La economía de los océanos: oportunidades para los pequeños estados insulares en desarrollo

22 Septiembre 2014

Es innegable el hecho de que mares y océanos (y ríos, vías fluviales y estuarios) son fundamentales para el desarrollo sostenible. Estos cubren dos tercios de la superficie terrestre, proporcionan comida y minerales, generan oxígeno, absorben gases de efecto invernadero y desaceleran el cambio climático, determinan patrones climáticos y temperaturas y sirven como vías marítimas para el comercio internacional. Asimismo, los océanos generan alrededor de 350 millones de empleos en pesca, acuicultura, turismo marítimo, costero e investigación y para más de mil millones de personas el pescado es su principal fuente de proteína.[1]

No obstante, mares y océanos se enfrentan actualmente a grandes riesgos ambientales y económicos que surgen por cambios climatológicos, elevación del nivel del mar, acidificación del agua, sobreexplotación y pobre manejo de los recursos marítimos, entre otros.

Así, en el documento de Río+20, “El futuro que queremos”, los Estados miembros de Naciones Unidas se comprometieron a “proteger y restaurar la salud, productividad y resistencia de los océanos y ecosistemas marítimos para preservar su biodiversidad y permitir su conservación…”. Por su parte, la Declaración de Abu Dhabi sobre la Economía Azul de enero de 2014 resaltó la posible contribución de la economía de los océanos para solucionar problemas de hambruna y pobreza, creación de medios de subsistencia sostenibles y mitigación del cambio climático.

Economía de los océanos
El concepto de “economía de los océanos” es relativamente nuevo. El mismo se articuló como un subconjunto de la llamada transición hacia una “economía verde” y patrones más sostenibles de desarrollo. Su objetivo es promover la expansión de las actividades económicas, productivas y comerciales realizadas en el entorno marítimo o costero, en un contexto ecológico de manera que integre a las poblaciones costeras respetando sus medios tradicionales de vida.

Los recursos marinos sobre los cuales se desarrollan estas actividades económicas son aquellos relacionados con las aguas, los recursos minerales en el lecho marino, los ecosistemas marinos, las especies y los recursos genéticos. Estos se rigen por una compleja red de acuerdos y normas internacionales y regionales bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982).

En este contexto, es imperativo tratar temas de sostenibilidad relativos al mal manejo de los recursos marinos y su sobreexplotación, el aumento en el riesgo de la seguridad alimentaria y la reducción de oportunidades económicas, especialmente para las poblaciones costeras vinculadas a la pesca.

Más recientemente está emergiendo un nuevo conjunto de sectores dentro de la economía de los océanos como consecuencia de los límites de muchas activadas económicas en tierra firme y de los nuevos desarrollos en infraestructura y tecnología. Estos han posibilitado el acceso y uso de recursos marinos imposibles de obtener décadas atrás, como por ejemplo la bioprospección marina, energía marina renovable y metales poco comunes encontrados en el lecho marino.

Especificidades de los SIDS
Los pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés) son un grupo de países que se enfrentan a retos y vulnerabilidades sociales, económicas y ambientales específicas. Estos incluyen poblaciones pequeñas, una base de recursos naturales limitada (terrestre), alta dependencia de la ayuda al desarrollo y del comercio internacional (especialmente en importaciones), susceptibilidad a crisis externas, lejanía de los principales mercados, altos costos de transporte, bajos índices de conectividad y exposición a desastres naturales y al cambio climático, sobre todo al alza de temperatura y a la elevación del nivel del mar.

Los SIDS cuentan con diversas estructuras económicas. Algunos poseen economías impulsadas por sus recursos naturales tales como Trinidad y Tobago, Papúa Nueva Guinea y Nauru, que dependen del petróleo, gas, madera y pesca. Otros se basan en servicios, como Barbados, Santa Lucía y Seychelles, que se especializan en turismo y algunos servicios financieros.

