La Alianza del Pacífico y los acuerdos megarregionales: oportunidades para una integración más profunda

1 Septiembre 2014

Más de una década de negociaciones estancadas en la Organización Mundial del Comercio (OMC) da cuenta de una serie de nuevos retos que la organización debe afrontar, tales como adaptarse a la evolución del mundo del comercio e inversión y actualizar sus normas para abordar los temas del s. XXI.

Como resultado de lo anterior, los países han empezado a negociar diversos acuerdos fuera de la OMC: a) Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés); b) Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés); c) Alianza del Pacifico (AP); y d) Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés).

El objetivo de los acuerdos megarregionales es, en parte, renovar las normas internacionales de comercio, actualizadas por última vez en 1995, y crear una nueva plataforma para el comercio. Mientras que estos acuerdos tienen diferentes ámbitos y rutas hacia la liberalización comercial, todos comparten el mismo objetivo de promover una integración más profunda y más dinámica, que vaya más allá del comercio tradicional.

Asimismo, los acuerdos megarregionales tienen un papel importante: el de proporcionar un nuevo mecanismo para integrar economías y actualizar las normas de comercio. Estos acuerdos también pueden restaurar y ampliar los acuerdos existentes, pero solo para aquellos países que participan en las negociaciones.

La participación de América Latina en la nueva arquitectura del comercio
La gran mayoría de los países latinoamericanos han concentrado sus esfuerzos en buscar soluciones a los desafíos del desarrollo nacional y a los de la integración intrarregional. Sin embargo, solo algunos países están participando en las negociaciones de los acuerdos en cuestión.

Chile, Perú y México son miembros del TPP y Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Perú son parte del Acuerdo plurilateral sobre comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), que es un acuerdo megarregional sectorial. Sin embargo, algunas de las principales economías latinoamericanas están ausentes de estas negociaciones internacionales.

Los países latinoamericanos están conectados a través de una amplia red de acuerdos bilaterales y regionales, que a la vez los conecta con diversos países que participan en los acuerdos megarregionales, lo que crea una red de acuerdos superpuestos.

Entre esta red está la Alianza del Pacífico, una iniciativa regional de comercio con enfoque global y con miras a elaborar acuerdos de alto nivel. De hecho, los países fundadores de esta, Chile, Colombia, México y Perú, aspiran a crear una plataforma comercial con proyección mundial, con especial énfasis en la región de Asia-Pacífico. Además, tres de los cuatro países fundadores, Chile, México y Perú, son miembros del TPP.

Tanto la AP como las iniciativas megarregionales comparten el mismo enfoque de política comercial, como por ejemplo avanzar hacia una integración más profunda o establecer normas OMC+. En ese sentido, la AP puede servir como un “puente” entre las dos vías de integración, pues aun cuando la Alianza se centra en profundizar la integración intrabloque, también tiene el objetivo potencial de ampliar su membresía. De hecho, entre otros, una serie de países de la región, de Asia y de Europa, además de Estados Unidos (EE.UU.) y Canadá son países observadores. En consecuencia, y dado que la AP está ubicada entre las dos pistas de integración, esta podría jugar un nuevo papel en la arquitectura de un acuerdo más amplio.

Alianza del Pacífico: un nuevo mecanismo de integración
Fundada en junio de 2012, la AP constituye un bloque de 212 millones de personas, un producto interno bruto (PIB) promedio per cápita de US$ 13.000 –o 36% del PIB latinoamericano y 3% del comercio mundial– lo que equivale a ser la octava economía del mundo.

El bloque también representa US$ 554 millones en exportaciones –aproximadamente 50% de las exportaciones totales de la región– y recibe US$ 71 mil millones de inversión extranjera directa (IED) –o 40% de la IED recibida por la región.

Al mismo tiempo, el comercio intra AP es relativamente bajo (US$ 40 mil millones) y equivale solo a una pequeña proporción de las exportaciones totales de cada país. Por ejemplo, de acuerdo a Echebarría y Estevadeordal (2014) las exportaciones de cada país en su conjunto como proporción del total de las exportaciones del país suman entre un 2% y un 20%. Sin embargo, el comercio intra AP se ha duplicado en los últimos 20 años, lo que demuestra la creciente importancia del bloque en la economía de cada país.

