Futuro incierto para la Autoridad de Promoción Comercial de Estados Unidos

17 Junio 2015

El Senado de Estados Unidos (EE.UU.) aprobó el pasado 22 de mayo la legislación para renovar la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés) del presidente Barack Obama, después de semanas de discusiones y acalorados debates que se han trasladado ahora a la Cámara de Representantes, donde el resultado es todavía menos que cierto.

La legislación fue aprobada por los senadores por 62 votos a favor y 37 en contra. De los primeros solo 14 fueron emitidos por miembros del partido Demócrata, mientras que 48 estuvieron en manos del partido Republicano.

Desde 1974, el Congreso estadounidense ha promulgado la legislación TPA que establece, básicamente, los principales objetivos y prioridades de negociación para los acuerdos comerciales. Tras el proceso de negociación del acuerdo, este se presenta íntegro ante el Congreso, el cual tiene la posibilidad de aceptar o rechazar el documento sin ingresar enmienda alguna. Dicha Autoridad Comercial estuvo vigente por primera vez entre 1974 y 1994 y luego entre 2002 y 2007. En esta nueva edición del TPA abarcaría los acuerdos logrados hasta el 1 de julio de 2018, con una posible extensión a aquellos alcanzados hasta el 1 de julio de 2021.

El proyecto de ley también incluye un programa de Asistencia de Ajuste Comercial (TAA, por sus siglas en inglés), el cual busca proveer apoyo a los trabajadores estadounidenses desplazados por el comercio. De hecho, se ha señalado que dicho esquema, a estas alturas un arma de doble filo, fue precisamente el componente clave que atrajo el apoyo demócrata para hacer avanzar el TPA desde el Senado a la Cámara de Representantes.

El mismo día de la aprobación en el Senado, el presidente Obama señaló que el voto senatorial “es un paso importante a fin de asegurar que EE.UU. pueda negociar y poner en vigor acuerdos comerciales de peso y altos estándares. Si se hace de manera correcta, estos acuerdos serán vitales para expandir las oportunidades de la clase media, nivelando las condiciones para los trabajadores estadounidenses y para el establecimiento de normas para la economía global que ayuden a nuestras compañías a crecer y contar con productos Hechos en América para el resto del mundo”, palabras más bien cercanas al sector republicano que a su propio partido.

Enmienda monetaria
Una de las mayores discusiones durante la votación en el Senado estuvo relacionada con el trato que se le daría a la moneda en el TPA como uno de los objetivos principales de negociación de EE.UU.

Modificaciones antagónicas fueron presentadas por los legisladores respecto a dotar a la moneda de dicho estatus a fin de incluir en los acuerdos de comercio internacional “reglas firmes y vinculantes contra la manipulación de las tasas de cambio que estén sujetas a los mismos procedimientos de solución de diferencias y medidas compensatorias tal y como otras obligaciones vinculantes del acuerdo”.

Tal enmienda, presentada por el senador republicano Rob Portman y por la demócrata Debbie Stabenow, fue fuertemente criticada por ser una potencial “píldora envenenada” para el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), actualmente bajo negociación, por lo que la Casa Blanca señaló que vetaría cualquier legislación TPA que incluyera dicha normativa.

Una propuesta alternativa propuso mantener la moneda como uno de los principales objetivos de negociación, pero garantizando la rendición de cuentas a través de la utilización de “normas vinculantes, transparencia, presentación de informes, monitoreo, mecanismos de cooperación u otros medios.”

Los senadores finalmente firmaron esta última enmienda con 70 votos a favor y 29 en contra. La propuesta fue presentada por los senadores Orrin Hatch y Ron Wyden, presidente y miembro del Comité de Finanzas de dicha Cámara, respectivamente. Ambos legisladores, quienes también se encuentran entre los principales artífices del TPA, insistieron en que su versión no pondría al TPP u otros acuerdos comerciales en riesgo.

Votación sobre Eximbank
Otro de los asuntos que amenazó la votación de los senadores estuvo relacionada con la disputa sobre cómo proceder con la legislación para renovar el mandato del Banco de Exportación e Importación de EE.UU. (Eximbank), agencia federal de crédito oficial para las exportaciones estadounidenses.

Los senadores María Cantwell y Lindsey Graham, demócrata y republicano respectivamente, apoyaron una enmienda que reautoriza la operación del banco. No obstante, los líderes republicanos del Senado presionaron por lidiar con dicho tema fuera de la legislación TPA, una sugerencia que inicialmente encontró cierta resistencia debido a que su separación podría condenar los esfuerzos por renovar el Eximbank antes del plazo previsto para tal propósito a fines de junio.

Finalmente, el compromiso hecho por el senador y líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, de celebrar una votación sobre el Eximbank como enmienda a otro proyecto de ley durante el mes de junio fue suficiente para ganar el apoyo de legisladores y aprobar, finalmente, el cloture invocado para el TPA.

