"Es necesaria una plataforma para determinar qué va suceder con el Protocolo de Kioto": Andrei Bourrouet

7 Diciembre 2011

Entrevista al Viceministro de Ambiente de Costa Rica*.

En vista de las actuales negociaciones sobre cambio climático y su impacto en las economías latinoamericanas, la revista Puentes entrevistó al viceministro de Ambiente de Costa Rica, Andrei Bournouet (A.B.), quien nos brindó sus apreciaciones sobre las perspectivas de las negociaciones y las gestiones de su país en este frente.

Los efectos del cambio climático se han presentando con mayor frecuencia en los últimos años; muchos países de la región han estado afrontando emergencias por el fenómeno. A un año de la Cumbre de Cancún ¿cómo ve a usted a la región frente al desafío que representa el cambio climático para nuestras economías?

A.B.: La región no está preparada para afrontar los efectos del cambio climático (CC), menos en las actuales circunstancias, donde cada vez es más frecuente la intensidad de los eventos y las economías pequeñas sufren directamente los embates de éste. Lo anterior a diferencia de otros países, principalmente a nivel desarrollado, que cuentan con infraestructura y potencial económico para afrontar más rápido los efectos que ocasiona una alteración meteorológica.

En el caso de Costa Rica, y sobre todo en toda la región centroamericana, los fenómenos son prácticamente los mismos. Hacia finales del año pasado tuvimos un ejemplo clásico cuando se pudieron notar los problemas  en infraestructura, en pérdidas de vidas humanas, entre otras eventualidad. En efecto, sucedió en Guatemala, Honduras, Venezuela y Colombia,  que han sufrido por meses los problemas climáticos y cuyas regiones tuvieron pérdidas multimillonarias, por lo que es difícil decir que estamos preparados.

Hay un esfuerzo internacional, regional y por supuesto local, para que los efectos del CC estén contemplados en las agendas gubernamentales de todos los países, y que por lo tanto haya previsiones presupuestarias para hacer investigación y prepararnos mejor. Pero lo cierto del caso es que la infraestructura ha sido crítica cuando es de vital importancia para nosotros como ciudadanos. Tan sólo Costa Rica el año pasado se perdieron más de US$ 350 millones en ese rubro; eso significa que hay que conseguir dinero para por lo menos alcanzar los niveles de infraestructura previos a esos eventos.

Lo anterior desde el punto de vista de adaptación., hay muchas áreas del conocimiento y temas que se tienen que abordar con mucha más propiedad, pues a final de cuentas la base científica y técnica es aún es muy incipiente, por lo que el reto es planificar apropiadamente mientras no se tenga esa información validada.

En octubre se realizó una reunión previa a la COP 17 en Durban, Sudáfrica. En esta ocasión, Panamá fue el lugar donde se reunieron los negociadores internacionales, ¿Fue una oportunidad de conocer posiciones para los países latinoamericanos? ¿Qué consensos  preliminares esperaban alcanzar los países de la región teniendo en cuenta la situación económica en los países desarrollados?

A.B.: Estas reuniones que se presentan previas a la COP son muy acartonadas; tienen un marco de referencia muy esquematizado. La perspectiva de que Panamá haya tenido posibilidad de acceso a ellas, es una oportunidad para la que la región pueda hablar con más propiedad mostrando casos concretos. Lo cierto del caso es que la agenda es muy globalizada, se tratan situaciones casos muy concretos como ya se ha hecho en el pasado en el que se habla de los efectos en los países más pobres o en los insulares, pues esos temas nunca dejan de estar en la agenda. Cuando hemos hablado de la región centroamericana, hemos tratado de hablar con una sola voz, en consonancia con los términos de Sistema de Integración Centroamericana (SICA). El trabajo principal se hace en las mesas de negociación, se expresa a través de los textos y se manifiesta en dentro de la COP. Existen muchas expectativas de lo que se pudo lograr en Panamá, como tener avances en textos, en conceptos, con el objeto  para de poder llegar a Durban con una posición crítica que sea por lo menos comparable con lo que se logró en Cancún.