Al mismo tiempo, la Alianza es importante no solo por razones económicas, sino también por sus ambiciosos objetivos que van más allá del desmantelamiento de las barreras tradicionales al comercio. En realidad, su cobertura temática y enfoque abarca tanto la eliminación de los aranceles como el establecimiento de normas actualizadas, promoviendo además el desarrollo de los encadenamientos productivos y las cadenas regionales de valor en el marco mismo del bloque regional.

La Alianza del Pacífico ha generado importantes avances en un periodo relativamente corto de tiempo. El bloque ha firmado un acuerdo que elimina el 92% de los aranceles para mercancías, establece un mecanismo de acumulación de origen para los productos de los cuatros países, adopta disposiciones de transparencia y cooperación para las normas técnicas y fitosanitarias e instituye normas de apertura y protección que facilitarán el comercio de servicios e inversiones intra AP.

Los países de este bloque también han acordado las disposiciones de facilitación del comercio y las normas que abrirán las contrataciones del sector público a empresas exportadoras de los países de la Alianza. Asimismo, se han delineado normas no tradicionales incluyendo la eliminación de visas para ciudadanos de los países involucrados en el acuerdo, el establecimiento de misiones comerciales conjuntas en el extranjero y la consulta con empresas regionales para identificar áreas prioritarias que generan importantes limitaciones para el comercio, como por ejemplo infraestructura, procedimientos aduaneros, y logística.

La estrategia comercial de la AP
La AP se centra en la integración intra bloque con el fin de mejorar el acceso a los mercados de estos cuatros países, desarrollar las cadenas regionales de valor y fomentar un comercio más dinámico. Asimismo, tiene un objetivo igualmente importante, que es la creación de una plataforma de integración para acceder a nuevos mercados y competir mejor como bloque frente a las economías más grandes.

La evidencia muestra que, en efecto, existe una relación positiva entre una integración más profunda y el desarrollo de las cadenas globales de valor debido no solo a la reducción de los costos de comercio, sino también por el aumento del flujo de comercio, la inversión, la tecnología y el conocimiento asociado a una cooperación más estrecha.

De hecho, un estudio de 2014 elaborado conjuntamente por el Foro Económico Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) encontró que los acuerdos comerciales profundos “están asociados con un impacto en la formación de las cadenas de suministro internacionales que es más de dos veces mayor que el impacto generado por los acuerdos de poca profundidad”.

En ese sentido, se espera que un acuerdo de integración profunda como la AP producirá complementariedades productivas en el tiempo y permitirá a los países profundizar en las cadenas de producción regionales existentes y promover el desarrollo de nuevas cadenas. Estas complementariedades le ayudarán a los países a alcanzar otros mercados con productos más competitivos y, a la vez, una región más integrada atraerá mayor inversión y bloques de producción extranjera.

La AP está trabajando en estrecha colaboración con el sector privado para lograr esto. En ese sentido, el bloque estableció un mecanismo de acumulación de origen para los productos de los países de la Alianza y se acordaron medidas de vanguardia en el ámbito aduanero y logístico, “lo que amplia y diversifica las cadenas de proveedores exportadores y fomenta el desarrollo de encadenamiento productivos” (Echebarría & Estevadeordal, 2014, p. 36). Estas oportunidades de comercio e inversión son más probables con los principales socios comerciales de la AP.

Esta estrategia orientada hacia el exterior (outward-looking) pone a la AP en una buena posición para insertarse en la nueva arquitectura del comercio. La Alianza del Pacífico potencialmente podría actuar como puente entre las economías latinoamericanas y los acuerdos megarregionales.

Impacto potencial de los acuerdos megarregionales en la AP y Latinoamérica
Los acuerdos megarregionales podrían contribuir a desenredar el “spaghetti bowl” de los acuerdos bilaterales existentes y crear una nueva plataforma actualizada para el comercio que beneficie a los países en todo el mundo. Desde el BID se ha acuñado la metáfora de convertir estos spaghetti bowls en “lasagna plates”.

Sin embargo, estos grandes acuerdos también podrían desviar las oportunidades de comercio para algunos países que son ajenos a las negociaciones. En ese sentido, es recomendable que los países latinoamericanos participen en la nueva arquitectura del comercio. Los miembros de la AP ya están bien posicionados para hacerlo.

Los acuerdos megarregionales más importantes para los países de la AP son el TPP y el TTIP debido a que los socios son responsables de una parte importante del comercio de la Alianza o son mercados nuevos relevantes.

