Las relaciones comerciales entre África y el Mercosur: el caso de Brasil

29 Abril 2013

El presente artículo caracteriza las relaciones comerciales entre África y el Mercosur en un contexto de importantes transformaciones. En particular, se hace especial énfasis en la estrategia de inserción seguida por Brasil en el continente africano y en las perspectivas de una mayor profundización de las relaciones entre dos de las regiones más dinámicas en cuanto a desempeño económico y comercial internacional de los últimos años.

Comercio entre África y Mercosur

Hasta el presente, si bien la relación comercial entre el Mercosur[1] y los países del continente africano es poco significativa en términos de comercio, como se verá seguidamente presenta gran potencialidad en el futuro.

Las exportaciones totales de bienes del Mercosur con destino a África explicaron sólo el 3,6% de las importaciones totales del continente en 2011, mientras que África participó en el 4,3% de las ventas totales del bloque sudamericano en el mismo año.

Gráfico 1 – Evolución del comercio exterior entre el Mercosur y África (ver PDF).

De todas formas, el intercambio comercial entre el bloque y el continente ha presentado un dinamismo importante en los últimos años (el comercio bilateral es un 23% mayor si se lo compara entre los años 2011/2008) y gana cada año mayor participación en los totales comercializados.

En términos históricos, Egipto y Sudáfrica son los dos principales importadores de productos exportados por el Mercosur, si bien dichos países han perdido importancia en la participación presentada en los últimos años, especialmente en el caso de Sudáfrica, que en 2011 fue relegado al tercer lugar por Argelia.

Además de Argelia, Ghana, Senegal, Angola y Congo[2] registraron aumentos en la participación como importadores de productos exportados por el Mercosur hacia dicho continente entre los años 2001 y 2011.

En lo que refiere a las exportaciones africanas con destino al Mercosur por país, las mismas se encuentran más concentradas que las importaciones, ya que sólo Nigeria explica más del 50% (además fue el país que ganó más participación entre los años 2001 y 2011) del total de lo adquirido por el Mercosur desde África, hecho que se encuentra vinculado a la importancia que presentan las exportaciones de combustibles minerales en el total adquirido por el Mercosur desde este continente. En importancia le siguen Argelia, Sudáfrica, Marruecos, Angola, Guinea Ecuatorial, Egipto y Túnez, que en conjunto justificaron otro 47% del total adquirido por el Mercosur en 2011.

Por otra parte, si se atiende a los productos exportados por el Mercosur con destino a África, en primer lugar se ubica el azúcar y artículos de confitería, seguido de los cereales, las grasas y aceites animales o vegetales y la carne, bienes que en conjunto explicaron el 60% de las colocaciones totales del bloque hacia África en 2011.

Cabe señalar que en algunos de los productos anteriormente mencionados, el Mercosur es un proveedor de suma importancia para los países africanos: azúcar, carne y despojos comestibles, semillas y minerales, entre otros.

Como se observó, la relación comercial entre el Mercosur y África, al menos en sus primeros productos de exportación no es la característica del comercio sur – sur, donde el componente de manufacturas de origen industrial suele ser de mayor importancia (comercio intra Mercosur, por ejemplo). En efecto, África se transforma cada vez más en un demandante de alimentos; esto por la combinación de un incipiente desarrollo y crecimiento poblacional, a lo que hay que sumarle que el continente no logra autoabastecerse, lo que se asocia a los bajos niveles de productividad agrícola alcanzados en los últimos años en relación con otras regiones del mundo.

De todas formas, debe reconocerse que principalmente por impulso de Brasil, el Mercosur exporta a África considerables montos de vehículos automóviles y sus partes (más de US$ 900 millones en 2011), máquinas, rectores nucleares, calderas y aparatos mecánicos (cerca de US$ 640 millones en el mismo año), máquinas, aparatos y material eléctrico, plásticos, químicos, papel y cartón, entre otros. En este caso y a diferencia de lo que ocurre en algunos de los productos primarios y de manufacturas de origen agropecuario, el Mercosur no suele ser un proveedor de importancia, ni tampoco África un mercado con elevadas participaciones en el destino de este tipo de bienes exportados por el Mercosur.

En referencia a las importaciones originarias de África, existe una elevadísima concentración de las adquisiciones del Mercosur en combustibles minerales, ya que en 2011 más del 80% del total adquirido desde dicho continente correspondió a ese producto. En importancia, pero en bastante menor medida, le siguen los abonos, la sal, productos químicos inorgánicos y la fundición de hierro o acero.