Los océanos son vitales para los SIDS y representan una nueva frontera para la expansión económica, el comercio y el desarrollo sostenible. Asimismo, constituyen una esperanza para desarrollar su actividad económica y fomentar su crecimiento. Las zonas económicas exclusivas (ZEE) de los SIDS y otros países costeros abarcan el 30% de todos los mares y océanos. Estas sobrepasan por mucho su espacio terrestre, ya sean Estados de la Comunidad del Caribe, del Océano Índico o del Pacífico.

Dado que muchos SIDS carecen de los recursos técnicos, financieros y tecnológicos necesarios para aprovechar de manera sostenible los recursos de sus océanos, se podría considerar la creación de espacios oceánicos regionales para combinar sus ZEE y gestionar recursos comunes. Tales espacios también podrían aplicarse en la gestión de sus recursos vivos y no vivos, incluyendo los genéticos, algas para biocombustibles y producción de alimentos, incluso para actividades mineras en el lecho marino.

Aprovechamiento de la riqueza biológica de los océanos para el desarrollo sostenible
El alcance de la economía de los océanos podría incluir el comercio internacional de productos derivados de la biodiversidad, de otros recursos naturales marinos y servicios relacionados con ecosistemas marinos. El desarrollo conjunto de estos espacios compartidos podría aumentar el alcance en el manejo sostenible de los recursos. Por su parte, el comercio podría ser un factor que permita promover el cambio de estas actividades sostenibles de segmentos específicos de mercado a un comercio internacional generalizado.

Pesca y acuicultura sostenible
En 2012, el valor de exportación del pescado y productos derivados (tanto de acuicultura como de pesca) se estimó en US$ 129 mil millones, mostrando un crecimiento anual de 2%. La acuicultura representó 24% del total de la producción de pescado en 2011.

En términos comerciales, las estadísticas de UNCTAD revelaron que en 2012 las exportaciones de pescado de los SIDS llegaron a los US$ 1.7 millardos, es decir, 7% de sus exportaciones totales. La Figura 1 muestra cómo la exportación de pescado de los SIDS ha ido a la alza durante los últimos cinco años, con la excepción de uno año debido a la crisis económica cuando disminuyó la demanda en los principales mercados. Esto quiere decir que todavía hay espacio para el crecimiento sostenible. Tanto para los SIDS como para las economías costeras esto significa una clara oportunidad que debe consolidarse, especialmente si pueden fijar políticas apropiadas que aseguren que las empresas nacionales pesquen y procesen el pescado y productos derivados de forma local o regional.


Figura 1 Exportaciones de peces y productos de la pesca de los SIDS

La actividad pesquera contribuye con 10% o más del producto interno bruto (PIB) de muchos SIDS. Asimismo, el pescado llega a representar hasta 90% de la proteína animal en la dieta de la población de estos países.

Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) estima que 82% de las poblaciones de peces a nivel global están siendo totalmente explotadas, sobreexplotadas o se han agotado. Además, la pesca excesiva o el comercio ilegal afecta a las especies en peligro de extinción protegidas por el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites), apéndices 1 y 2.

El Banco Mundial y la FAO indican que la pesca excesiva y la contaminación han disminuido el potencial de rendimiento de las poblaciones de peces y de otros recursos marinos por U$ 50 millardos al año, lo que equivale a más de la mitad del valor del comercio global de alimentos del mar.2 Por lo mismo, deben aumentarse los esfuerzos para asegurar una correcta gestión, regulación y supervisión de la pesca. El Banco Mundial estima que con una mejor gestión, las pesqueras locales podrían aumentar sus ingresos de US$ 120 millardos a US$ 900 millardos.

Los incentivos negativos también juegan un papel en la pesca excesiva. La Unión Europea ha otorgado alrededor de €12.9 millardos en subsidios a la pesca desde el año 2000. De esta cantidad, solo 1% se consideró benéfico para el entorno marino. Los subsidios no solo afectan a las poblaciones de peces, sino también la viabilidad del sector pesquero de los SIDS. La situación es preocupante ya que los subsidios contribuyen a generar una mayor presión sobre un recurso que en la mayoría de los casos ya está sobreexplotado o agotado.