¿Cuál es la postura de Costa Rica en estas negociaciones?

A.B.: La idea es consolidar los acuerdos de Cancún para que haya una verdadera arquitectura financiera; esto debido a que es muy difícil especular respecto a la firma de acuerdos legalmente vinculantes, que es uno de los temas de más urgencia como parte de los compromisos que deben existir. Además, es necesaria una plataforma para determinar qué va suceder con el Protocolo de Kioto. Por lo tanto, la existencia de una segunda parte de Kioto con fondos que estén fluyendo hacia los países en vías de desarrollo son claves en Durban. Insisto que es una plataforma porque considero que la reunión más difícil será la de Río el año entrante, pues será una sesión de trabajo donde mucho va estar correlacionado con modelos de desarrollo o económicos globales, y no únicamente con el CC.

Estamos en presencia del "Fenómeno de la Niña", con un inusitado volumen de precipitaciones en el área andina. Centroamérica es una de las regiones más vulnerables frente al cambio climático, ¿qué acciones han puesto en marcha los países de la región en ese sentido?

A.B.: Hay muchas acciones y trabajo de conjunto; varias organizaciones internacionales están volviendo más visible el tema de vulnerabilidad y riesgo. Hay todo un esquema de trabajo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que está trabajando específicamente en ese capítulo, y todos los países de la región están buscando establecer procesos de intercambio de información. El año pasado, por ejemplo, a través de un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se elaboró un estudio de vulnerabilidad social desde el punto de vista del CC; es decir, cómo afectan las variaciones del clima en la región a la sociedad civil, los problemas de migración, seguridad, entre otros. Todo esto lleva a pensar que hay una base que puede servir potencialmente para que se tomen las previsiones necesarias. Sin embargo, evidentemente esto no es suficiente.

Teniendo en cuenta la escasez de recursos, ¿hay en la región alguna iniciativa para financiar proyectos, o si es el caso, de apoyo a los agricultores?

A.B.: Estamos trabajando muy de la mano de las cámaras agrícolas, no sólo para ver el tema de garantizar y dar seguridad a todo el proceso alimentario sino para ir preparando el terreno en materia de infraestructura e inversiones. Este es un aspecto importante, sobre todo si lo queremos ver reflejado en lograr una mayor agilidad en el transporte; no obstante, los pasos para ir ejecutando cada una de estas etapas son lentos. Lamentablemente no llevamos la velocidad que quisiéramos, pero lo cierto es que no nos hemos detenido. Para poder trabajar necesitamos inversiones, recursos y eso es difícil de lograr en estos momentos donde los países apenas están ajustando sus presupuestos plurianuales.

En el caso de Costa Rica, hemos tratado de destinar las inversiones apropiadas a los sitios adecuados. La Comisión Nacional de Emergencias tiene ahora un capítulo completo dentro de su área de planificación que está relacionado con CC. Por lo tanto, en el proceso de atención de emergencias ahora se busca trabajar en la fase preventiva, que es un capitulo fundamental para efectos de planificar apropiadamente la inversión, los recursos, etc.

En la Cumbre de Copenhague se decidió establecer un fondo de financiación, con aportes de los países desarrollados con directa responsabilidad en el volumen total de emisiones de GEI. ¿Cuáles son los avances en este sentido? ¿Cree usted que ante la difícil situación financiera internacional se produzcan recortes de aportes ya prometidos a dicho fondo?

A.B.: Estos fondos fueron creados en el acuerdo de Copenhague, hace dos años, y lo que se hizo en Cancún fue consolidarlos de manera que permitiera el flujo o la transferencia de US$ 60 mil millones para los primeros tres años, y luego US$ 100 mil millones anuales a partir de mediados de esta década. Esos fondos han ido fluyendo, sólo que al no existir una organización, una estructura para gestionar y administrar la transferencia de estos financiamientos, el trabajo se ha estado haciendo de manera bilateral. El problema es que evidentemente hay muchos vacios en el flujo de la información, por lo que en estos momentos se busca que a través de una comisión, que fue creada por la Convención de Cambio Climático, se trabaje de manera sostenida para elaborar una propuesta. Los resultados de eso dejarían ver cuál sería la siguiente fase y qué tipo de organización es la que se debe proponer para poder gestionar los fondos.

