Impulsando el comercio digital en América Latina y el Caribe: una guía de políticas

9 Noviembre 2017

La Internet ha transformado la forma en que las personas en América Latina y el Caribe (ALC) interactúan, compran, realizan operaciones bancarias y pasan su tiempo. Están cambiando los patrones de consumo regionales, el panorama de las empresas regionales y las perspectivas económicas de la región. Las revolucionarias tecnologías digitales disponibles en la web – servicios basados en “nubes”, comercio electrónico, impresión 3D, “Internet de las cosas” etc. – están permitiendo que empresas de todos los tamaños reduzcan drásticamente sus costos, mejoren los servicios de atención al cliente y creen nuevos productos y servicios. La región también alberga innúmeras empresas digitales innovadoras, en la cual Brasil, su mayor economía, se encuentra entre los 10 principales mercados de comercio electrónico del mundo[1].

 

La revolución digital de ALC también está transformando los actores, los patrones y las posibilidades del comercio en la región. Los estudios empíricos muestran que la digitalización está abriendo oportunidades para que los microempresarios y las pequeñas empresas participen en el comercio transfronterizo, se conviertan en vendedores multinacionales y creen sus propias cadenas de suministro globales. La digitalización como tal, permite obtener ganancias totalmente nuevas derivadas del comercio a las empresas y los consumidores, reforzando la especialización, impulsando la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) y estimulando la productividad y el crecimiento.

 

Sin embargo, estas ganancias no son automáticas. En varias encuestas que he realizado, las compañías de ALC citan desafíos que les impiden traducir el comercio electrónico y la digitalización en comercio y crecimiento; desafíos tales como incertidumbres en torno a la reglamentación digital y del comercio electrónico, procedimientos aduaneros arcaicos y logística costosa, infraestructura digital nacional incompleta y falta de operatividad en los pagos transfronterizos. Otras referencias muestran que las economías de ALC están atrasadas en áreas clave con respecto a sus pares con los mismos niveles de desarrollo – por ejemplo, la calidad de la reglamentación para las tecnologías de la información y la eficiencia de los servicios logísticos.

 

Enfrentar estos desafíos requiere que los responsables de la política comercial de ALC actualicen sus herramientas para responder a las demandas de la era digital, incluyendo las áreas de reglamentación del comercio digital, facilitación del comercio, promoción de exportaciones y créditos a la exportación e infraestructura comercial. El éxito en la era digital también requiere que los hacedores de política de ALC profundicen la integración digital regional – algo en que la Alianza del Pacífico[2] ha sido pionera.

 

Los gobiernos de ALC también deben seguir impulsando la agenda del comercio digital a nivel multilateral en la Organización Mundial del Comercio (OMC). La próxima reunión ministerial de la OMC, en diciembre de 2017 en Buenos Aires, probablemente no resultará en avances, pero puede preparar el camino para una agenda de trabajo plurilateral sobre el comercio electrónico entre aquellos países que se toman en serio la prosperidad derivada del comercio y la digitalización.

 

Impacto de la digitalización en el comercio de América Latina

 

La Internet se ha convertido en una cuestión crítica en la operativa diaria de las empresas de ALC. La gran mayoría de las empresas de ALC que encuesté en 2016 utilizan la Internet para comunicaciones internas, publicidad, estudios de mercado y pedidos de productos y servicios. Las empresas informan que la Internet representa una plataforma de crecimiento muy importante: mejora la interacción de las empresas con los clientes, optimiza sus operaciones y les ayuda a acceder a nuevos mercados y clientes para sus productos y servicios. Casi el 90% de las compañías regionales informan que incurrirían en una pérdida de productividad del 15% o más si se les quitara la Internet.

