Enfrentando el cambio climático a través de la integración tecnológica y consorcios público-privados

9 Diciembre 2014

El desarrollo y la transferencia de tecnología es una cuestión clave en el debate sobre las políticas de desarrollo económico. Aún con los esfuerzos para mejorar el entendimiento sobre el tema de la transferencia de tecnología,[1] este sigue siendo un problema de negociación sin resolver en distintos foros multilaterales, incluida la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), limitando el desarrollo sostenible global. En el presente artículo[2] se propone una alternativa de solución que podría resolver este impasse y permitir un mayor acceso a las tecnologías para el cambio climático.

El concepto de transferencia tecnológica surgió para hacer frente a las brechas de desarrollo entre los países. No obstante la evolución del concepto y su inclusión en todos los acuerdos internacionales sobre clima y medio ambiente, no se ha logrado su cometido. Ahora se utiliza política e ideológicamente y bloquea el progreso en las negociaciones frustrando una mayor cooperación internacional.

Asimismo, la transferencia de tecnología está estrechamente vinculada a las cuestiones relacionadas con los derechos de propiedad intelectual (DPI). De hecho, algunos países los consideran una barrera. Sin embargo, cabe señalar que la objeción no se plantea por el régimen de DPI como tal, sino que se debe a los costos adicionales para el acceso a la tecnología que el mismo implica. A su vez, otros países así como el sector empresarial ven a este régimen como un incentivo para la innovación.

Si el acceso a la tecnología es visto como una fuente de poder, esto crea un dilema político: ¿deben aquellos que poseen recursos tecnológicos conservarlos o compartirlos? En este último caso, ¿qué enfoque sería razonable para hacerlo? Como se expondrá más adelante, los consorcios de integración tecnológica ofrecen un espacio alternativo de solución para resolver estas cuestiones a través de nuevas formas de colaboración que respeten los DPI.

Existen algunos ejemplos de ejes tecnológicos exclusivos, alianzas bilaterales o clubes entre gobiernos y agentes de las economías avanzadas.[3] La transferencia de tecnología se ha venido dando a través de diferentes mecanismos como el comercio y la inversión, las cadenas globales y regionales de valor, las formas no accionariales de la producción internacional y el desarrollo de joint ventures, franquicias y otros (UNCTAD, 2011).

También está condicionado por los acuerdos comerciales y de inversión bilaterales, regionales y multilaterales. Sin embargo, esto se ha traducido en una maraña de inadecuados sistemas nacionales de innovación, múltiples regímenes de propiedad intelectual y proteccionismo comercial. En general, estos factores han creado barreras institucionales y reglamentarias, en lugar de entornos propicios para la integración tecnológica.

Existen otros obstáculos técnicos. Una cuestión clave es la falta de capacidad de innovación en los países en desarrollo. La concentración de las instalaciones de investigación y científicos en el mundo desarrollado y los países emergentes más grandes. También hay asimetrías en el acceso al financiamiento y la inversión en tecnologías en los países en desarrollo.

Integración tecnológica y consorcios tecnológicos público-privados
Se necesita un paradigma diferente para abordar las barreras actuales a la difusión de la tecnología a nivel global que coloque al cambio climático y al desarrollo sostenible como motores del cambio tecnológico y la innovación, la cooperación científica e industrial global, así como para hacer frente a la necesidad de optimizar nuestros sistemas nacionales de innovación.

Considerando que los incentivos del mercado parecen ser insuficientes para abordar los retos del cambio climático, las acciones del gobierno podrían ser más eficaces si se actúa en forma conjunta con el sector privado a través de consorcios público-privados que desarrollen proyectos tecnológicos de mayor envergadura. Se define aquí, por tanto, un enfoque conceptual para la integración tecnológica y sobre la base de este concepto, se propone un nuevo mecanismo basado en consorcios tecnológicos como alternativa de solución.

La integración tecnológica se define como un “Proceso inclusivo y colaborativo de intercambio de todo el conocimiento, incluyendo el conocimiento local, habilidades, tecnologías, métodos de fabricación e instalaciones disponibles, entre diferentes socios, incluidos los gobiernos de los países desarrollados y en desarrollo, las instituciones científicas y de investigación, el sector privado, organizaciones internacionales e instituciones financieras, basados en términos y condiciones mutuamente acordadas y legalmente exigibles. Las partes interesadas se unirían voluntariamente a un esfuerzo colectivo o consorcio, con el fin de llevar a cabo Investigación, Desarrollo, Demostración, Despliegue y Difusión (I+D+D) para producir y adaptar tecnologías, basadas en términos y condiciones mutuamente acordadas. Este consorcio también trabajaría con los responsables políticos en los mercados comerciales objetivo para desarrollar y poner en práctica distintas políticas y estructuras reglamentarias (condiciones favorables) que son necesarias para facilitar y acelerar el desarrollo y la transferencia de tecnologías climáticas.”

