El debate sobre el futuro del comercio digital y electrónico en Buenos Aires

7 Diciembre 2017

Expertos y delegaciones en Ginebra muestran un creciente interés sobre el potencial del comercio digital y electrónico para apoyar el desarrollo económico, especialmente al permitir la participación de las pequeñas empresas de países menos desarrollados en el comercio global y su penetración en las cadenas globales de valor (CGV). Sin embargo, estas oportunidades deben considerarse junto con una preocupación: si los marcos que rigen el sector no garantizan adecuadamente la distribución equitativa de beneficios y la superación de las barreras al crecimiento inclusivo, la “brecha digital” entre los países con mejor y peor desempeño en la economía digital podría convertirse en un abismo digital.

 

Estimaciones publicadas por eMarketer, un sitio de noticias e investigación sobre tendencias digitales, sitúan las ventas de sitios web de comercio electrónico por encima de los US$ 22 billones en 2016, con proyecciones de que se incrementarán a US$ 27 billones para 2020. Muchos expertos sostienen que el desarrollo de nuevas reglas en el contexto de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es importante no sólo para adaptarse al ritmo de evolución de la economía global, sino también para garantizar que el comercio digital sea incluyente – en lugar de evolucionar hacia un mosaico de acuerdos preferenciales involucrando a grupos de países.

 

La digitalización y la economía global

 

La digitalización y el rápido cambio tecnológico ha transformado la economía mundial durante las últimas dos décadas, atrayendo a nuevos actores y presentando nuevas posibilidades. El entorno institucional que reglamenta el comercio global puede ser utilizado para dar forma a la esencia y a los resultados de la digitalización, incluida la materialización de resultados positivos en materia de desarrollo sostenible.

 

Los efectos de la digitalización en el comercio mundial

 

El Internet ha ayudado a que surjan nuevos modelos comerciales y ha afectado a las industrias tradicionales, obligando a las empresas a ajustarse para seguir siendo competitivas. La rápida evolución de las telecomunicaciones ha impulsado aún más este proceso, facilitando el comercio electrónico desde cualquier dispositivo inteligente y permitiendo que las empresas se beneficien económicamente del ofrecimiento de nuevos tipos de servicios. Los avances tecnológicos también han facilitado a que los empresarios y las pequeñas y medianas empresas tengan un papel más relevante en el comercio internacional, ahorrando tiempo y reduciendo los costos de producción y comercialización.  

 

Sin embargo, la impresión es la de que, a menudo, los países desarrollados y algunos países en desarrollo tienen entornos más propicios para el comercio electrónico, beneficiándose más fácilmente de la actividad. Mientras tanto, muchos países menos adelantados (PMA) enfrentan persistentes asimetrías de conocimiento, capacitación, regulación e institucionales – además de limitaciones en la infraestructura física que afectan la conectividad. Según como se diseñen, el desarrollo de políticas en esta área podría resolver problemas o, al revés, empeorar las disparidades entre los países y dentro de ellos.   

 

El alcance de los marcos comerciales para regular y dar forma a la economía digital

 

Los defensores de discusiones más detalladas sobre comercio electrónico – o de negociaciones sobre nuevas reglas – en el marco de la OMC dicen que el ritmo acelerado de los cambios tecnológicos requerirá una agenda de comercio digital atenta a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas. Esta agenda deberá contener políticas propicias y la discusión sobre la mitigación de fricciones regulatorias por medio de la reducción de los costos de transacción, menores costos logísticos y administrativos y mayor transparencia y coherencia regulatoria.

 

De igual forma, los defensores de las discusiones señalan que estas medidas deberán combinarse con la provisión de acceso confiable a Internet, de acuerdo con la meta 9.C de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); programas de entrenamiento y capacitación y ayuda para la creación de infraestructura. La economía digital también puede permitir el acceso seguro a la educación y a la capacitación, por medio de plataformas electrónicas y cursos en línea – según establece la meta 4.A de los ODS sobre la mejora de los centros educativos encargados de cuestiones relacionadas con la infancia, género o discapacidades. Asimismo, la economía digital puede contribuir a la salud y el bienestar global (ODS 3), por medio del acceso a los servicios de atención en línea, que, a su vez, pueden apoyar el empleo de calidad.

 

El comercio electrónico también puede facilitar una mayor participación de las mujeres y puede ser utilizado para crear empresas en países con una carencia de redes profesionales y recursos – objetivo consistente con la meta 5.B de los ODS sobre el mejor aprovechamiento de la tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para el empoderamiento femenino.

 

La historia del comercio electrónico en las negociaciones de la OMC

 

Algunos aspectos del comercio electrónico ya están dentro del alcance de las normas de la OMC, incluidas las telecomunicaciones, los compromisos en servicios, las reformas de las aduanas y las consideraciones de propiedad intelectual. Acuerdos multilaterales y plurilaterales consagran y avanzan estos temas.  