Otras enmiendas
Un total de 213 enmiendas fueron presentadas en el Senado. Una de ellas, rechazada por 60 votos y 39 a favor, fue abanderada por la senadora demócrata Elizabeth Warren, la cual buscaba prohibir el uso de los procedimientos del TPA en acuerdos que incluyeran disposiciones de solución de diferencias inversionista-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés). Warren ha sido muy activa en oponerse a las normativas ligadas al ISDS, señalando que dichas normas ponen en serio riesgo la protección del medio ambiente, las regulaciones financieras y otras políticas públicas nacionales.

Otra propuesta del senador republicano Sherrod Brown buscaba que cualquier nuevo miembro de las negociaciones del TPP estuviera sujeto a la aprobación del Congreso; dicha enmienda fue rechaza por estrecho margen de 47 votos a favor y 52 en contra.

Votación en la Cámara de Representantes
El destino de la legislación en cuestión en la Cámara de Representantes es todavía incierto. Se espera que asegurar la mayoría de los votos necesarios (217) para aprobar la legislación sea una tarea a lo menos complicada, dada la oposición de los demócratas. Mientras que algunos han planteado dudas sobre la forma, otros han cuestionado el mérito general de los acuerdos comerciales, particularmente del TPP.

El trabajo en la Cámara se retomó a principios de junio y a la fecha se ha llevado a cabo una intensa discusión para aprobar la legislación que renueve los poderes comerciales del presidente Obama. Curiosamente, el presidente Obama cuenta actualmente con el apoyo de un número considerable de republicanos, pero no el necesario para aprobar la legislación por parte de los miembros del partido Demócrata.

Nancy Pelosi, actual líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, ha sido una férrea opositora al TPA. Pelosi ha alzado la voz respecto a una serie de asuntos que podrían verse afectados por la legislación y futuros acuerdos comerciales como el TPP.

En una arenga decisiva minutos previos a la votación de este 12 de junio, Pelosi señaló: “la gente aún no se ha recuperado lo suficiente del 2008… Todos queremos participar en la promoción comercial…, pero tenemos que reducir la velocidad. Cualquier sea el acuerdo con otros países, queremos un mejor acuerdo para los trabajadores de EE.UU.”.

Cabe recordar que diversos grupos ambientalistas se han opuesto tenazmente al TPP bajo el supuesto de que dicho acuerdo permitiría a las compañías demandar a los gobiernos que interfieran con sus negocios, incluso si esto se debe al cumplimiento de los objetivos de reducción de carbono o legislaciones ambientales. Al respecto, Pelosi planteó que la legislación TPA, tal y como está, “prohíbe al USTR (Representante de Comercio de los EE.UU.) negociar sobre asuntos de cambio climático. No se puede separar el comercio del medio ambiente”.

Para que el TPA avance hacia la firma del presidente, este debe aceptarse junto al programa TAA. El primero ya fue aprobado por 219 votos contra 211; pero el segundo, arma de doble filo en tanto se utilizó para avanzar del Senado a la Cámara de Representantes, fue rechazado por 302 votos y 126 a favor, de estos últimos se cuentan solo 40 demócratas y 86 republicanos.

“Mientras que soy una gran partidaria del TAA, si este demora el fast track estoy preparada para votar en contra del TAA. Su derrota, triste es decirlo, es la única manera de demorar el fast track”, sentenció Pelosi antes de pasar a la votación ya mencionada.

Implicaciones para el TPP
El proceso de aprobación del TPA ha sido observado de cerca por miembros del TPP, negociación comercial que cuenta con 12 países y que de ser completado cubriría más del 40% del producto interno bruto mundial.

El paso exitoso de la legislación comercial en ambas cámaras del Congreso de EE.UU. ha sido considerado por funcionarios y analistas como una condición previa necesaria antes de que los países del TPP pueden asegurar el acuerdo final.

Una reunión a nivel ministerial de los funcionarios de los países miembros del TPP había sido planeada tentativamente para este mes en Guam, aunque se pospuso después de que varios ministros expresaran vacilación a una reunión sin TPA. Sin embargo, los jefes negociadores asistieron a Guam para avanzar en las negociaciones.

El representante comercial estadounidense Michael Froman dijo a los periodistas a fines de mayo que las conversaciones en el TPP se encuentran “en la recta final”. El jefe comercial de EE.UU. se encontraba en la isla filipina de Boracay para una reunión de ministros de comercio del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC).

Los ojos están puestos en el Congreso de los EE.UU. y en el manejo político que el presidente Obama logre en ese sentido a fin de finalizar este acuerdo megarregional. Los negociadores latinoamericanos también señalan el próximo cierre del TPP, aunque el camino no está del todo allanado. “La negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico se encuentra en su etapa final. Se espera concluir la negociación durante el 2015”, comentó la ministra de comercio y turismo de Perú, Magali Silva a Puentes.

Con todo lo anterior, no quedan más que dudas respecto al progreso de la agenda comercial del presidente Obama, impactando, de paso, los avances en los actuales acuerdos de comercio en negociación, fundamentalmente el TPP, con todo lo positivo, negativo o cuestionable que esto significa para todos los actores involucrados, incluidos los países de la región.

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