La alianza entre multilatinas y Pymes. Motor de competitividad en América Latina y el Caribe

5 Junio 2014

Todos, independiente de dónde nos encontremos presenciamos este mundo aquejado por los cambios climáticos, el empobrecimiento de algunos y el fortalecimiento de otros. Vemos un mundo necesitado de desarrollo que contrasta con el simple crecimiento y constatamos la irrupción continua de nuevos sistemas de comunicaciones.

Siendo testigos presenciales del cambio en la tradicional forma de hacer el comercio, su impacto en los negocios internacionales y dónde ocurren las oportunidades, no nos queda duda que los negocios los mueven los costos, pero también hay una búsqueda constante por el talento y la creatividad humana. Así, el comercio está mudando hacia donde se puede generar valor agregado y no necesariamente hacia donde es más barato producir. 

La explosión de la producción en función de las cadenas globales y regionales de valor demostró eficiencias basadas en la fragmentación de los procesos productivos y el beneficio de añadir valor con aportes hechos en diferentes lugares del mundo.

El crecimiento del comercio relacionado con los servicios asociados a las cadenas de valor no capturado en las cifras oficiales parece ser inclusive superior al que representa el comercio de partes, piezas, componentes y accesorios que representó más del 50% del intercambio mundial de bienes, exceptuando combustibles en el 2012, según cifras de la Organización Mundial de Comercio. 

La relevancia de las multilatinas
Con la apertura de las economías de América Latina surgieron grandes empresas que aprovecharon el conocimiento de sus mercados y luego buscaron expandirse en la región a través de adquisiciones o inversiones en el exterior.

Así, surgieron las multinacionales latinas o multilatinas, acepción que refiere a aquellas empresas que son como multinacionales pero que actúan a nivel regional y que van adquiriendo tamaños comparables a las primeras. Estas empresas basan su fortaleza en su posición estratégica en el mercado doméstico y su capacidad de competir con las multinacionales presentes en la región. Su prioridad también ha sido la de ampliar sus operaciones a sus mercados naturales, particularmente en otros países de la región, pero también fuera de ella.

Las multinacionales se han encontrado con la férrea competencia de las multilatinas gracias a la estrategia de respetar las fidelidades de los clientes en cada país al que llegan, lo que difiere de la forma de aproximar los negocios por parte de las corporaciones internacionales.

Las multilatinas, primero, buscan mantener su predominio en el mercado y, segundo, incorporar pequeñas y medianas empresas (Pymes) dentro de sus cadenas de valor, práctica iniciada por las corporaciones. No obstante, la participación de las Pymes de la región tanto en las cadenas de valor de las multilatinas como dentro de las multinacionales ha sido lenta comparada con la incorporación de sus pares en países similares en otras regiones. 

Así las cosas es vidente la oportunidad que brinda la incorporación de las Pymes en los negocios de las multilatinas para que puedan convertirse en el motor para la creación de valor, innovación y abastecimiento de bienes y servicios producidos por ellas.

Sectores como transporte aéreo, químicos/petroquímicos, construcción, energía, ventas al detalle, y metal mecánica adquieren de las Pymes bienes básicos o intermedios así como servicios, particularmente provenientes del sector de alimentos, bebidas, accesorios, jabones, decoración, carpintería y talabartería. El secreto es lograr unir la demanda con la oferta. Buenos ejemplos de estas prácticas se evidencian en las aerolíneas Avianca-Taca y Copa Airlines que cada vez dan mayor cobertura y registran una mayor incorporación de Pymes en sus operaciones.

Retos para lograr una alianza entre Pymes y multilatinas
La divulgación de los requisitos necesarios para que se conozca la dinámica de las cadenas de valor dentro de las multilatinas va a permitir un mejor conocimiento de las oportunidades en este nuevo segmento de empresas. De antemano se sabe que la estructura de la cadena de valor es por esencia compleja, por lo que la invitación a las Pymes a incorporarse no resta dificultad.

