Los servicios como base del desarrollo manufacturero en México

6 Mayo 2014

La subcontratación de servicios a particulares que operan fuera de las fronteras nacionales de la empresa contratante (offshoring services) ha sido una de las actividades más dinámicas del presente siglo. En las últimas décadas, el sector servicios vinculado con el mercado externo ha mostrado un fuerte dinamismo y crecimiento. El avance en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), el desarrollo financiero y la liberalización comercial de bienes han creado el ambiente propicio para su desenvolvimiento.

Prueba de lo anterior es que el comercio internacional y la inversión extranjera directa (IED) del sector han presentado tasas de crecimiento superiores a las del comercio e IED de bienes.[1] La misma relevancia tiene la participación del sector servicios en la producción mundial, ya que representa tres cuartas partes del producto bruto interno (PIB) de los países desarrollados y la mitad del correspondiente a los países en desarrollo, hecho que influye en la creación de empleo: 70% de los empleos de los desarrollados se encuentra en el sector servicios y 35% en los países en desarrollo.

Una característica adicional del sector es su capacidad de resiliencia. Según el Global Business Report del 2011 el sector se ha recuperado más rápido de la crisis del 2008. Según esta fuente, la diversificación en el portafolio de servicios, el incremento en el valor de sus contratos y la ampliación a nuevos clientes le han permitido recobrar sus niveles de crecimiento previos a la crisis.

Los principales lugares de localización según el número de personal empleado han sido, tradicionalmente, India, Estados Unidos, Filipinas, China y Gran Bretaña; países correspondientes a mercados maduros en la demanda de servicios. En estos países, la disponibilidad de mano de obra calificada, condiciones financieras estables y un importante desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y transportes han contribuido a su concentración. Por su parte, las localizaciones emergentes de los últimos años han sido Brasil, China, Argentina, Chile y México; mientras que Costa Rica, Panamá y El Salvador son calificados como países nacientes con gran potencial en este sector.[2]

Rol de los servicios en el escalamiento de las cadenas de valor
Aun con este dinamismo y lejos de constituirse como un sector autónomo respecto al industrial, los servicios deben su crecimiento a la progresiva racionalización iniciada durante la década de los ochenta en la cadena de producción manufacturera. El offshoring services ha sido un elemento complementario para la dinámica de las cadenas globales de valor. El escalamiento en la cadena de valor de los servicios, vía la generación de mayor valor agregado y niveles de capacitación crecientes ha sido clave para incrementar la posibilidad de conservar en los territorios locales parte del valor generado en el sistema mundial.

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), el escalamiento de la cadena de valor del sector potencia la atracción de inversiones extranjeras en México (Reshoring Investment). El estudio estima que según la fase de innovación en que se encuentre una empresa le corresponderán tipos específicos de servicios para su operación y desarrollo.

Por ejemplo, para el comercio de bienes manufacturados estandarizados se requieren servicios de transporte de carga, servicios financieros para realizar transferencias entre compradores y vendedores, así como la proveeduría de seguros durante el transporte, además de servicios de telecomunicaciones para monitorear la entrega y recepción de las mercancías. Asimismo, las filiales extranjeras utilizan servicios de consultoría contable y legal para fijar sus precios de transferencia y establecer formas de contratación específica (por ejemplo, uso de licencias, patentes y franquicias). Mientras que para la producción de productos de mayor valor agregado, los servicios para el desarrollo de competencias vía la investigación y desarrollo tecnológico son claves para su comercialización.

Estas evidencias indican que el escalamiento en las cadenas de valor global se asocia con la expansión del comercio internacional de servicios. Dado lo anterior, ¿en qué situación se encuentra México?

El caso mexicano
En México el desarrollo del sector se ha enfocado en el mercado interno, pues su participación en el PIB ha llegado a representar más del 60% durante la primera década del siglo. En contraste, los servicios vinculados con el mercado externo han registrado un crecimiento limitado. La falta de competitividad se expresa en que hoy México es una economía importadora de servicios, la exportación solo ha crecido a una tasa anual del 0,7% contra 5,1% de las importaciones para el periodo 2000-2011.

Los servicios de turismo (viajes) es donde México ha tenido un desempeño ascendente. Su balanza superavitaria ha crecido a una tasa anual del 3,1% en correspondencia a un incremento similar de sus exportaciones. No obstante, los servicios recreativos, culturales y audiovisuales han tenido una tendencia deficitaria desde el 2008, con un tasa de decrecimiento del 6,4%. Es posible que el ambiente de inseguridad pública este afectando los flujos de este tipo de servicios.

“El fortalecimiento de servicios vinculados con el mercado externo puede convertirse en una nueva fuente de recursos y una nueva forma de diversificar la canasta exportadora. Sin embargo, para incrementar el dinamismo exportador del sector es necesario impulsar un cambio en la estructura productiva y laboral.”

Otros servicios importantes han sido las comunicaciones, las que han tenido una tendencia superavitaria, aunque con tasas negativas de crecimiento (17,6%) del 2000 al 2011. La falta de infraestructura, inversión y competencia del sector son algunos factores que los expertos asocian a este comportamiento.

En el mismo periodo, el transporte de carga es el servicio que ha profundizado con mayor vigor su déficit comercial (30%). La dependencia se ha ensanchado en el transporte aéreo donde este ha tenido una tasa anual de crecimiento del 8%. La inoperatividad de una de las principales líneas aéreas se asocia a la mayor dependencia en este servicio. En contraste, el transporte de carga por mar ha incrementado el superávit a una tasa anual de 2%.