La Figura 1 resume la red de acuerdos en vigor o en proceso de negociación de los países de la AP. Cada país tiene acuerdos con la Unión Europea (UE) y EE.UU., que son mercados significativos para los países del bloque regional.

Figura 1. Acuerdos de la Alianza del Pacífico

 

En conjunto, la Alianza del Pacífico exporta US$ 47 mil millones a la UE, aproximadamente 8% de las exportaciones totales, y US$ 335 mil millones a EE.UU., casi 60% de las exportaciones totales del bloque. Así, el TTIP tendrá implicaciones de peso para los países de la AP puesto que podrían experimentar la erosión del mercado debido al tratamiento preferencial que obtengan las partes. Ya que todos los países de la AP tienen acuerdos con EE.UU. y la UE –y gozan de bajas barreras de entrada– los efectos de comercio serán determinados por la armonización de las normas y reglamentos.

La principal preocupación sería para México debido a su fuerte relación comercial con EE.UU., pero otros países se verían impactados por la acumulación de origen, o las nuevas normas que afectan a los derechos de propiedad intelectual, o los obstáculos técnicos al comercio que se relacionan con la armonización, o el reconocimiento mutuo de normas.

Estas reglas tendrán un efecto mucho mayor sobre el costo y las oportunidades para hacer negocios que las barreras tradicionales al comercio. Sin embargo, una vez concluido el TTIP, es posible que EE.UU. y la UE abran el acuerdo a otros países. Si esto sucede, los países de la AP, y algunos otros países latinoamericanos, serían candidatos ideales para adherirse debido a los acuerdos bilaterales existentes.

Un enfoque alternativo, desarrollado por Rashish (2014) en un informe publicado por el Consejo del Atlántico, sería que los países de la AP y el TTIP adopten enfoques comunes para las normas de origen, ya que todos estos países tendrían acuerdos entre ellos. Este enfoque permitiría a los países de la AP aprovechar algunas de las ventajas de los acuerdos megarregionales.

En el contexto del TPP, tres miembros de la AP, Chile, Perú y México, forman parte de las negociaciones, además de que Colombia ha expresado su interés en unirse. Estos países también tienen algunos acuerdos bilaterales en vigor o en proceso de negociación con los miembros del TPP, sin embargo, el Cuadro 1 revela que, con excepción de Chile, hay una gran brecha en la cobertura de acuerdos entre América Latina y Asia-Pacífico.

Cuadro 1. Acuerdos bilaterales de la AP y el TPP

Esto significa que los países de la AP pueden beneficiarse sustancialmente del TPP. De hecho, estos mercados y Asia en general, son nuevos e importantes mercados para Latinoamérica. En conjunto, las exportaciones de la AP a los países del TPP (excluyendo EE.UU. y México) alcanzaron los US$ 43 mil millones u 8% de las exportaciones totales.[i] El comercio con el resto de Asia también es responsable de una parte creciente del comercio de la AP. En 2013 las exportaciones del bloque este y sudeste de Asia[ii] alcanzaron los US$ 50 mil millones, 9% de las exportaciones totales.[iii]

Dados los fuertes lazos económicos entre los países latinoamericanos y Asia-Pacífico, el TPP es un acuerdo toral para América Latina. Estar presentes en el TPP permitirá a los países evitar la erosión del acceso preferencial a los mercados y, a los países con acuerdos bilaterales existentes, “actualizar” estos acuerdos.

También los países de la AP fortalecerían sus vínculos comerciales con Asia, sobre todo si el TPP tiene éxito y se amplía para incluir a todos los países del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y, posiblemente, a otros países latinoamericanos como Colombia y Ecuador que bordean el Pacífico.

Esto estaría en línea con el objetivo de la AP de entrar a nuevos mercados, con un enfoque particular en Asia-Pacífico. Dichas estrategias son complementarias entre sí y en cierto sentido la AP podría servir como un puente entre las dos vías de integración.

La AP debe seguir trabajando no solo para la construcción de un bloque más conectado con el fin de aprovechar las ventajas comparativas de cada país, sino también para el desarrollo de una plataforma regional más sólida que ayude a los países a participar más activamente en las iniciativas multilaterales y negociar la entrada a nuevos mercados.


[i] INTradeBID, 2014.

[ii] Incluye los países ASEAN, y Corea y China.

[iii] Nótese que los datos son de 2013 a excepción de Perú, donde se disponía solo de los datos de 2012.

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