 

El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS, por su sigla en inglés) de la OMC, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS, por su sigla en inglés) y el Acuerdo sobre Tecnología de la Información (ITA, por su sigla en inglés, posteriormente ampliado con el nombre de ITA-II) contienen normas que afectan directamente al comercio electrónico. Actualmente suspendidas, las negociaciones del Acuerdo Plurilateral sobre el Comercio de Servicios (TiSA, por su sigla en inglés) también podrían ser importantes si llegaran a concluirse.

 

El programa de trabajo sobre comercio electrónico de la OMC

 

Justo antes del comienzo del siglo XXI, los ministros reunidos en Ginebra en la segunda Conferencia Ministerial de la OMC pidieron que se estableciera un programa de trabajo sobre el comercio electrónico. Este programa de trabajo fue adoptado por el Consejo General en septiembre de 1998, llevándose a cabo en cuatro de los órganos permanentes de la Organización: el Consejo del Comercio de Mercancías, el Consejo del Comercio de Servicios, el Consejo del Acuerdo TRIPS y el Comité de Comercio y Desarrollo. Estos órganos luego informarían sobre su progreso al Consejo General.

 

El programa de trabajo sobre comercio electrónico ha sido proactivo en la identificación de los problemas y en la descripción de la agenda. Sin embargo, los analistas argumentan que su implementación ha sido lenta, en parte debido a una prolongada falta de consenso en áreas claves – por ejemplo, en la falta de consenso sobre la necesidad de aclaración de las reglas existentes o de búsqueda de un acuerdo totalmente separado. Durante años, no se produjeron debates detallados sobre el comercio electrónico en reuniones de estos órganos de la OMC.

 

Otras preguntas que han surgido incluyen si las actividades de comercio digital deberían estar sujetas al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por su sigla inglés) o a las normas del GATS; si los productos entregados electrónicamente deben tratarse como bienes, servicios o ambos; y la cuestión de cómo abordar la moratoria de los derechos de aduana para las transmisiones electrónicas. Hasta el momento, la moratoria de los derechos de aduana se ha renovado cada dos años, acto precedido a menudo de un debate sobre su duración.

 

 

En la décima Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Nairobi en el año de 2015, los ministros acordaron realizar revisiones periódicas del programa de trabajo e informar a la undécima Conferencia Ministerial sobre el resultado. Fuera del proceso de los órganos formales designados, el grupo Amigos del Comercio Electrónico para el Desarrollo (FED, por su sigla en inglés) está trabajando para impulsar la agenda política global del comercio electrónico. El grupo, que incluye a Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Kenia, México, Nigeria, Pakistán, Sri Lanka y Uruguay, ha realizado reuniones informales en la OMC sobre el tema. 

 

 

Avances en los acuerdos de libre comercio

 

Paralelamente, acuerdos de libre comercio han logrado progresos en el desarrollo de nuevas disciplinas sobre el comercio digital. Actualmente, al menos 6970 acuerdos regionales de comercio incluyen un acuerdo sobre comercio electrónico o uno o más artículos dedicados al tema[1]. Sin embargo, un reciente artículo escrito por Mark Wu muestra que el alcance y la profundidad de estas disposiciones varían ampliamente. Más de la mitad de los miembros de la OMC ha firmado al menos un acuerdo regional de comercio con una cláusula independiente de comercio electrónico – incluidos varios países en desarrollos, aunque ningún PMA.

 

Por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y Corea del Sur (KORUS, sigla en inglés) cubre diversos temas relacionados con el comercio electrónico – como la prohibición de aranceles en el comercio de productos digitales; la prohibición de la discriminación entre productos digitales “similares” nacionales e importados; el fomento del uso de firmas digitales; y la promoción de la cooperación entre las autoridades nacionales de protección del consumidor en la prevención de prácticas engañosas de comercio electrónico. 

 

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) amplía la cobertura del KORUS, con la inclusión de compromisos sobre el libre flujo de datos transfronterizo – sujeto a excepciones; la prohibición de los requisitos para la transferencia de tecnología como condición para la realización de negocios; restricciones a la imposición de derechos de aduana sobre el tráfico de Internet; y disposiciones para la protección de la encriptación. Desde que se volvieron a abrir las conversaciones tras la retirada de Estados Unidos del TPP, se han suspendido una docena de disposiciones relacionadas con propiedad intelectual y las telecomunicaciones, aunque sólo unas pocas se relacionan con cláusulas digitales. La gran mayoría de las disposiciones de propiedad intelectual suspendidas está relacionada con productos biológicos, datos de pruebas de productos farmacéuticos y patentes.

 

La intensificación en las actividades de la OMC

 

El nivel de compromiso y actividad de los miembros de la OMC con respecto al futuro del programa de trabajo sobre comercio electrónico está cambiando rápidamente, con docenas de presentaciones presentadas desde julio de 2016 – un notable cambio dada la limitada actividad en años anteriores. Acercándonos a la Ministerial, las posiciones permanecen polarizadas. Los miembros no han acordado si mantendrán el status quo en el programa de trabajo actual o ampliarán el alcance de las discusiones, o si explorarán las bases de las negociaciones o abrirán las conversaciones de inmediato. Además, los negociadores aún no han llegado a un acuerdo sobre la conveniencia de ampliar o revisar la moratoria de los derechos de aduana sobre las transmisiones electrónicas.