 

La Internet y el comercio electrónico también están moldeando de cinco maneras fundamentales las perspectivas de las empresas de ALC en el comercio transfronterizo:

 

Aumento de las exportaciones de pequeñas empresas y diversificación de las exportaciones

Tradicionalmente, solo el 13% de las empresas de ALC han realizado exportaciones y, por lo general, a uno o dos mercados solamente. Sin embargo, en las encuestas que he realizado, más del 50% de las pequeñas empresas de ALC (con 50 empleados o menos) que venden y compran online también exportan; y casi todas las grandes empresas (con 250 empleados o más) que venden y compran online lo hacen. Los vendedores online también están más diversificados: por ejemplo, el 65% de los vendedores online de la región del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) exportan a dos o más mercados y el 28% a cuatro o más, mientras que sólo el 20% de los vendedores que no comercializan online exporta a dos o más mercados y sólo el 8%, a cuatro o más mercados. Esto se debe principalmente a que una vez online, las empresas son visibles para compradores de todo el mundo. La Internet reduce la distancia geográfica que durante siglos ha limitado la visibilidad y, por lo tanto, la confianza entre pequeños compradores y vendedores distantes.

 

Estas cifras son aún más sorprendentes para las empresas que venden en plataformas globales como eBay, Alibaba o MercadoLibre. Por ejemplo, los datos de eBay muestran que, en Chile, el 100% de los vendedores online exporta, en promedio, a 28 mercados diferentes, a diferencia del mero 18% de las empresas chilenas que no están online y exportan, típicamente a 2-3 mercados únicamente[3]. Los vendedores online, según muestran los datos, también tienden a crecer más rápido que los vendedores offline: son empresas que han ingresado al ciclo virtuoso de ventas online, exportaciones y crecimiento.

 

Una variedad más amplia de productos y servicios a un costo menor

Las empresas de ALC dependen, a menudo, de insumos importados para su competitividad, especialmente en los pequeños mercados de ALC con suministro local limitado. La Internet mejora su base de proveedores: mediante el uso de la web y varias plataformas, incluso las empresas más pequeñas pueden identificar y evaluar proveedores en todo el mundo y buscar así el mejor negocio, lo que aumenta su productividad y competitividad. Un estudio de Boston Consulting Group (BCG) encontró que las PyMEs que usan la web de manera intensiva tenían un 63% más de probabilidades de obtener productos y servicios de los mercados internacionales que aquellos usuarios de la web clasificados como leves o medios[4]. He descubierto que los vendedores online de ALC también son a menudo compradores y comerciantes online en ambos sentidos: importan y exportan vía web. Esto podría sugerir que las transacciones online pueden impulsar la participación de las empresas en las cadenas de valor regionales y globales.

 

Operaciones comerciales simplificadas

La Internet no sólo permite que las empresas realicen más intercambios comerciales, sino también que optimicen la comercialización. Agiliza la logística, obtiene inteligencia del mercado extranjero, permite realizar transacciones rápidas y seguras, accede a financiación, cumple con las normas comerciales y mejora en general los diversos aspectos que entran en juego en el comercio transfronterizo y las transacciones en general. Por ejemplo, DineroMail ha impulsado críticamente la operativa de los sistemas de pago en ALC, siendo que comenzó como una plataforma de pagos digitales en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México con 100 personas. La compañía ahora es parte de PayU, que opera en 16 países y 4 continentes y ofrece más de 250 métodos de pago.

 

Expansión del comercio de servicios y tareas

Conocido tradicionalmente como un exportador de productos manufacturados y productos básicos, América Latina ha duplicado el comercio de servicios en 2000-2015. Probablemente la Internet ha desempeñado un papel importante en esta revolución, impulsando las ventas online de servicios financieros, logísticos, educativos y muchos otros servicios transfronterizos.

 

Además, las plataformas de microwork están expandiendo las oportunidades para que autónomos y pequeñas empresas de ALC puedan vender sus servicios a empresas en otros países. Por ejemplo, utilizando la plataforma de trabajo global Upwork, que permite unos 40 millones de trabajos online cada año, la compañía uruguaya Codigo Del Sur ha trabajado en más de 150 proyectos para compañías extranjeras como Skout, una aplicación de citas con más de 200 millones de usuarios, y Kindara, una popular start-up en el área de la salud[5]. La compañía ha crecido rápidamente de 2 empleados en 2008 a 48 empleados en 2016, trabajando más de 50.000 horas y ganando más de US$ 1 millón en Upwork.