La integración tecnológica es un enfoque que va más allá de la definición del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) sobre transferencia de tecnología,[4] donde la transferencia no va solo en el sentido del proveedor de la tecnología hacia el receptor, sino que busca integrar a las partes interesadas en un consorcio tecnológico público-privado.

La integración tecnológica puede situar a los países desarrollados y en desarrollo en condiciones de igualdad, como socios en términos de contribución de sus conocimientos para hacer frente a los retos del cambio climático, al promover el uso de todos los conocimientos disponibles, incluyendo los conocimientos locales de los países en desarrollo para resolver problemas comunes locales, regionales y globales.

Este nuevo enfoque podría ser el eslabón de una respuesta integrada al cambio climático y podría impulsar que la innovación produzca una revolución de tecnologías limpias en el futuro. Existen claras oportunidades en el desarrollo sostenible a largo plazo del mundo en desarrollo, en particular en los países de la región, que apoyarían dicho proceso.

El consorcio tecnológico público-privado se plasmaría en centros regionales de integración tecnológica. El grupo de actores incluye a los gobiernos de los países avanzados y en desarrollo, las instituciones científicas y de investigación y los sectores privados, organizaciones internacionales e instituciones financieras.

Es necesaria una definición de la estructura y funcionamiento del centro y de su alcance, así como de los roles y responsabilidades de los socios, una estrategia de implantación en el mercado y de la comercialización. El ámbito de aplicación abarcaría el ciclo de vida de un emprendimiento, por lo que estará en el intervalo que va desde la investigación básica y aplicada, pasando por la prueba del concepto o idea, el mercado objetivo y el plan de negocios, hasta los prototipos de trabajo y de ingeniería, los contratos con proveedores y de distribución de los contratos, la información del producto y la venta, ayudando a las empresas a sobrevivir en el llamado “valle de la muerte”. Además, los participantes también determinarían cómo ofrecer licencias con tasas diferenciales a terceros países en desarrollo y supervisar cómo asegurar la eficacia de las inversiones, los resultados y el impacto sobre el cambio climático.[5]

El centro promovería la innovación y producción de tecnologías de acuerdo a las necesidades regionales/sub-regionales de mitigación y adaptación, mientras que los gobiernos establecerían condiciones favorables a nivel local, nacional o regional a través de medidas ecológicamente racionales, lo que aseguraría que las soluciones se centren en la demanda y no en las presiones de oferta. Las soluciones se basan en la adaptación de tecnologías existentes y la producción de nuevas tecnologías, la incorporación de los conocimientos locales y aborda las limitaciones actuales de la tecnología.

Estos centros tecnológicos regionales o sub-regionales deben estar situados en países en desarrollo vecinos. La función del centro es atender las necesidades locales y regionales mediante el desarrollo de la tecnología y la I+D+D, la promoción de la co-invención, la producción de las nuevas tecnologías y la adaptación de tecnologías existentes para la mitigación y la adaptación. Esto reduciría la duplicación de I+D+D y aumentaría la complementariedad de los esfuerzos para producir las tecnologías identificadas en la Evaluaciones de Necesidades Tecnológicas (TNA, por sus siglas en inglés).

Estos consorcios ya existen en otros sectores. Varios ejemplos se pueden encontrar en el marco del Protocolo de Montreal donde se conformaron con objetivos específicos en cooperación con agencias gubernamentales y científicos, lo que aceleró el proceso de comercialización de nuevos productos y la reducción de costos.

Un tipo específico de consorcio es el consorcio de patentes, un acuerdo de cooperación entre varias empresas para licenciar como grupo sus respectivas patentes a terceros. Este principio podría ser aprovechado por los consorcios tecnológicos mediante la inclusión de gobiernos e instituciones y empresas seleccionadas tanto de países desarrollados como en desarrollo para que trabajen juntos con objetivos comunes.

