Mirando sobre los muros

24 Junio 2017

A menos de seis meses de la asunción del nuevo gobierno de Estados Unidos, el conjunto de anuncios y medidas dispuestas por la administración de Donald Trump está generando nuevas oportunidades para replantear y revigorizar la agenda comercial regional y multilateral. La presente edición de Puentes lo invita, estimado(a) lector(a), a conocer la opinión de expertos regionales que discuten el futuro de las negociaciones comerciales ante el proteccionismo y unilateralismo promovidos por Estados Unidos.

 

La decisión de la Presidencia estadounidense de retirar al país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) y el estancamiento de las negociaciones del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por su sigla en inglés) están promoviendo el reposicionamiento de actores como China y Unión Europea (UE) en América Latina. El acercamiento de China al TPP y la revitalización de las negociaciones entre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la UE así lo ilustran.

 

La propia renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) puede significar una modernización del Acuerdo. Es posible que el nuevo TLCAN incorpore reglas al comercio más alineadas al contexto comercial actual, generando oportunidades de nuevos negocios y mercados.

 

Similarmente, la Alianza del Pacífico tiene el potencial de convertirse en un mecanismo de integración modelo para la región. Ante la no ratificación del TPP, los cuatro países de la Alianza han reforzado su agenda de negociaciones comerciales con terceros países. Con 52 miembros observadores y un conjunto de mecanismos de flexibilización, como la figura del “Estado Asociado”, la Alianza del Pacífico podría sacar provecho de la negociación de acuerdos comerciales de altos estándares en el corto plazo.

 

El proteccionismo del gobierno de Estados Unidos se ha visto reflejado también en la aplicación rigurosa de medidas de defensa comercial para bloquear las supuestas importaciones desleales de algunos de sus socios comerciales. Si bien constituyen barreras comerciales para unos, tales medidas de defensa comercial pueden significar la apertura de nuevos mercados para países de América Latina en Estados Unidos.

 

En las presentes circunstancias, algunos expertos señalan que el rol central de la Organización Mundial del Comercio (OMC) debe ser contener los riesgos de retroceder a un sistema de comercio internacional asentado en el unilateralismo y proteccionismo. La Conferencia Ministerial de la OMC, a realizarse en diciembre en Buenos Aires, ofrece entonces la oportunidad de poner esta cuestión en el centro de la escena. Para quienes piensen que eso sería un resultado modesto baste considerar cuáles serían los escenarios para el mundo y la región en caso de que una agenda tan poco ambiciosa – pero absolutamente crítica – fracasase. Aunque parezca una paradoja, una agenda minimalista puede ser un resultado ambicioso bajo las condiciones actuales, tal como lo afirma un autor de la presente edición.

 

El Equipo Puentes

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24 Junio 2017
Ante el fracaso del TPP y TTIP y la postura defensiva de los Estados Unidos, la OMC puede sostener y evitar un retroceso en el sistema de reglas que gobierna el comercio internacional. El autor argumenta que la Conferencia Ministerial en Buenos Aires ofrece la oportunidad de poner esta cuestión en el centro de la escena.
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