 

Regionalización de pequeñas empresas

La Internet ha dado lugar a empresas que ya nacieron puramente digitales. Al utilizar la Internet, estas compañías también tienden a "nacer globales": tienen costos iniciales más bajos que, digamos, un fabricante tradicional para expandir las operaciones a terceros mercados. Al aprovechar las herramientas basadas en la nube, las empresas de ALC pueden construir una huella regional, ejecutar cualquier cosa desde un sitio de comercio electrónico, un banco o una empresa de genómica, crear seguidores locales para sus marcas y manejar millones de solicitudes por segundo sin construir sus propias infraestructuras de tecnologías de información (TI). Por ejemplo, Samba Tech de Brasil permite a las pequeñas empresas en cualquier lugar crear y distribuir videos de clase mundial; la empresa argentina Argofy conecta a vendedores y compradores de maquinaria y equipo agrícola; y la empresa uruguaya ¡PedidosYa! ayuda a los amantes de la comida latinoamericana a ordenar comidas de 15.000 restaurantes en más de 400 ciudades.

 

Si bien aún faltan datos sobre la magnitud del comercio digital en ALC, está claro que los flujos de comercio electrónico transfronterizo han aumentado mucho más rápido que el comercio en general. Según datos de la Unión Postal Universal, el volumen de flujos de paquetes intrarregionales creció un 35% en 2011-2015, momento en que el comercio intrarregional se volvió negativo y las exportaciones de paquetes extrarregionales crecieron un 25%. La Alianza del Pacífico tuvo un crecimiento del 78% en el volumen de flujos de paquetes intrarregionales. En otras palabras, el comercio de bienes y servicios comercializados online es una parte cada vez mayor del comercio de la región y, en ese proceso, está beneficiando especialmente a las pequeñas empresas de ALC que buscan aumentar su base de clientes regionales y a los consumidores de ALC que buscan más variedad a menor costo.

 

¿Cómo aprovechar más el comercio digital? El enfoque regional y multilateral

 

La digitalización está creando oportunidades históricas para las economías de América Latina. Sin embargo, está lejos de su potencial. Los resultados de mi encuesta muestran que, especialmente los negocios más pequeños de ALC, le otorgan una calificación de 6 a la existencia de un ambiente favorable para el comercio digital, siendo la nota máxima 10 – lo que no representa una señal de "cliente satisfecho". Las empresas luchan con una serie de obstáculos específicos, tales como:

 

Regulaciones digitales y de comercio electrónico

Las regulaciones digitales locales y en el extranjero se han convertido en una inquietante preocupación para las empresas de ALC que desean participar en el comercio electrónico. Grandes y pequeñas empresas informan que luchan contra la protección incierta o limitante de la propiedad intelectual (PI); exigen reglas de responsabilidad a los proveedores de Internet; reglas generales que regulen los servicios, tales como servicios de mensajería o audio, transmisión de video y sitios de redes sociales; e impuestos sobre ventas digitales y negocios. También existe una creciente preocupación por la privacidad estricta de datos y las reglas de transferencia de datos.

 

Acceso a mercados, procedimientos aduaneros y logística

Los viejos obstáculos al comercio, la logística y los procedimientos aduaneros de América Latina también obstaculizan el nuevo comercio. De las empresas de ALC que ya venden y compran bienes y servicios hacia y desde mercados extranjeros, alrededor del 50% considera que las barreras de acceso a mercados son un obstáculo "muy significativo" para su comercio digital, más del 40% encuentran lo mismo para la logística deficiente en otros mercados y 30% para los procedimientos aduaneros.