 

Básicamente, aún persiste el desacuerdo sobre cómo y si abordar los llamados “nuevos temas” que van más allá de la agenda de la Ronda de Doha. La cuestión dominó las conversaciones a nivel ministerial en Nairobi hace dos años. Junto a este debate, algunos miembros de la OMC también han citado la ausencia de un mandato para las negociaciones sobre el comercio electrónico y la necesidad de abordar primero las cuestiones abiertas del programa de trabajo antes de ampliarlo.

 

Ciertos proyectos recientes de decisiones ministeriales divergieron del mandato anterior, algo que demuestra la existencia de una serie de puntos de vista sobre si proceder con el programa de trabajo existente o establecer nuevas estructuras y objetivos para el debate – medida que podría conducir a la discusión de nuevas reglas o ideas.

 

El proyecto de decisión ministerial presentado por Rusia en octubre propone el establecimiento de un Grupo de Trabajo sobre Comercio Electrónico como foro para darle continuidad al trabajo, más allá de los órganos de la OMC actualmente a cargo del tema. Entre otras cuestiones, el Grupo de Trabajo consideraría la participación de los países en desarrollo, la facilitación del comercio, los derechos de propiedad intelectual y las normas – o la falta de normas – en la OMC. Del mismo modo, una presentación de Japón, Hong Kong y del Territorio Aduanero Distinto de Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu sugirió un grupo de trabajo para evaluar si sería necesario aclarar o fortalecer las normas existentes de la OMC, después de lo cual los miembros podrían decidir si abren nuevas negociaciones.

 

China sugirió en noviembre que los esfuerzos deberían continuar bajo el programa de trabajo en el mandato existente, utilizando propuestas de los miembros para desarrollar y acordar un plan de trabajo – con especial consideración hacia los países menos conectados. Una comunicación de Bangladesh también defendió la continuación de los esfuerzos bajo el programa de trabajo existente. El documento insta a los países desarrollados y en desarrollo con la capacitación necesaria a proporcionar acceso libre de impuestos y cuotas (DFQF, por su sigla en inglés) a las exportaciones de los PMA enviadas por plataformas de comercio electrónico.

 

En un documento propio, Costa Rica se concentra en seis áreas de trabajo para una posible Agenda de Comercio Electrónico para el Desarrollo en la OMC: infraestructura de TIC y servicios; logística comercial; soluciones de pago; marcos legales y regulatorios, capacitación en comercio electrónico y asistencia técnica; y acceso a la financiación. Buscando obtener un mandato ministerial, el documento establece un vínculo explícito entre las discusiones sobre comercio electrónico y los objetivos de desarrollo. Una comunicación de Australia, Canadá, Chile, Corea del Sur, Noruega, Paraguay y la Unión Europea (UE) va más allá, proponiendo el establecimiento de un grupo de trabajo para preparar y llevar a cabo negociaciones basadas en las propuestas de los miembros.

 

Una declaración en nombre del Grupo Africano argumenta que, considerando que el programa de trabajo actual aún no se ha explorado suficientemente, la creación de nuevas normas multilaterales sobre el comercio electrónico sería prematura. El documento insta a los miembros a que los debates continúen bajo el programa de trabajo actual. Desde entonces, el grupo ha presentado un proyecto de decisión ministerial sobre el tema. Mientras tanto, Singapur ha emitido un proyecto de decisión ministerial que mantendría los debates en el marco del programa de trabajo actual, junto con el pedido de revisiones periódicas a la labor de los órganos pertinentes de la OMC por parte del Consejo General, entre otras disposiciones.

 

Mirando hacia la Ministerial y el futuro

 

Como se señaló anteriormente, los defensores de una discusión de las reglas de comercio electrónico en el marco de la OMC advierten que la falta de conversaciones podría profundizar las asimetrías en el establecimiento de reglas. Asimismo, perderíamos la enorme posibilidad de que el comercio electrónico ayude a los países y regiones a que enfrenten los desafíos del desempleo, de la pobreza y del comercio transfronterizo limitado. 

 

Entre establecer oportunidades de inclusión y el potencial de contribuir a la agenda de desarrollo sostenible, los defensores de un abordaje del comercio electrónico en mayor profundidad en el contexto de la OMC argumentan que un fracaso en el establecimiento de un debate amenaza profundizar aún más las desigualdades económicas y la “brecha digital”.  

 

De cara a Buenos Aires, la gama de opiniones sobre el comercio electrónico es amplia. De hecho, no está claro cómo los ministros tratarán el tema a nivel multilateral. Sin embargo, la abundancia de propuestas en los últimos meses es, en sí misma, un signo del interés creciente y compromiso con el tema – algo no visto en la OMC en varios años. Esta realidad sugiere que lo que surja de las discusiones en Argentina ayudaría a determinar si los miembros continuarán recurriendo al sistema multilateral de comercio para el intercambio de ideas – incluso a nivel informal o plurilateral – o si continuarán las discusiones en los acuerdos regionales de comercio u otros foros.

 

     




[1] Este número incluye acuerdos regionales de comercio en negociación.

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