En el capítulo de mitigación y adaptación hay una área que se llama fondos de adaptación, el problema es que no hay suficientes fondos, pero lo cierto del caso es que hay financiamiento que se pueden obtener a través de esos fondos, no lo suficiente ni lo necesario para la situación actual pero si hay cierta transferencia condicionada de estos fondos hacia elementos asociados a cambio climático.

En el caso de Costa Rica se ha hecho un esfuerzo grande para que las cargas de inversión en el país no estén ligadas únicamente a la  conservación, sino también al capítulo de adaptación ambiental y al de mitigación. Cuando se habla de gestión ambiental, ésta se enfoca en las áreas donde hay actividad humana, y desgraciadamente en nuestro país es el punto al que menos se le presta atención. Hay más cuidado a la conservación de bosques, a la investigación, pero en la gestión ambiental urbana es donde menos se ha trabajado y donde los recursos son más necesarios, sobre todo en materia de infraestructura para el manejo del recurso hídrico.

Asimismo, es muy importante tener en cuenta los deslizamientos desde el punto de vista de riesgo y vulnerabilidad a la luz de inversiones en infraestructura urbanística. Por ejemplo, deben emprenderse procesos de construcción sostenible y considerar diseños apropiados según usos del suelo. Sin embargo, esto todavía está muy lejos de ser una realidad a gran escala.

El presidente de los EE.UU., Barack Obama, ha frenado una iniciativa para disminuir la contaminación ambiental. Dicha medida que debía ser emitida por Agencia de Protección Ambiental se pausó hasta el 2013, ante la crisis económica y el pedido de ciertos sectores industriales. En su opinión, ¿estarán los gobiernos latinoamericanos dispuestos a aplicar regulaciones y firmar compromisos más estrictos en sus emisiones de GEI y reducción de deforestación tomando en cuenta este mensaje de los EE.UU.?

Los EE.UU. han mantenido una posición de liderazgo casi de manera permanente. Quizá mucha gente no termina de entender que su organización política limita mucho sus acciones, y prueba de ello es que estos recortes presupuestarios obedecen a negociaciones muy intensas entre los partidos políticos. Además, parte de la realidad económica que está viviendo no es nada despreciable.

Los EE.UU. han hecho muchas inversiones, y en el caso de Costa Rica ha estado apoyando varias iniciativas, bajo el entendido de que mucha de la información que se genera  eventualmente les servirá para poder montar sus propias estrategias de cambio climático en distintas regiones. Nosotros tenemos que seguir adelante con nuestra estrategia; si se cuenta o no con el apoyo de los EEUU, esa es otra cuestión a debatir.

Si los países desarrollados son responsables de más del 75% de las emisiones de GEI, ¿qué pueden hacer los países de la región que están expuestos a los fenómenos extremos?

El punto es ser responsable. Aunque existan países que tengan un volumen mayor de emisiones nosotros no estamos eximidos de hacer nuestro propio esfuerzo. Por esa razón es que Costa Rica apostó por la neutralidad de carbono, pues es un buen modelo a seguir y es un proceso para educar a la gente, para crear cultura.

Costa Rica está promoviéndose como un país neutral en carbono., ¿Qué se busca con esto? ¿Cuáles son los principales retos que se están presentando para alcanzar esta meta?

