Latinoamérica ante la crisis: repaso y lecciones

18 Diciembre 2009

Caída en el comercio internacional, pérdida de liquidez en el financiamiento para el comercio, aumento del desempleo y la pobreza, reducción en las remesas y el turismo:  la crisis internacional fue mucho más que una palabra repetida innumerables veces en discusiones, cifras y predicciones.

Entre el discurso y la acción

A pesar de que todos los países del mundo fueron exhortados - casi conminados - en repetidas ocasiones por parte de la OMC  y otras instancias a no sucumbir a la tentación del proteccionismo comercial como medida de defensa de los mercados internos, no fueron pocos los países que encontraron que la imposición de medidas restrictivas al comercio era la única manera de no entrar en desbalances internos de muy difícil reparación[1].  Las medidas monetarias y fiscales también formaron parte de la gama de disposiciones preventivas y algunas veces, paliativas.

De los países de la región latinoamericana que impusieron medidas restrictivas al comercio, quizás Argentina, Brasil y Ecuador fueron los que  lograron incomodar más a sus socios comerciales. En medio del discurso integracionista, cada país clamó también por su derecho a defender su propia economía, amparándose en que la crisis obliga a ceder a una actitud más flexible.

Argentina se ganó inicialmente el malestar de su máximo socio, Brasil, con el aumento del valor criterio (por ejemplo, el precio de referencia) para unos 800 productos importados desde territorio brasileño. Aducía en aquel momento - a inicios de 2009 - llevar ya 70 meses de tener una balanza de pagos deficitaria, argumento rebatido por Brasil por no ver la medida enmarcada en un plan de sustitución de importaciones por consumo doméstico. Más tarde, con la imposición de licencias previas de importación a varios productos, Argentina profundizó sus desavenencias con Brasil y se hizo acreedora de críticas también por parte de Uruguay.

Brasil ha portado, sobre todo en la época de recrudecimiento de la crisis, el estandarte de la liberación comercial. Ante la OMC, el G-20 y otros foros, ha insistido en que el proteccionismo comercial es un obstáculo a una pronta salida de la crisis. Sin embargo, ha debido implementar medidas de carácter monetario (devaluación del real) para mitigar los efectos negativos en su economía, afectando también con ello a sus socios comerciales. Dicha medida fue particularmente criticada por Argentina, país que le recordó a Brasil que el proteccionismo no sólo ocurre en las aduanas.

Ecuador impuso a inicios del año restricciones a las importaciones de más de 600 productos a través de salvaguardias, justificadas por la existencia de un serio déficit en su balanza de pagos. A sus socios de la Comunidad Andina  (CAN), además de las salvaguardias generales, les suspendió la aplicación del programa de liberación vigente dentro del bloque andino, generando reacciones por parte de todos los Miembros y con ello, una nueva fisura en el bloque.

Colombia y Perú, también acudieron a la devaluación de sus monedas para mitigar los efectos de la crisis, ganándose con ello también críticas por parte de sus socios.

Recuperación y dependencia

Los países de la región son sumamente dependientes de la demanda externa, remesas, turismo, inversión extranjera directa y el financiamiento externo. Por el momento los países desarrollados han dado señas de recuperación, pero es temprano para predecir si ésta se podrá mantener una vez que los gobiernos retiren los gigantescos paquetes de estímulo y rescate de sus sistemas financieros y sus industrias.

Para el caso de la demanda externa, la Comisión para América Latina y el Caribe (CEPAL) pronosticó una situación complicada para la subregión de Centroamérica y República Dominicana[2]. Las exportaciones tuvieron en 2008 su crecimiento más bajo de los últimos cinco años (un 7.5%) y éste se debió en gran medida a un efecto precio más que al  efecto volumen. Además, sugería que dichos países deberían diversificar sus mercados de destino, dado que los precios tenderían a la baja y el afán de los competidores de la subregión por aumentar sus volúmenes ejercería una presión aún mayor hacia la reducción de los precios.

Si bien ya se empiezan a percibir signos de recuperación, expertos instan a no relajar demasiado las medidas de contingencia, entre ellos la Organización Internacional del Trabajo, que llama a poner atención a los efectos de la crisis sobre el desempleo. Estimaciones recientes indican que durante 2009 más de nueve millones de latinoamericanos caerán en situación de pobreza, con cinco millones ubicados dentro de la condición de indigencia[3]; esto además de que se revela un deterioro en la calidad de los empleos existentes. Las cifras desvelan que un 13.7% de la población latinoamericana sufre hambre[4], lo que equivale a 76 millones de personas.

