El pez espada enfrenta a Chile y la UE

21 Junio 2000

La controversia en torno a la decisión chilena de 1991 de no permitir el acceso de los buques pesqueros españoles a sus puertos para reexportar pez espada aparece como el primer escenario en el que entran en conflicto la jurisdicción de uno de los foros internacionales más importantes relacionados con el medio ambiente y la OMC, y el primer caso en el que se plantea una discordia entre las normas de la OMC y normas ambientales adoptadas multilateralmente.

En agosto, mientras fracasaban las consultas entre la UE y Chile en la OMC y la primera hacía saber que llevaría al país suramericano a un Panel en septiembre, la misma UE aceptaba el establecimiento del Tribunal de Arbitraje en el ámbito de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) solicitado por Chile respecto al mismo tema.

Los recursos marinos siguen dando muestras de ser uno de los sectores en los quela relación entre el comercio internacional y la sustentabilidad se manifiestan mas claramente. En el pasado número de Puentes, dos artículos daban cuenta de la sobreexplotación de la merluza y el pepino de mar como consecuencia de la presión de flotas subsidiadas, en particular europeas, y la demanda de los mercados internacionales. Hace poco el debate sobre subsidios pesqueros recibió un nuevo impulso en el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC (CCMA).A comienzos de la década de los 90, la Comisión Internacional para la Convención del Atún Atlántico, de la que la UE es parte, recomendó limitar las capturas de pez espada en el Océano Atlántico. Esta decisión impulsó a los pescadores españoles a trasladar sus actividades al Pacífico Sudeste, en aguas de altamar adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE, 200 millas) de Chile. La entonces Comunidad Europea subsidió este nuevo emprendimiento.

Chile considera el pez espada como en plena explotación en su ZEE. Dado que esta es una especie altamente migratoria, Chile sostiene que la captura que realiza la flota española es en efecto una captura del mismo stock explotado dentro de la ZEE, lo cual pone a la especie (y su explotación en la ZEE) en peligro. Cabe anotar que casi todos los permisos de pesca de pez espada en la ZEE han sido adjudicados a pescadores artesanales.

En 1991 Chile decidió entonces adoptar medidas. Amparándose en la Convemar, que le permite proteger el recurso en la ZEE y la alta mar adyacente (ver legislación interna, Ley General de Pesca y Acuicultura y decretos específicos para el pez espada)y en el art. XX del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), Chile decide la prohibición del uso de sus puertos para el desembarco y la reexportación de pez espada capturado por las flotas que operan en la alta mar adyacente ala ZEE. Esto implica una pérdida de competitividad para las exportaciones de la UE al mercado norteamericano además de bloquear las exportaciones a Chile.

Desde entonces se han entablado una serie de negociaciones infructuosas entre ambas partes para encontrar un acuerdo de cooperación, que incluyó la creación de una Comisión Técnica de Pesca Chile-UE de escasa actuación.

En vista de la falta de resultados, Chile impulsó la negociación de un acuerdo subregional de pesca en el marco de la Comisión Permanente del Pacífico Sur, y llevó el caso a los mecanismos de solución de diferencias de la Convemar. La UE, por su parte, determinó que "la prohibición de desembarco de pez espada en puertos chilenos violaba las obligaciones establecidas en el artículo V (sobre libertad de tránsito) del GATT", con lo que allanó el camino para presentar un reclamo ante el Mecanismo de Solución de Diferencias de la OMC (MSD), solicitando consultas con Chile (primer paso en el procedimiento).

Las consultas en el MSD fracasaron debido, por un lado, a la exigencia europea de que Chile flexibilizara la medida mientras se negocia un acuerdo de cooperación pesquera y se reactiva la Comisión Técnica, y, por el otro, a la decisión chilena de mantener la cuestión como un caso de conservación de recursos naturales y no como un asunto comercial y su rechazo a las condiciones de flexibilidad propuestas por la UE. Se espera que la UE formalice la solicitud de un Panel sobre el tema en la próxima reunión del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC (OSD).

La Argentina, que tiene que lidiar con un problema similar de sobrepesca en el caso de la merluza, estaría dispuesta a apoyar el reclamo chileno. Cabe recordar que Argentina tiene un acuerdo pesquero con la UE que ha sido culpada en parte por el colapso de la merluza (ver Puentes Vol. 2No.5). Noruega, por su parte, ha manifestado su intención deformar parte del proceso tanto en la OMC como en la Convemar.

(Cont...)

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