 

“Se necesita un paradigma diferente para abordar las barreras actuales a la difusión de la tecnología a nivel global que coloque al cambio climático y al desarrollo sostenible como motores del cambio tecnológico y la innovación, la cooperación científica e industrial global, así como para hacer frente a la necesidad de optimizar nuestros sistemas nacionales de innovación.”

 

La inclusión de empresas del sector privado, tanto nacional como extranjeroes importante en la conformación del centro dado que pueden contribuir a que se realice I+D+D e integración tecnológica de acuerdo a las necesidades del mercado y ofrecer productos y servicios innovadores basados en la demanda del mercado. Igualmente importante es la participación de las universidades e instituciones de investigación nacionales y extranjeras.

¿Qué beneficios potenciales se podrían esperar?
Las actividades de colaboración en I+D+D permitirían compartir los costos y los riesgos implícitos de la misma; ampliaría el acceso a las tecnologías, el conocimiento y la propiedad de nuevas tecnologías; así como permitiría la producción local de productos y servicios ambientales que pueden ser exportados a nivel regional y global (UNFCCC, 2010).

Figura 1. Propuesta sobre integración tecnológica

El centro ayudaría a crear entornos propicios para desarrollar las capacidades locales, estimularía el establecimiento de clusters regionales de innovación según las ventajas competitivas de cada país en torno a esos centros, atraería científicos y promovería el desarrollo basado en el conocimiento.

Las Entidades Nacionales Designadas ante el Centro y Red de Tecnología Climática (CTCN) de la CMNUCC ayudarían a alinear los diferentes proyectos e iniciativas climáticas, pequeños y dispersos, a sus agendas nacionales e integrarse con sus estrategias industriales, haciéndolos más grandes y atractivos a nivel internacional.

El centro fortalecería la estructura existente del CTCN en el que se insertaría como proveedor de tecnología, ampliando el número de instituciones vinculadas a dicha red. También complementaría otras iniciativas similares, tales como los Centros de Innovación Climática, con el fin de desarrollar sinergias y lograr la integración tecnológica a escala mundial en apoyo de un desarrollo sostenible global.

¿Qué tipo de productos y servicios podrían desarrollarse?
Se pueden desarrollar en el centro tanto las tecnologías de mitigación como de adaptación integrando tanto a las Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas (NAMA, en su sigla en inglés) como a los Planes de Adaptación Nacional (NAP, por sus siglas en inglés). En mitigación, por ejemplo: tecnologías para reciclaje y para el tratamiento de residuos sólidos (industriales, mineros, hospitalarios, peligrosos) como la minimización o pulverización de residuos, el análisis de su composición y la extracción de polvos reutilizables en otras industrias.

Asimismo, se podrían desarrollar tecnologías para el uso de energías renovables; tecnologías para reducir el impacto ambiental del uso y el cambio de uso del suelo; para reducir el impacto ambiental de la agricultura y de las actividades intensivas en energía; y para desarrollar un transporte público sostenible. En adaptación: tecnologías que utilicen infraestructuras naturales y servicios de protección de ecosistemas; para mejorar la disponibilidad de agua; para adaptar la agricultura a las nuevas condiciones climáticas, para mejorar la productividad del suelo y la gestión de la agro-biodiversidad; para evitar el deshielo de los glaciares; y para monitorear la migración de especies marinas.

De igual forma, se podría suscribir un convenio de cooperación con el CTCN para obtener su apoyo técnico de largo plazo para la identificación permanente de proyectos sucesivos que podrían ser desarrollados en el centro de integración tecnológica.

¿Cómo se financiaría la creación y operación del centro?
Un objetivo del centro es inyectar dinamismo y atraer a una variedad de fuentes de financiamiento, inversión extranjera directa privada y otras capitales de riesgo en busca de oportunidades de negocio y de nuevos mercados rentables. Esto implicaría beneficios mutuos para todos los interesados en cuanto a eficacia, resultados e impacto. Al mismo tiempo, la propuesta alienta a los gobiernos de los países emergentes y de los países de ingresos medios a que hagan contribuciones a través del cofinanciamiento para la creación de instalaciones, lo que puede ser a través de contribuciones en especie, por ejemplo terreno para la sede del centro, así como el financiamiento de la I+D+D a través de progresivas mejoras presupuestales para dicho fin e incentivos para atraer a científicos y empresas.

 

“El concepto de integración tecnológica ofrece un enfoque colaborativo e inclusivo que supera varios obstáculos (incluyendo el referido a los derechos de propiedad intelectual), los riesgos inherentes a los emprendimientos y otros problemas en común. Esto está fuertemente ligado a la economía real y las necesidades reales.”