Brasil como líder

Ahora bien, si se analiza la importancia que presenta el comercio con África por cada miembro del Mercosur, Brasil es el principal exportador, explicando cerca del 70% de las exportaciones totales del bloque con destino a África. En lo que refiere a las importaciones, prácticamente la totalidad de las mismas están justificadas por las compras de Brasil.

Gráfico 2 – Comercio exterior del Mercosur con África (ver PDF).

Las ventas de Brasil con destino a África alcanzaron una suma superior a los US$ 12.200 millones en 2011, lo que es un monto similar a lo que exporta Brasil a países como Alemania o Japón. Las colocaciones brasileñas con destino a África crecieron a una tasa anualizada del 20% entre los años 2001 - 2011. Por su parte, las compras ascendieron a un monto cercano a los US$ 15.500 millones, por lo que mantiene un saldo comercial desfavorable con dicho continente; las compras desde África aumentaron a una tasa del 17% en el mismo período.

En menor importancia le sigue Argentina que explicó otro 30% del total colocado en el continente y que posee una relación comercial muy favorable. Por su parte, Argentina exportó cerca de US$ 4.000 millones en 2010, e importó alrededor de US$ 300 millones.

En el caso de Uruguay y Paraguay, cabe resaltar que las ventas de estos dos países crecen a tasas superiores que las presentadas por los otros dos socios (a una tasa anualizada del 23% y 48% respectivamente entre los años 2001 – 2011). Mientras Uruguay exportó una suma cercana a los US$ 330 millones, importó de África cerca de US$ 800 millones. Por su parte, Paraguay exportó US$ 140 millones, pero a diferencia de Uruguay posee un saldo favorable en bienes, ya que solo adquirió US$ 25 millones en 2011.

A medida que Brasil ocupa un sitial cada vez más importante en el escenario internacional, hecho que se encuentra relacionado con el crecimiento económico que se espera de Brasil en los próximos años, sus acciones de inserción global se hacen cada vez más visibles.

El caso de África es bien claro, pues desde la mandato del Presidente Lula se potenciaron las relaciones comerciales con los países africanos. Concomitantemente, las transformaciones económicas que desde la primera década del siglo XXI vive el continente africano llevaron a que el ex canciller Celso Amorim expresara que “África ha dejado de ser un continente de problemas para convertirse cada vez más en un continente de oportunidades”.

Igualmente, más allá de este nuevo escenario histórico, debe reconocerse que Brasil es el país de América Latina con mayores lazos históricos y culturales con África, conociéndose las primeras políticas hacia dicho continente en la década de los sesenta.

La necesidad de Brasil de consolidarse como un actor mundial y de ser reconocido como tal, incluso asegurando un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, llevaron a desplegar en todo el continente africano una diplomacia con intereses múltiples, o lo que algunos autores denominan completa[3], y que además debe seguir muy de cerca los pasos dados en ese mismo continente por otro miembro del BRIC; es decir, China.

Brasil llevó a que el Mercosur defina una agenda de negociaciones con los países africanos, suscribiendo hasta el momento dos acuerdos con la región, uno con la Unión Aduanera de África del Sur (SACU por sus siglas en inglés) y otro acuerdo con Egipto[4].

Asimismo, aumentó el nivel de inversiones en la región y la intervención de grandes empresas públicas y privadas e incrementó los niveles de cooperación; hizo crecer exponencialmente los intercambios diplomáticos y el número de representaciones diplomáticas en la región (Lula visitó más países africanos que todos sus sucesores juntos); aumentó las líneas de crédito del Banco Nacional de Desarrollo del Brasil (BNDS), entre otras acciones.

Además, a partir del año 2003 Brasil se ha convertido en el líder de la relación de América Latina con el continente (lideró la primera Cumbre de África con Sudamérica desarrollada en 2006), y coordinó sus acciones en el continente con otras dos potencias como India y Sudáfrica (IBSA). Como resultado, los intercambios comerciales tanto en bienes como en servicios de Brasil con África han crecido muy fuertemente, especialmente en el caso de las manufacturas. Brasil expresó su interés en competir por lo que denominó “el mercado del futuro”.

A diferencia de China, Rusia e India, Brasil cuenta con una ventaja cultural en este continente, especialmente en aquellos países de habla portuguesa debido su pasado de ex colonias del imperio portugués. La importancia de la lusofonía es muy clara tanto en el caso de Angola como en el de Mozambique, si bien hay otros países que tienen al portugués como idioma oficial.