Existe una urgente necesidad para que el entorno internacional regule estos subsidios tan dañinos. Es urgente incluir en la agenda de trabajo post Bali de la Organización Mundial del Comercio (OMC) un aceleramiento de las negociaciones para regular y disciplinar los subsidios a la actividad pesquera. De igual forma, deberán atenderse los intereses de los SIDS para el uso y desarrollo sostenible de sus recursos pesqueros a través de un tratamiento especial y diferenciado.

Una opción inmediata podría ser que la OMC incluya un acuerdo que fije los niveles actuales y máximos de subsidios a la pesca acompañado de una obligación de notificar sobre cualquier subsidio que contribuya a la pesca excesiva y a la sobrecapacidad. Tal acuerdo al menos desalentaría el aumento de subsidios y promovería la transparencia.

Otras negociaciones de la OMC, como son el acceso a los mercados para los productos no agrícolas (NAMA, por sus siglas en inglés) incluyeron al pescado y sus derivados como una de las 14 negociaciones sectoriales para la liberalización de aranceles.

Actualmente, los códigos arancelarios del sistema armonizado no distinguen entre el pescado obtenido por pesca o acuicultura y mucho menos entre la pesca y acuicultura sostenibles o no sostenibles.

Las negociaciones sobre acceso a mercado no avanzan y no se ven soluciones inmediatas. Sin embargo, si en algún momento las negociaciones prosperasen se debería tener en cuenta que si se eliminan las barreras arancelarias para los productos derivados del pescado y no se proporcionan soluciones paralelas a los subsidios a las pesqueras se generarán incentivos para el aumento de la demanda, ejerciendo así una mayor presión en las poblaciones de peces.

La falta de avances en la OMC ya ha propiciado incentivos para tratar el tema en acuerdos comerciales regionales en proceso. Recientemente ha aparecido una sección de pesca y captura marina en un borrador informal del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Esta sección parece haberse inspirado en las negociaciones sobre subsidios a la pesca en la OMC de 2010 y la misma incorpora disposiciones concernientes a las actividades ilegales, no declaradas y no reguladas, normas sobre los sistemas de gestión de pesca, compromisos de transparencia y reducción de subsidios que incrementan la pesca excesiva y sobrecapacidad, así como obligaciones para proteger el entorno marino.

Bioprospección marina y biotecnología
Se espera que el mercado global de la biotecnología marina alcance los US$ 4.9 millardos para 2018, impulsado por la creciente inversión en investigación y la cada vez más elevada demanda por ingredientes marinos naturales. Quizá existan más de 10.000 especies marinas sobre las que se sabe muy poco y que pudieran tener un gran potencial para desarrollar nuevos alimentos y usarse en aplicaciones terapéuticas, cosméticas y bioenergéticas.

Los recursos genéticos marinos se encuentran tanto en las ZEE como en alta mar. Debido a que estas zonas suelen encontrarse debajo del nivel inferior del lecho marino y cerca de los ecosistemas costeros y terrestres suelen ofrecer más diversidad que las aguas profundas.

Casi todos los SIDS y estados costeros pequeños son parte de la Convención sobre Diversidad Biológica y cinco ya han ratificado o accedido al Protocolo de Nagoya.[2] Sin embargo, existen muy pocas leyes o regulaciones de acceso y distribución de beneficios (ABS, por sus siglas en inglés) de recursos genéticos en los SIDS.

Para aprovechar el potencial de genética marina y compartir los beneficios de las actividades de bioprospección y promover el valor añadido y capacidad de investigación local, los SIDS y otros estados costeros deberían establecer regulaciones ABS nacionales o regionales aplicables tanto tierra adentro como dentro de los límites de las ZEE.

Asimismo, es necesario tener en cuenta que todavía no es posible aprovechar los beneficios potenciales de alta mar por la falta de normas para el acceso y la distribución de beneficios compartidos en aguas internacionales, tema que se encuentra actualmente en discusión en el marco de las Naciones Unidas.

Bioenergía de las algas
La energía renovable generada por biomasas marinas podría ser una fuente alternativa de interés para la diversificación de las fuentes de energía en los SIDS. La utilización de algas como biomasa para la producción de energía promete oportunidades para el desarrollo futuro de la segunda y tercera generación de biocombustibles de bases no alimenticias. Esta podría lograrse a través de la acuicultura sostenible, pues generaría empleos y nuevas cadenas de valor que podrían luego diversificarse para convertir las algas en alimento.