 

Las fuentes de cooperación internacional como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial seguirán siendo importantes para los países en desarrollo, sobre todo para los países menos desarrollados, pero el financiamiento climático no dependerá solo de dichos fondos.

Conclusiones y próximos pasos a seguir
Las negociaciones de cambio climático y los acuerdos que se logren dependen de la mejora de la integración económica, en particular el acceso a las tecnologías para la mitigación y la adaptación al cambio climático. El concepto de integración tecnológica ofrece un enfoque colaborativo e inclusivo que supera varios obstáculos (incluyendo el referido a los derechos de propiedad intelectual), los riesgos inherentes a los emprendimientos y otros problemas en común. Esto está fuertemente ligado a la economía real y las necesidades reales.

En tal sentido, deben profundizarse los debates basados en cuestiones factuales sobre los problemas del mercado y del ciclo de vida de los emprendimientos que podrían ser abordados por la integración tecnológica, en particular en el tema del cambio climático. El concepto tradicional de transferencia de tecnología no aporta a ello y debe por lo tanto ser dejado de lado.

Se puede poner en práctica el concepto de integración tecnológica en la forma de consorcios o centros tecnológicos, reuniendo a varias partes interesadas y teniendo en cuenta que ofrece múltiples beneficios.

La propuesta se viene evaluando y requerirá un mayor desarrollo y discusión. Entender el rol de las partes interesadas en los consorcios tecnológicos público-privados para el desarrollo de I+D+D será de vital importancia. ¿Qué sectores deben ser priorizados para las tecnologías de mitigación y adaptación? Es necesario explorar más sobre cómo estos consorcios pueden atraer recursos financieros, promover la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur y triangular; ayudar a los países a crear entornos propicios y desarrollar sus capacidades locales. También es necesaria una evaluación sobre cómo los grupos de interés del consorcio, con propiedad sobre tecnologías específicas, podrían ofrecer licencias de tecnología con tasas preferenciales a otros países en desarrollo.

Finalmente, el anuncio de los consorcios tecnológicos público-privados como proyectos piloto en el marco del CMNUCC requerirá la evaluación de su impacto en las estrategias, mecanismos e instrumentos existentes, así como en la forma en que se vincularía con las los NAMA y NAP.

Estos consorcios fortalecerían el Centro y la Red de Tecnología del Clima mediante la inserción en su estructura como proveedores de tecnología, mientras que el CTCN podría ayudar en la identificación de nuevos proyectos a desarrollar por los consorcios, fortaleciendo la cooperación científica e industrial global, mientras promueven el desarrollo basado en el conocimiento y se convierten en los nuevos motores del cambio tecnológico y la innovación.


[1] Estas preguntas incluyen: ¿qué implica el proceso de transferencia de tecnología?, ¿cómo y entre qué tipo de actores puede ocurrir dicha transferencia de tecnología? y ¿cómo puede ser estructurada la interrelación entre la transferencia de tecnología y los derechos de propiedad intelectual? (Sampath & Roffe, 2012).

[2] Las ideas y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no del gobierno del Perú.

[3] Inicialmente estos se encontraban en Europa y América del Norte, pero más tarde se extendieron a algunas economías emergentes de Asia por razones geopolíticas, y para algunos países latinoamericanos y africanos por razones de explotación de recursos naturales y comerciales. Pero el mapa geográfico del comercio y la innovación ha ido cambiando también, sobre todo en lo que respecta a las tecnologías medioambientales. Por ejemplo, los países en desarrollo (sobre todo China) se están convirtiendo en los principales solicitantes de patentes para algunos tipos de tecnología de energía limpia.

[4] “…the broad set of processes that cover the flows of knowledge, experience, and equipment for mitigating and adapting to climate change among different stakeholders. These include governments, international organisations, private sector entities, financial institutions, NGOs and research and/or education institutions…It comprises the process of learning to understand, utilise, and replicate the technology, including the capacity to choose it, adapt it to local conditions, and integrate it with indigenous technologies.” (IPCC, 2000, p. 3).

[5] Los mecanismos actuales no logran integrar estas fases del desarrollo de un emprendimiento: algunas partes desean obtener transferencia de tecnologías, mientras que otras desean introducir un producto sin garantizar una efectiva transferencia de tecnología.

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