El marco institucional de la OMC y el desafío de la pesca excesiva

11 Diciembre 2017

Dos objetivos importantes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que son relevantes para los problemas relacionados a la pesca excesiva son: i) expandir la producción y el comercio de bienes y servicios, permitiendo al mismo tiempo la utilización óptima de los recursos mundiales; y ii) proteger y preservar el medio ambiente e incrementar los medios para hacerlo de manera compatible con las necesidades e intereses de los países miembros según los diferentes niveles de desarrollo económico[1].

 

Como una organización de comercio, el desafío planteado para la OMC era la identificación de un canal a través del cual pudiese contribuir a la reducción de la sobrecapacidad y sobrepesca, lo que ayudaría a cumplir con sus propios objetivos de desarrollo sostenible, como se indicó anteriormente.

 

Considerando que la ciencia y la economía del sector pesquero han proporcionado elementos suficientes sobre la naturaleza dañina de ciertos tipos de subsidios pesqueros cuando se trata de la pesca excesiva, la experiencia de la OMC con subsidios en relación al comercio y las distorsiones del mercado la convirtió en un buen candidato para lidiar con estos temas.

 

En ese sentido, la Conferencia Ministerial de Doha (2001) inició negociaciones para aclarar y mejorar las disciplinas de la OMC sobre subvenciones a la pesca. Además, los delegados en la Conferencia Ministerial de Hong Kong (2005) llegaron a un acuerdo amplio sobre el fortalecimiento de las disciplinas acordadas en Doha. En esa oportunidad, se identificó y acordó específicamente la prohibición de ciertas formas de subsidios a la pesca que contribuyen a la sobrecapacidad y sobrepesca.

 

Actualmente, la pregunta clave es hasta qué punto el marco institucional de la OMC ha sido exitoso para ayudar a resolver el desafío de la pesca excesiva. Dado que hasta la fecha no se han aprobado disciplinas sobre las subvenciones a la pesca en la Organización, es fácil concluir que el marco institucional no ha contribuido a detener la sobrepesca.

 

Por otro lado, hay que reconocer que la OMC todavía está haciendo esfuerzos para llegar a un acuerdo, como lo demuestra la Ronda en curso en Buenos Aires. Dado el estado de la pesca en muchas partes del mundo, la OMC necesita duplicar sus esfuerzos para llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde.

 

Una de las ventajas para los negociadores en esta oportunidad es que existe un consenso global aún mayor sobre la necesidad de disciplinar ciertos tipos de subsidios a la pesca – como se expresa en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14.6 de las Naciones Unidas.

 

Para avanzar en la reglamentación de las subvenciones, la OMC debe esforzarse más por mejorar la transparencia en torno a los subsidios a la pesca – un requisito previo para la continuación de los trabajos. Una mejora en la transparencia podría estimular la acción, revelando la escala del problema y proporcionando evidencia sólida, que futuramente sea aceptada por los gobiernos que tienen la responsabilidad de implementar las reformas.

 

De hecho, una base de datos sólida proporcionaría medios para rastrear las reducciones o aumentos de los niveles de ayuda, tanto por parte de los gobiernos como de la sociedad civil. Esto favorecería la transparencia y la supervisión de reforma unilaterales, fortalecería la reforma colectiva y permitiría verificar la implementación de los compromisos de reducción. Actualmente, los miembros de la OMC están obligados a notificar las subvenciones a la pesca en virtud del Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias, pero su efectivo cumplimiento necesita grandes avances.

 

Un enfoque que podría llevar a avances en este proceso sería comenzar estableciendo disciplinas multilaterales basadas en áreas de acuerdo en las negociaciones de la OMC. Según el informe de 2011 del presidente del Grupo de Normas de la OMC, las áreas en las que se mantuvo un acuerdo relativo incluyen las disciplinas sobre buques pesqueros, transferencia de buques y acuerdos de acceso.

 

En el contexto de las negociaciones de la OMC, el grupo de países de África y el Pacífico presentó, a principios de 2015, una propuesta con un pequeño paquete de disciplinas sobre subsidios. En el mismo periodo, Argentina, Islandia, Nueva Zelanda, Noruega, Perú y Uruguay presentaron otra propuesta, en la cual sugieren que todavía existe un interés en lograr disciplinas multilaterales en esa materia. Ambos documentos incluyen una lista básica de subsidios prohibidos, como los que benefician la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y los que afectan a los stocks con pesca excesiva.

 

Otra vía potencial para progresar con la reglamentación de los subsidios es establecer disciplinas multilaterales construidas paso a paso y "ascendentes". Tal vez en asociación con organizaciones intergubernamentales, un grupo de países podría estimular la acción colectiva con compromisos voluntarios de abajo hacia arriba para la reforma de subsidios. A través de un proceso similar al adoptado en las negociaciones sobre cambio climático, cada país declararía la cantidad de subsidios que voluntariamente eliminarían dentro de un período de tiempo determinado. Sobre la base de estos compromisos voluntarios, el grupo negociaría la "brecha de ambición" restante entre las ofertas realizadas y el nivel de reducciones globales requeridas.

 

Este tipo de iniciativa puede estimular a otros países a seguir el ejemplo de este grupo. Para cerrar efectivamente la "brecha de ambición" entre las ofertas voluntarias y el nivel necesario de reducciones globales, este enfoque requeriría la participación multilateral – o al menos de los principales proveedores de subsidios pesqueros a nivel mundial. Organizaciones no gubernamentales y otros grupos de la sociedad civil podrían ayudar a acelerar la adopción de este enfoque alentando y presionando a los países.

 

Esta recomendación debe estar en conformidad con los acuerdos internacionales existentes. Para implementarla en la OMC, será necesario el liderazgo de los acuerdos regionales de comercio pertinentes y de un grupo central más amplio de los principales países que conceden subvenciones.

 

Dada la dificultad de lograr una reglamentación de los subsidios a través de la OMC y la necesidad urgente de tomar medidas para abordar los problemas que enfrentan los océanos y la pesca, una posible solución sería que un grupo de países, quizás en asociación con organizaciones intergubernamentales, avanzara con estas disciplinas.

 

* U. Rashid Sumaila es director de la Unidad de Investigación sobre la Economía de la Pesca, University of British Columbia.




[1] Este artículo se basa en: Sumaila, U. Rashid. Opciones de política comercial para océanos y pesca sostenibles. In: Grupo de expertos E15 sobre los océanos, la pesca y el sistema de comercio, Documento de opciones de política. Iniciativa E15.Ginebra: ICTSD, WEF, 2016.

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