Otros servicios han visto reducido su déficit comercial, por ejemplo, los servicios de seguro que han disminuido su dependencia externa a una tasa anual de 16%, seguidos por los servicios por pago de licencias y los servicios financieros. La disminución de este último se debe a la reducción que han registrado sus importaciones porque de este servicio México no registra exportaciones.

Ante este panorama, ¿qué acciones de política pública se pueden implementar para que México transite de servicios orientados al mercado interno hacia servicios vinculados con el mercado externo y las cadenas globales de valor del sector manufacturero?

Recomendaciones de política
El fortalecimiento de servicios vinculados con el mercado externo puede convertirse en una nueva fuente de recursos y una nueva forma de diversificar la canasta exportadora. Sin embargo, para incrementar el dinamismo exportador del sector es necesario impulsar un cambio en la estructura productiva y laboral, pues una economía basada en servicios requiere de infraestructura y capacidades en su fuerza laboral complementarias a las de una economía basada en bienes agrícolas o manufactureros.

Para México, el reto consiste en incrementar la competitividad de la exportación de servicios y mejorar la capacidad del país para atraer o conservar en su territorio parte del valor generado en las cadenas globales de valor. Esto implica que el país debe ser capaz de ubicarse en aquellos segmentos de servicios de mayor valor agregado, intensivos en conocimiento.

Para lograr este objetivo, las políticas tienen que enfocarse en la formación de capacidades endógenas para la innovación y, en general, la generación y circulación del conocimiento como factor clave para la captura regional de valor, asociado a los impactos positivos derivados del flujo de intercambios económicos entre empresas locales y filiales extranjeras, inmersas en cadenas globales.

“Diseñar una política pública para promover los servicios en eslabones productivos globales de alto valor agregado requiere de una estrategia nacional. [...] Existen importantes márgenes para usar subsidios y otros instrumentos fiscales y financieros en el sector servicios.”

Dado que el comercio de servicios se está convirtiendo en la clave para impulsar actividades de mayor valor agregado en la manufactura, existe la posibilidad de que al promover políticas de competitividad y escalamiento en la cadena de valor de los servicios también se estimule el desarrollo manufacturero, en una suerte de co-evolución productiva.

Por ejemplo, la instalación de centros de investigación y desarrollo de las filiales automotrices podría potenciarse si México contara con servicios que apliquen competencias que soporten las economías de escala que la descentralización de este tipo de funciones requiere; entre otros, servicios de comunicación intermodal de carga (carretera y ferroviaria), servicios financieros y servicios de telecomunicaciones de big-data. La licitación para la construcción del tren interurbano Ciudad de México-Toluca, Ciudad de México-Querétaro y Transpeninsular son iniciativas del gobierno mexicano en esa dirección. También es necesario acelerar la construcción de carreteras y autopistas garantizando el derecho de vía para dar mayor certidumbre a las inversiones público-privadas.

Por su parte, el predominio del rubro de viajes en el total de las exportaciones mexicanas demuestra que los servicios turísticos todavía tienen un umbral de crecimiento mayor, aunque su derrama económica se potencializaría si se vincularan con el desarrollo de servicios profesionales (consultoría contable y legal) como atractivo adicional en los sitios turísticos. Por ejemplo, la operación de servicios profesionales de escala mundial con la industria aeronáutica en Querétaro y filiales automotrices en Guanajuato en conexión directa con el atractivo turístico que ambos estados representan.

Dicha transición es necesaria para que México esté en condiciones de aprovechar la tendencia actual de las corporaciones manufactureras que transfieren a sus filiales y proveedores de todo el mundo la investigación y el desarrollo tecnológico para cumplir con las especificaciones de sus componentes, en lo que hoy se conoce como Redes Globales de Innovación (offshoring innovation).[3]

Diseñar una política pública para promover los servicios en eslabones productivos globales de alto valor agregado requiere de una estrategia nacional. Si bien los tratados de libre comercio y otros compromisos multilaterales han limitado el espacio de maniobra actual para la política económica de fomento productivo –prohibición de subsidios, reducción de aranceles, eliminación de cláusulas que obligan al uso de componentes nacionales– existen importantes márgenes para usar subsidios y otros instrumentos fiscales y financieros en el sector servicios. Por ejemplo, la generación de externalidades positivas que alienten la inversión privada mediante apoyos gubernamentales en forma de asistencia técnica y aprendizaje por la experiencia (learning by doing), además de apoyo crediticio para la construcción de empresas “modelo” que ofrezcan servicios vinculados con el mercado externo.[4]

Por último, se requiere que la oferta de mano de obra cuente con las acreditaciones profesionales a nivel internacional (en idioma inglés, tecnologías de la información, contabilidad, finanzas y gestión de recursos humanos). Además, es necesario vincular las estrategias de las empresas translatinas y corporaciones de India y los Estados Unidos con el desarrollo regional vía el fortalecimiento de leyes de protección intelectual con criterios internacionales.

En síntesis, el reto principal es colocar al Estado y a la política pública en el lugar adecuado para promover la competitividad del sector servicios como una estrategia orientada hacia la construcción de encadenamientos productivos que permitan una mayor derrama económica en las comunidades donde se localice la inversión extranjera directa.




[1] Veáse Matto, A., Stern, R., & Zanini, G. (Eds.). (2008). A Handbook of International Trade in Services. New York, Estados Unidos: Oxford University Press.

[2] Véase Gereffi, G. & Fernandez-Stark, K. (2010). The Offshore Services Global Value Chain.

[3] Véase Dieter, E. (2010). Innovación offshoring en Asia: causas de fondo de su ascenso e implicaciones de política. En M. Pozas, M. Rivera & A. Dabat (Coord.). (2010). Redes globales de producción, rentas económicas y estrategias de desarrollo: la situación de América Latina (pp. 33-84). Ciudad de México, México: El Colegio de México.

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