 

En el MERCOSUR, los procedimientos aduaneros y el costo de la logística encabezan la lista de las pequeñas empresas, con un 50% que los considera obstáculos, mientras que a las grandes empresas les preocupan los costos de entrega, los procedimientos aduaneros y el funcionamiento de las ventanas individuales.

 

Acceso a financiamiento

La principal limitación, particularmente de las pequeñas empresas en la región, tiende a ser el acceso a financiamiento y el propio financiamiento del comercio. Las empresas expresan un interés particular en una mayor disponibilidad de prestamistas online – señal de que los bancos regionales no satisfacen las necesidades de los vendedores online que necesitan microcréditos de desembolso rápido para cumplir con los pedidos.

 

Vale la pena resolver estos y otros desafíos, como la falta de operatividad en los pagos online. En la encuesta de 2016, las compañías de ALC que son comerciantes digitales intensivos (aquellas que obtienen más del 50% de sus ingresos de ventas online en mercados extranjeros) informan ganancias del 51% en el mercado interno y del 90% en el mercado extranjero si se removieran los obstáculos al e-commerce.

 

En la encuesta de 2017, descubrí que si se eliminaban las tres restricciones principales del comercio electrónico, las compañías del MERCOSUR obtendrían ganancias anuales del 34% en sus mercados nacionales y del 35% en los mercados internacionales. Las empresas colombianas esperan ganancias particularmente grandes de más del 50% en las ventas nacionales e internacionales. Las brasileñas estiman que aumentarían el empleo en un 28% si se eliminaran los principales desafíos del comercio electrónico.

 

Para abordar estos problemas, los responsables de la política comercial de ALC deben actualizar sus herramientas para la era digital, incluido el diseño de las reglamentaciones digitales y del comercio electrónico, la facilitación del comercio, la promoción de las exportaciones, el crédito a la exportación y la infraestructura comercial. Por ejemplo, los legisladores deberían aspirar a acelerar el sello distintivo del comercio electrónico, con artículos de bajo valor, transitando a través de la aduana, sin impuestos y aranceles onerosos; trabajar con los "bancos" de la era digital, FinTechs y prestamistas online; garantizar sus préstamos para financiar el capital circulante de la exportación a los vendedores de comercio electrónico; y hacer que las agencias de promoción de exportaciones se asocien con plataformas de comercio electrónico para capacitar a las PyMEs en la exportación utilizando plataformas en línea.

 

En este trabajo, los gobiernos de ALC necesariamente deberían escuchar al sector privado cuando elaboran políticas y programas para impulsar el comercio digital, dado que no es el gobierno sino las empresas las que hacen que el comercio digital suceda, además de conocer mejor los desafíos prioritarios enfrentados por el comercio digital y que los gobiernos pueden desbloquear.

 

También es necesario adoptar enfoques regionales y multilaterales para garantizar que las empresas de ALC puedan escalar fácilmente sus ventas y operaciones en la región y el mundo. La prioridad debe estar en los principales cuellos de botella citados por las empresas – como la interoperabilidad entre países de las reglamentaciones digitales y las plataformas de pago, los flujos transfronterizos gratuitos de comercio y datos digitales y la facilitación del comercio de bienes vendidos online.

 

Los enfoques regionales son fundamentales porque la mayoría de las empresas de ALC que venden online, lo hacen principalmente a sus vecinos. Los vendedores online mexicanos transfronterizos realizan transacciones principalmente con los Estados Unidos y América Central, mientras que los vendedores online del MERCOSUR tienden a exportar a otros mercados del bloque, seguidos por el resto de América Latina, los Estados Unidos, China y la Unión Europea (UE).

 

Los marcos normativos comunes y las normas regionales en áreas como la libre circulación de bienes, servicios y datos digitales, las leyes de responsabilidad y protección de proveedores de Internet, privacidad y protección del consumidor e impuestos sobre las ventas online ayudan a reducir los costos para que las empresas operen en el mercado regional, incentivan la inversión y la formación de startups, y alimentan la expansión de redes y servicios digitales. Esto es especialmente útil para pequeñas empresas y nuevas empresas que generalmente carecen de recursos para navegar o adaptar la operación a marcos complejos entre diferentes países.

