clientes en todo el mundo.

La economía digital beneficia a empresas en mercados desarrollados y emergentes, siempre y cuando el país cuente con una fuerte infraestructura de TIC. Las empresas del mundo en desarrollo, con una débil infraestructura de telecomunicaciones, no pueden formar parte de la economía digital, por lo que la construcción de una infraestructura digital es una precondición importante para participar de esta economía.

Multinacionales y el régimen de inversión internacional
Los Gobiernos quieren atraer inversiones que contribuyan a la consecución de las metas sociales de su país y fomenten un desarrollo sostenible. Sin embargo, los recientes números del Informe sobre las Inversiones en el Mundo han matizado sus opiniones con respecto a las EMN y la IED, enfatizando que esta última ofrece beneficios, pero también costos (UNCTAD, 2014, 2015).

Los cambios mencionados han llevado a una postura más crítica con respecto a las EMN y la IED; en tanto las políticas regulatorias y de promoción de la IED deberían coincidir con los objetivos nacionales de desarrollo sostenible.

Los principios detrás de la existencia de un régimen de inversión internacional, tal y como se expresaron en tratados bilaterales de inversión, de doble tributación y capítulos de acuerdos comerciales preferenciales de la década de 1990, se ven principalmente en favor de la protección de los derechos de los inversionistas y sus inversiones. No obstante, últimamente se ha prestado mayor atención a la necesidad por equilibrar los derechos y obligaciones del Estado con respecto a las EMN. Se considera que los Gobiernos tienen el derecho soberano de regular, proteger los bienes públicos y compensar los efectos negativos de la IED.

El cambio de énfasis –el cual pasó de pro-IED a pro-IED compatible con el desarrollo sostenible nacional– ha ido de la mano con un nuevo intento por implementar mejores prácticas en las políticas regulatorias de las IED. Sauvant y Hamdani (2015) han resaltado que aunque es cierto que la mayoría de los Gobiernos han liberalizado sus políticas de IED, todavía podrían fortalecerse y ampliarse con procesos de clarificación, simplificación y coordinación. Lo mismo sucede con las políticas de promoción para la IED.

“Es necesario que las políticas fomenten la participación dentro de la economía digital, [la cual] podría ser la vía más rápida para que los países en desarrollo entren a la economía mundial, pero se debe desarrollar la infraestructura, las instituciones y las políticas adecuadas.”

Posible rumbo para las políticas
¿Qué le falta al nuevo entorno político de IED? En primer lugar, se necesita un entorno político estable. Las empresas, en general, necesitan un entorno político cuyo compromiso sea mantener mercados abiertos y transparentes. Los principios que respaldan al régimen de inversión internacional –trato nacional, nación más favorecida, transparencia– siguen siendo igual de importantes. La economía digital permite la creación de miles de negocios pequeños, pero debe procurarse la estabilidad.

De igual manera, es necesario reducir las barreras gubernamentales para la integración compleja. Un enfoque clave podría ser la reducción de los costos a las empresas nacionales que se aventuren a participar en transacciones transfronterizas. A medida que las imperfecciones naturales del mercado sigan reduciéndose dentro de la economía digital, las barreras al comercio y a los flujos de la IED erigidas por las políticas gubernamentales se vuelven más visibles e importantes. El nexo emergente comercio-inversión-servicios requiere que se ponga más atención a las redes de producción de las EMN y al flujo interno de bienes, servicios e intangibles.

Los derechos de propiedad intelectual son otro elemento a considerar. Estos son todavía más importantes dentro de la economía digital, ya que gran parte del valor añadido se concentra en las etapas de planeación y no tanto en las etapas de producción. Al mismo tiempo, el crecimiento en la IED para hallar conocimiento por parte de las EMN de mercados emergentes y el uso más amplio de redes de investigación y desarrollo por parte de las EMN occidentales indica que debe prestarse mayor atención a la generación y protección de la propiedad intelectual y la innovación.

También habría que considerar un enfoque renovado para el comercio de servicios. Las redes de producción internacional de las EMN dependen de los servicios empresariales y muchos de sus sectores siguen parcialmente cerrados a la IED. Sin embargo, podría revisarse el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, ya que la oferta de servicios internacionales cobrará relevancia dentro de la economía digital.

Se sugiere, además, generar información para tomar mejores decisiones con respecto a las políticas. Se necesita más información sobre la economía digital y las compañías que desarrollan sus actividades a través de las fronteras. También es necesario un mejor entendimiento de la manera en que las CGV evolucionarán con la economía digital.

Cabe tener en cuenta que no existen tallas únicas. Según investigaciones, el tamaño óptimo de las compañías irá cambiando. Las micromultinacionales sobrevivirán y serán rentables, junto con las enormes EMN tradicionales. También se diversificarán las formas de inversión. Los Gobiernos deberán prestar mayor atención a las diferencias en las motivaciones y estrategias de las nuevas EMN, pues es probable que los costos y beneficios de los países de origen y países anfitriones sean diferentes a los de las EMN occidentales tradicionales.

Por lo mismo, es necesario que las políticas fomenten la participación dentro de la economía digital. La economía digital podría ser la vía más rápida para que los países en desarrollo entren a la economía mundial, pero se debe desarrollar la infraestructura, las instituciones y las políticas adecuadas. Una mayor diversidad de compañías dentro de la economía digital mundial implicará que las políticas de IED de talla única serán menos apropiadas.

También habrá que prestarle atención a los perdedores y a los ganadores. Las tecnologías disruptivas crean ganadores y perdedores. Las políticas de IED pueden proteger a los perdedores (reactivas) o bien modificarse de forma que sean proactivas, a fin de capacitar trabajadores y mejorar la infraestructura de las TIC. Vernon (1998) dijo que la población cada vez más vieja de los países desarrollados detonará un reacción contra la IED. La economía digital y sus tecnologías disruptivas podrían crear un efecto similar. Por lo mismo, se necesitan políticas que amortigüen a los grupos en desventaja, pero también una fuerza laboral más flexible, emprendedora y que tome riesgos.

El desarrollo sostenible no debe usarse como pretexto ideológico para ejercer un proteccionismo controlado. Los Gobiernos deben evitar esta retórica como herramienta estratégica para impedir los flujos de IED.

Finalmente, se necesita fortalecer y ampliar el régimen de inversión internacional. Este sigue siendo un cuasirégimen, sin una organización internacional como eje y sin un acuerdo multilateral que fomente la coordinación y la cooperación entre Gobiernos. Se necesita un compromiso para fortalecer el régimen multilateral de inversión si los beneficios potenciales de los aires de cambio se tornan realidad en los siguientes 20 años.[1]


[1] Este artículo ha sido adaptado de un estudio más extenso que se puede encontrar en Eden, L. (2016). Multinationals and Foreign Investment Policies in a Digital World. Geneva, Switzerland: ICTSD & WEF.

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