Si bien aún no existe una producción comercial y un comercio de biocombustibles a base de algas significativo, se espera que la producción global de este biocombustible crezca rápidamente durante esta década. La misma arrancó con 3 millones de galones en 2013 y se espera una producción de 61 millones de galones anuales y un valor de mercado de US$ 1.3 millardos para 2020.

La producción local de biocombustibles a base de algas podría ser especialmente útil para reducir la dependencia de la importación de hidrocarburos. Además de la bioenergía, otras fuentes de energía marina renovable como la mareomotriz, eólica, geotérmica derivada de recursos submarinos, podrían nivelarse para aumentar la seguridad energética de los SIDS.

Turismo costero y marítimo
Para más de la mitad de los SIDS, el turismo genera la fuente más grande de intercambio comercial, pues de ahí resulta entre 20% y 50% de su PIB y alrededor del 30% del ingreso en exportaciones y empleo.

El turismo marino y costero es más vulnerable al cambio climático y se espera que la elevación del nivel del mar sea el problema más grave a largo plazo. De igual forma, un peligro a corto plazo es el mal manejo del turismo costero que daña el ecosistema.

Se necesita de un turismo sostenible, pues este influiría en la recuperación, resistencia y conservación de los ecosistemas cercanos. Para este propósito, se requieren opciones para desarrollar este tipo de turismo e incorporarlo a los planes nacionales de adaptación al cambio climático.

Programa oceánico en el marco de desarrollo post 2015
Por toda la información antes expuesta, es posible realizar análisis más profundos, por ejemplo por las Naciones Unidas u organizaciones regionales, en los sectores clave de la economía oceánica con un enfoque particular en los SIDS y otros estados costeros en desarrollo, incluyendo los de América Latina, a fin de identificar la probabilidad de aprovechamiento sostenible de los ecosistemas marinos en la Agenda de Desarrollo post 2015.

El tal sentido, ya se han incorporado varios aspectos de la “economía de los océanos” en el documento final del Grupo de Trabajo Abierto de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible del 19 de julio de 2014. Esto es particularmente evidente no solo en la propuesta del objetivo 14: “conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”, sino también en otros objetivos propuestos tales como el 12, patrones de producción y consumo sostenibles; el 13, acción urgente sobre el cambio climático; y el 15, protección, restauración y promoción del uso sostenible de los ecosistemas y la biodiversidad.

Los SIDS deben evaluar y explorar sus opciones de mejor manera para asegurar los posibles beneficios que ofrecen los nuevos sectores de la economía oceánica. Esto podría incluir a sectores basados en su biodiversidad marina por su valor económico y ambiental.

Existen también oportunidades en otros sectores siempre que exista un marco regulatorio y una gestión sostenible tales como el transporte marítimo, la infraestructura portuaria y la minería y extracción petrolera y de gas en el lecho marino. Entre las opciones para promover estos sectores se encuentran las inversiones comerciales y de infraestructura sostenible en espacios oceánicos comunes, la creación de sociedades regionales sostenibles, la promoción de transferencia de tecnología marítima y la regulación y eliminación los incentivos y subsidios negativos que afectan el entorno marino.


[1] Este artículo ha sido adaptado de un estudio más extenso que se puede encontrar en Onguglo, B. & Vivas, D. (2014). The Oceans Economy for SIDS. Trade hot topics, 110. Las opiniones aquí expresadas son de los autores y no corresponden a ninguna de las instituciones o países mencionados.

[2] Comoras, Fiyi, Mauricio, Seychelles y los Estados Federados de Micronesia. 

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22 Septiembre 2014
OMC retoma Acuerdo de Facilitación del Comercio Luego del impasse respecto a la adopción del Protocolo de Enmienda del Acuerdo de Facilitación del Comercio (AFC), cuyo plazo vencía el 31 de julio...
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22 Septiembre 2014
Gracias a un cálculo somero hecho por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que reveló que el total de subsidios pesqueros en países marítimos a nivel global...
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