En ese orden de ideas, se requieren fortalecer las políticas de largo plazo a favor del aprovechamiento del capital humano, la protección de los ingresos de las familias y de los grupos vulnerables. Claramente las condiciones de inequidad social favorecen el incremento del crimen y la inseguridad ciudadana, los cuales han aumentado de manera significativa en prácticamente todos los países de la región. Se deben propiciar políticas congruentes con estos aspectos en el marco de la esperada recuperación, que según las estimaciones más recientes podrían permitir un crecimiento del 4,1% en 2010

Sin embargo, debe reconocerse que la región se desempeñó mejor y estaría saliendo mejor librada que en crisis pasadas. Algunos aspectos que explican esta situación es la relativa sanidad de sus índices macroeconómicos antes que ocurriera la crisis (balance fiscal, deuda pública, inflación, fuerte actividad económica y menor dependencia de financiamiento externo[5]).

Otro factor que habría influido en la posición relativamente privilegiada para hacer frente a esta crisis es el que los países no escatimaran en inversión pública como políticas contracíclicas. La CEPAL señala incluso que el gasto público fue el único que aumentó durante la primera parte del año, frente al consumo privado y la inversión, los cuales decrecieron. Sin embargo, dentro  de la región las diferencias entre países para poder emprender medidas contracíclicas son bastante marcadas, y las pequeñas economías tienen un menor margen de acción que las economías más grandes.

Recordatorios y lecciones aprendidas

Algunos de los recordatorios que deja la crisis a la región no son necesariamente nuevos: la sanidad en los índices macroeconómicos, el fortalecimiento del comercio y una inversión social que se respete. En esta última crisis pareciera haber quedado evidenciado más fuertemente que se deben llevar a cabo dichas acciones en tiempos de bonanza y expansión económica, precisamente para contrarrestar los efectos cuando el panorama externo es sombrío y amenazante.

Sin embargo, el elemento diferenciador se encuentra en el sector en que inició la crisis a nivel internacional, es decir el hipotecario y el financiero. Al respecto, CEPAL señala la necesidad de tomar las siguientes lecciones: a) incluir en la regulación los aspectos macroprudenciales del riesgo; b) la reducción de la prociclicidad del sistema; c) la ampliación del ámbito de la regulación; y d) los conflictos de interés que afectan a la divulgación fidedigna y oportuna del riesgo que asumen las instituciones financieras[6]. Y es que el eje dinamizador a nivel internacional de la crisis estuvo precisamente centrado en el sector financiero, por lo que es de esperar un fuerte proceso de cambio en la regulación a nivel mundial en los siguientes meses.

Los aspectos anteriores son fundamentales para buscar una coordinación de las políticas gubernamentales que promuevan el crecimiento económico con mecanismos que fomenten el desarrollo humano como base indispensable para un desarrollo sostenible más sólido y menos vulnerable a los embates de crisis.

[1] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2009). La reacción de los gobiernos de las Américas frente a la crisis internacional: una presentación sintética de las medidas de política anunciadas hasta el 30 de septiembre de 2009.

[2] __________ (2009, 13 de noviembre). Enfrentando la Crisis. Istmo Centroamericano y República Dominicana: Evolución Económica en 2008 y Perspectivas para 2009 (Evaluación Final).

[3] __________ (2009). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe.

[4] Máximo histórico: una de cada seis personas sufre hambre en el mundo, FAO. Puentes Quincenal, Volumen 6 , Número 12. https://es.ictsd.org/bridges-news/puentes/news/máximo-histórico-una-de-cada-seis-personas-sufre-hambre-en-el-mundo-fao

[5] Izquierdo, A. & Talvi, E. (Coord). (2008) All that glitters may not be gold: assessing Latin America's recent macroeconomic performance. Inter-American Development Bank.

[6] Correia et al. (2009) Regulación y supervisión financiera:  lecciones de la Crisis para América Latina y el Caribe. En Revista de la CEPAL, número 99, Diciembre, Santiago de Chile.

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