Es necesario divulgar también los beneficios de acercarse a las cadenas de valor para lo cual es esencial que las instituciones encargadas de apoyar el comercio se decidan a servir de conectores entre la oferta y la demanda. 

Por otra parte, las capacidades gerenciales de las Pymes para sobrellevar nuevos retos son limitadas. Integrarse y escalar dentro de las cadenas de valor demanda tareas adicionales que van desde el desarrollo del producto, la organización y monitoreo de la red de sub-proveedores (como en la industria automovilística), hasta innovaciones organizacionales y de marketing (especialmente en las industrias del turismo y el cine). Se afirma que dados los volúmenes requeridos en este segmento de mercado, las Pymes tendrán que firmar acuerdos con otras Pymes para que operen bajo la modalidad de consorcios y desarrollen un abastecimiento en conjunto o una subcontratación que responda a los compradores de forma más rápida y efectiva. 

Otro factor a considerar es el costo y la dificultad que enfrentan las Pymes en el cumplimiento de los estrictos estándares de calidad necesarios para la participación en este segmento de mercado. Cada vez es más común que las grandes compañías establezcan estándares voluntarios como un medio para garantizar la sostenibilidad, calidad y trazabilidad de los productos, especialmente alimentarios, así como una relación amigable con el medio ambiente El cumplimiento de estándares voluntarios es un prerrequisito para la incursión y permanencia de las Pymes en las cadenas de valor.

El acceso de las Pymes al financiamiento continúa siendo limitado, particularmente en América Latina. Generalmente, antes de convertirse en proveedora o afiliada a una multilatina la Pyme requiere realizar inversiones para modificar procesos y alistarlos para cumplir con los estándares necesarios. Una vez dentro del suministro y debido al desequilibrio de poder entre las compañías multinacionales y las Pymes, estas últimas se ven forzadas a aceptar términos de transacción desfavorables para poder permanecer en el negocio, tal es el caso de los pagos a 90 días luego de haber entregado las mercancías.

Además, dado su tamaño, los bancos suelen imponer condiciones de crédito más duras, así como controles de riesgo más estrictos, al tiempo que limitan el acceso de las Pymes a opciones de crédito más sofisticadas, como por ejemplo el factoring financiero. Adicionalmente, el poco conocimiento de las Pymes sobre temas financieros y los requisitos relacionados restringe también el acceso a diversos recursos y financiamientos. Todo lo anterior aunado a la falta de garantías para respaldar los créditos.

Las Pymes también se ven gravemente afectadas por la asimetría en el acceso a la información. Sin menospreciar los cambios que han traído las tecnologías de la información y las comunicaciones, las Pymes que buscan operar en mercados regionales e internacionales desconocen cómo acceder a nuevos nichos y mercados. Aun cuando la información esté disponible, cada vez  se encuentra más fragmentada. La inversión que una Pyme debe realizar para poder recolectar la información necesaria para exportar es desproporcionadamente mayor en comparación con compañías más grandes, puesto que tiene que dedicar recursos internos para conocer nuevos mercados o pagar asesorías externas para lograr el conocimiento de sus oportunidades comerciales. Además, un mayor acceso de las Pymes a la información es también un instrumento muy efectivo en términos de costo para ayudarlas a cumplir con los estándares.

Finalmente, la proliferación de medidas no arancelarias que afectan al comercio también puede minar la capacidad de las Pymes para participar en las cadenas de valor de las multilatinas. Otros factores como los procedimientos en aduanas, requisitos sanitarios y fitosanitarios y estándares públicos, pero también impuestos por la empresa privada, han surgido en lugar de los aranceles. Estas medidas hacen más pesada la libre circulación de bienes e incrementan los costos logísticos y de transporte. 

“La importancia de las Pymes para Latinoamérica está fuera de discusión. Por un lado, emplean tres cuartas partes de la población económicamente activa aproximadamente. Por otro, y probablemente más importante, son los agentes dinámicos llamados a hacer frente a los cambios de la economía actual.”