A los países de habla portuguesa se les conoce como la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa, con los cuales Brasil organiza talleres, seminarios de formación y otras acciones a favor de un acercamiento cultural. A su vez, más recientemente Brasil ha priorizado su relación con África Subsahariana, ya que la incertidumbre que aún impera en África del Norte por la llamada Primavera Árabe afectó el nivel de negocios con esta subregión del continente[5]. También es cierto que la región del norte africano presenta particularidades especiales y una vinculación más cercana a Europa y en algunos casos a Asia, lo que impide el despliegue de algunas de las políticas llevadas a cabo en África Subsahariana.

Respecto a la importancia de la lengua, los programas de cooperación con África fundamentalmente tienen por destino a los países de habla portuguesa, donde en los últimos años Brasil ha definido cerca de 200 proyectos de cooperación en un gran número de áreas, como agropecuaria, medicina, cooperación tecnología, entre otras.

De los países mencionados, Brasil tiene fuerte presencia en Angola y en Mozambique, donde algunas empresas como Odebrecht participan muy activamente en los planes de construcción de viviendas planificados para los próximos años por parte del gobierno angoleño. A su vez, la empresa Vale invirtió más de US$ 2.000 millones en una mina de carbón en Mozambique, por nombrar sólo algunos ejemplos. La empresa Petrobras, por su parte, aumentó sus operaciones en Angola y el BNDS acordó créditos adicionales. Igualmente, en términos económicos la inversión china en estos dos países es mucho más importante que la de Brasil.

De acuerdo al Banco de Desarrollo de China, este país ya invirtió más de US$ 10.000 millones en Angola (tercer país productor de petróleo en África) y tiene previsto invertir unos US$ 15.000 millones más en proyectos de infraestructura en Mozambique. Brasil ha apostado a la afinidad cultural (principalmente a través del idioma) para competir con China en la región africana, ya que como el país asiático es identificado como el gran competidor de Brasil en el continente y especialmente en Angola, Mozambique y Gabón, entre otros.

Las empresas brasileñas apuestan a dar una imagen más ética que las chinas, en algunos casos muy criticadas por sus negocios en África en lo que refiere al cuidado del medio ambiente y cumplimiento de legislaciones laborales; y también buscan priorizar la ocupación de mano de obra africana, pues muchas inversiones chinas trasladan mano de obra desde la propia China. Hay que reconocer, sin embargo, que Brasil no es ajeno a críticas similares en algunos de sus emprendimientos.

Conclusiones

Aprovechando el vacío que han dejado las potencias centrales, en los últimos años ha sido notorio el mayor acercamiento de algunos de los países emergentes, especialmente los BRIC, con el continente africano.

En Sudamérica, si bien hay algunos países que han realizado algunos esfuerzos para potenciar la relación comercial con África, Brasil parece ser el país que ha alcanzado mayores avances en este sentido, incluso definiendo una estrategia específica en el caso de los países de habla portuguesa.

La amplia estrategia desplegada, que abarca el área comercial, de inversiones, diplomática, de cooperación, entre otras, posiciona a Brasil como un socio estratégico de África, lo que permitirá a dicho país beneficiarse de todas las transformaciones que todavía restan por concretarse en el continente africano.

Todo ello, a su vez, ratifica el papel de Brasil como líder regional y colabora con el objetivo de consolidarse como un actor de peso en la geopolítica internacional. Respecto al resto de los países del Mercosur, es de esperarse que así como ha ocurrido con Brasil, los mismos vayan profundizando progresivamente sus relaciones con África y definiendo estrategias de inserción específicas con dicho continente.

Ignacio Bartesaghi y Susana Mangana son investigadores del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica del Uruguay (DNII).

[1] No incluye a Venezuela, que se adhirió al Mercosur en julio de 2012.

[2] Si bien Libia también aumentó su participación como receptor de las exportaciones del Mercosur entre los años 2001 y 2010, por distorsiones en el registro estadístico correspondiente al año 2011, los datos muestran una abrupta caída para dicho año, lo que probablemente no se ajuste a la realidad.

[3] Debe tenerse que África está compuesta por 54 países, lo que supone una participación de importancia en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. A su vez, los países africanos también permiten que Brasil cuente con mayor peso en algunas de las disputas que presenta y lidera en el marco de la OMC.

[4] El acuerdo con SACU se encuentra vigente, mientras que el acuerdo con Egipto está en proceso de incorporación por parte de los países miembros.

[5] Los países de habla portuguesa en África Subsahariana son: Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea Bissau, Santo Tomé y Príncipe.

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