Dentro de los retos está lograr que la neutralidad de carbono no sea el fin último; para mí la carbono neutralidad es una de las tantas metas que hay que concretar. Lo que hay que hacer es un modelo de desarrollo que permita esta sostenibilidad de los procesos y nuestro mensaje es la reducción de emisiones. Esta es la mejor manera de relacionar los aspectos ambiental, social y económico dentro del concepto de cambio climático. Desde ese punto de vista, muchos países donantes ven a Costa Rica como un ejemplo a seguir. Primero por el compromiso pues no estábamos obligados; y segundo, por desarrollar mecanismos de control eficaces, sistemas de reducción  y estímulos para los sectores productivos para que este plan sea totalmente sostenible.

Mucho se habla de la oportunidad que plantea el cambio climático para transitar hacia una economía verde. ¿Está la región caminando en ese sentido? Son comunes los anuncios de inversiones en sectores como el minero y el de hidrocarburos, pero ¿cuál es balance sobre el desarrollo de proyectos de energías verdes?

En Costa Rica este año se han impulsado proyectos hidroeléctricos, se buscan iniciativas en inversiones para el sector transporte con el fin de renovar flotillas en el sector público y el acceso a créditos blandos para empresarios del sector. Una consultoría realizada por solicitud del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (MINAET) plantea que hay que crear unos cimientos fuertes para poder trabajar en esos procesos, sobre todo desde el punto de vista del financiamiento.

¿Cuál es la situación respecto a la gestión de los residuos sólidos en Costa Rica?

Partamos de varias realidades. Primero, la Ley de residuos sólidos se aprobó hace un año, antes de eso no existía ninguna ley. Segundo, las responsabilidades que la ley otorgó a varias instituciones prácticamente se sesgaron al mandato del Ministerio de Salud, por lo tanto el Ministerio de Ambiente quedó algo marginado. Tercero, para poder aplicar la ley hay que tener un reglamento en el cual se está trabajando para que integre las mejores prácticas y mecanismos eficaces que permitan implementar la ley. A partir de muchos conceptos, como el de reutilización y reciclaje, en muchas empresas y actividades productivas esta es un uso habitual; pero para la sociedad civil no es tan sencillo, por eso no basta con políticas ni estrategias sino que tiene que haber incentivos y sanciones para poder implementar todo el proceso. Los grandes productores de residuos, que somos nosotros, desconocemos que tenemos derechos y obligaciones con el ambiente. Tales derechos son como decir que este producto no lo voy a comprar porque tiene envase elaborado con un material no biodegradable, por poner un ejemplo. El uso de las botellas plásticas, el reciclaje o el pago de un depósito para la reutilización de botellas son prácticas usuales a nivel global, pero aquí no, y esto obedece a que no ha habido la orientación apropiada y las sanciones a la gente se vuelven difíciles debido a que no tenemos a la mano las sanciones adecuadas.

El MINAET tiene todo un capítulo a través de la Dirección de Gestión de Calidad Ambiental (DIGECA), de la Dirección de Cambio Climático y de la Dirección Sectorial de Energía, que crea y promueve mecanismos de gestión ambiental integral, por lo que pronto veremos la separación de residuos, el bajo consumo de energía y medidas de reciclaje en edificios públicos. Con el ejemplo se predica, y debemos ser los primeros en usar vehículos híbridos, como lo estamos haciendo en el Ministerio en realizar inversiones más inteligentes.

Costa Rica es visto como un país que protege el medioambiente, ¿cuál es su opinión del papel que juega?

Costa Rica es un referente a nivel mundial. A través de los años el país ha ganado un prestigio que no es comparable; (nosotros) hemos sido pioneros en el tema de los servicios ambientales. Ahora con la neutralidad de carbono nos tienen en la mira para ver cómo seguimos ese proceso. Entre mejor hagamos las cosas, más nos apoyan. La apuesta país por lograr este objetivo es la sostenibilidad y continuidad del proceso, sobre todo en materia de conservación de bosques.

*Andrei Bourrouet es Viceministro en el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones de Costa Rica. Se desempeñó como Gerente Corporativo Ambiente y Sistemas en Holcim del 2002 al 2010. Cuenta con un doctorado en Ingeniería Ambiental de la Universitat Politècnica de Catalunya.

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