Teniendo las diferentes etapas de producción en distintos países, los bienes intermedios se mueven a través de las fronteras internacionales en más de una ocasión. Hoy más que nunca se requieren muchas más transacciones transfronterizas para llegar a producir una sola pieza de un bien terminado. Esto implica que el efecto del aumento marginal en los costos comerciales que generan las medidas no arancelarias es mucho más significativo que si se tratara de una única transacción internacional. Los efectos económicos de dichas medidas en la competitividad de las empresas no siempre son tomados en cuenta por los formuladores de políticas públicas en la región. Es aquí donde mayores esfuerzos en facilitación del comercio son necesarios.

A pesar de todas las barreras mencionadas, las Pymes de los países de la región pueden encontrar oportunidades en las cadenas de suministro de las multilatinas. Cuando las Pymes logran posicionarse en estas complejas cadenas de valor tienden a obtener calidad de gama mundial en su especialidad. Un estudio de la OCDE ha encontrado que dichas compañías incrementarán su innovación y contribuirán con nuevas tecnologías en el país anfitrión.

Por ello, las políticas públicas deben facilitar el entorno para ayudar a nivel público y privado el desarrollo empresarial. Casos de éxito alrededor del mundo demuestran que en la fase preparatoria para insertarse exitosamente en una cadena global de valor, varias acciones de política pública fueron fundamentales: formación para el trabajo, creación de infraestructura, apoyo a la innovación y acceso al crédito para las empresas pequeñas.

De esta manera, las empresas podrán agregar valor a los productos y alcanzar los estándares de calidad más altos, pero para lograrlo es importante trabajar en varias acciones: más y mejor análisis de potenciales clientes, ser parte de asociaciones que faciliten la articulación con empresas como las multilatinas, formar su personal en los oficios necesarios como mecánicos, soldadores, así como conocer el mercado interno y proveer formación para incursionar en el mercado internacional.

Reflexión final
La importancia de las Pymes para Latinoamérica está fuera de discusión. Por un lado, emplean tres cuartas partes de la población económicamente activa. Por otro, y probablemente más importante, son los agentes dinámicos llamados a hacer frente a los cambios de la economía actual. Sin embargo, las Pymes en América Latina y el Caribe tienen una carencia en cuanto a su productividad si se compara con sus pares asiáticos, las cuales producen la mitad del PIB respectivo, ampliamente superior al tercio producido en la región latinoamericana. 

La Conferencia Ministerial de Bali de la Organización Mundial de Comercio aprobó el Acuerdo para la Facilitación del Comercio. Se espera que dicho acuerdo reduzca los costos en las transacciones, aproximadamente, en 10% en el mercado mundial  y probablemente bastante más para las Pymes en América Latina. Complementariamente, el Centro de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés) está desarrollando una herramienta que busca solucionar los problemas de conectividad de las empresas y equilibrar  sus necesidades para mejorar su competitividad. 

Al mismo tiempo, para demostrar las verdades de este mercado potencial, el ITC con el apoyo de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana están apoyando un proyecto que conecte Pymes de la región centroamericana con multilatinas. Los sectores aún no están definidos, pero la apuesta es moverse de los tradicionales commodities a productos con mayor valor agregado que puedan provenir de la industria de la tecnología de la información o equipos médicos. 

Las multilatinas son una esperanza para la región por el valor que pueden incorporar en sus productos y procesos. Ello hace pensar que vivimos un momento que debería favorecer a América Latina y el Caribe y en particular a sus Pymes que deben vencer las mediciones del Foro Económico Mundial que muestran su nivel atraso por falta de desarrollo o estancamiento en su competitividad.

En la medida que las Pymes se integren a compañías exitosas y altamente sofisticadas y que han desarrollado su modelo de cadenas de valor globales, a la postre se impulsarán los niveles competitivos de la región.

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