 

Ya ha habido progreso en la región. En 2016, la Alianza del Pacífico adoptó una Agenda Digital, comprometiéndose a trabajar en 2017 en el mercado digital regional, la ciberseguridad regional y los diálogos público-privados sobre la economía digital. La Alianza también está trabajando como bloque para negociar acuerdos comerciales con Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur para actualizar el trabajo de los miembros, especialmente en el comercio digital, las PyMEs y temas relacionados con la inclusión de las mujeres en el comercio. Además, el acuerdo bilateral entre Chile y Uruguay, firmado en 2016, incluye disposiciones de comercio digital promovidas en la Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés); el acuerdo de libre comercio Chile-Argentina negociado en 2017 tiene un lenguaje similarmente prospectivo sobre la economía digital. Ahora también se está discutiendo acerca de la reactivación del Grupo de Trabajo de Comercio Electrónico del MERCOSUR.

 

A nivel multilateral, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay han pasado a desempeñar un papel clave en el nuevo grupo de 10 miembros de Amigos del Comercio Electrónico para el Desarrollo (FED, por su sigla en inglés) en la OMC. La nueva hoja de ruta del Grupo será fundamental para impulsar las discusiones sobre comercio electrónico en la Ministerial de la OMC en Buenos Aires. Si bien las perspectivas de un avance multilateral importante en el comercio digital son muy débiles, el FED puede moldear ciertamente una agenda de trabajo plurilateral. Lo que se necesita son enfoques audaces de una coalición de países dispuestos, que entienden que ayudar a sus pequeñas empresas y consumidores a prosperar gracias al comercio electrónico requiere trabajo en casa y libre circulación de bienes, servicios y datos digitales a través de las fronteras.

 

* Kati Suominen es fundadora y CEO de Nextrade Group y fundadora y presidenta de TradeUp Capital Fund.




[1] Este artículo se basa en cuatro informes: Suominen, Kati. Accelerating Digital Trade in Latin America and the Caribbean. In: IDB Working Paper, Enero 2017. Disponible en: <http://bit.ly/2z91Cko>; Suominen, Kati. Ecommerce Development Survey and Index. Informe del USAID. Abril 2017. Disponible en: <http://bit.ly/2yjTmhZ>; Suominen, Kati. Fueling Digital Trade in Mercosur: A Regulatory Roadmap. IDB Report (forthcoming); y Suominen, Kati. Fueling Digital Trade: The Global Landscape and Implications For Africa. ICTSD Research Report. 12 de Julio, 2017. Disponible en: <http://bit.ly/2iNE5z3>.

[2] La Alianza del Pacífico es compuesta por Chile Colombia, México y Perú.

[3] Vésase: Zwillenberg, Paul; Field, Dominic; Dean, David. Greasing the Wheels of the Internet Economy. Boston Consulting Group, 2014. Disponible en: <http://on.bcg.com/2zVYohf>.

[4] Véase: <http://bit.ly/1huKgyu>.

[5] Véase: <http://bit.ly/23KPM7m>.

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9 Noviembre 2017
Representando las MyPEs aproximadamente el 99% del total de las empresas salvadoreñas, el autor analiza el potencial del comercio electrónico para dichas empresas, identificando los principales obstáculos y algunas plataformas exitosas que han logrado desarrollarse gracias al comercio electrónico.
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9 Noviembre 2017
El autor afirma que las tecnologías digitales son un requisito para acceder a un mercado, pero no una ventaja competitiva. En ese sentido, exhorta por políticas públicas con agendas de innovación digital y de desarrollo tecnológico más ambiciosas y sofisticadas, que traten al conocimiento y la economía digital como los resortes propulsores del crecimiento.
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