El comercio electrónico en El Salvador: oportunidades, avances y desafíos

9 Noviembre 2017

Las tecnologías de la información y comunicación (TICs) han cambiado la vida de las personas y la forma de hacer negocios. Además, han transformado el mundo mediante su combinación con la Internet. Hoy en día, se acuerdan contratos, se adoptan decisiones, se facilita la vida cotidiana, se hacen transacciones de bienes y servicios a un menor costo de tiempo y dinero. En este artículo, quiero referirme específicamente a una de las manifestaciones de las TICs: el comercio electrónico y su impacto en El Salvador.

 

Para ello, es necesario conocer algunas cifras. Según datos presentados en abril de 2017 por el secretario-general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés), el comercio electrónico mueve US$ 25 billones en el mundo y ha crecido un 92% en los últimos tres años. Con un número cada vez más grande de vendedores y compradores de productos y servicios por medios electrónicos, ese contexto está motivando la incorporación de países en desarrollo como El Salvador en flujos de comercio y competitividad. Esta inserción, sin embargo, depende de la creación de estrategias y un marco jurídico por medio de los cuales el potencial de micro y pequeñas empresas (MyPEs) puede ser aprovechado.

 

Ahora bien, ¿por qué es estratégico para El Salvador atender principalmente a las MyPEs? Según la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), las MyPEs representan el 98,76% del total de las empresas salvadoreñas, encargadas de generar cientos de miles de empleos directos e indirectos. En el país, aproximadamente 2,2 millones de personas en la población económicamente activa dependen de ellas[1]. Por si lo anterior fuera poco, las MyPEs contribuyen en un 35% al producto interno bruto (PIB) nacional y en un 19% de las exportaciones del país[2].

 

En El Salvador se tiene muy claro que, con el comercio electrónico, se puede alcanzar nuevos mercados, operar a casi toda hora, todos los días, y llegar a más consumidores específicos o segmentados. También es necesario tener en cuenta los obstáculos para que se lleve a cabo el comercio electrónico.

 

Entre ellos se pueden mencionar: la insuficiencia de infraestructura de las TICs y su uso; la limitada utilización de las tarjetas de crédito; la falta de poder adquisitivo; la debilidad en los marcos legales; la desconfianza en el uso de las transacciones en línea; la preferencia del consumidor a tener un trato personal; y la inclinación por el dinero en efectivo. La falta de comprensión y conocimiento del comercio electrónico y problemas educativos también constituyen obstáculos al desarrollo que puede resultar de dicho recurso[3].

 

Es importante mencionar que los obstáculos ya detallados no están escritos en piedra y que los mismos pueden variar de un país a otro. En el caso de El Salvador, se debe analizar uno muy determinante: el grado de acceso a la Internet – requisito indispensable para que el comercio electrónico pueda llevarse a cabo. Para tener una idea más clara de este obstáculo, basta con un vistazo a las cifras contenidas en el informe Estado de la Banda Ancha en América Latina y el Caribe de 2016 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). De acuerdo con el documento, menos del 10% de los hogares salvadoreños tenían acceso a esta herramienta tecnológica en el año 2010 – cifra que se ha mejorado para el año 2015 a un 20%, gracias al impacto en el mercado de la telefonía móvil.

 

Sobre lo anterior, es importante mencionar que, según el último Examen de Política Comercial (TPR, por su sigla en inglés) de El Salvador, “los indicadores del sector de las telecomunicaciones han evolucionado positivamente e indica que, en el año 2014, las suscripciones de telefonía móvil llegaron a 9,19 millones (un aumento del 15% en comparación con 2010), alcanzando un índice de penetración de 143,6 por cada 100 habitantes. Las conexiones de acceso a Internet por banda ancha sumaron 282.339 (un alza del 65% con respecto al 2010), con un índice de penetración de 4,41 por cada 100 habitantes. El porcentaje de individuos usuarios de Internet pasó de 15,9% en 2010 a 26% en 2014”. Esto nos revela que, si bien hay poco acceso a Internet residencial, sí hay un mayor acceso a Internet desde un teléfono celular y esto da más accesibilidad a más usuarios.

 

Por su parte, CONAMYPE ha identificado la persistencia de otros obstáculos para que se logre un aprovechamiento óptimo del comercio electrónico en el país. Entre ellos: la falta de formación adecuada del recurso humano para que pueda llevar a cabo el comercio electrónico, la carencia del marco regulatorio adecuado, la falta de bancarización de la población y la desconfianza del consumidor.

 

A pesar de los obstáculos mencionados, en El Salvador existen varias empresas, aplicaciones y plataformas que han tenido excelentes resultados y gran aceptación de parte de consumidores locales e internacionales y que han alcanzado con éxito comercializar de forma más sencilla y rápida gracias al comercio electrónico.

 

En el sector de turismo, por ejemplo, podemos citar un pequeño hotel ubicado en la playa El Cuco, en el departamento de San Miguel, llamado Tortuga Verde. En 2014, dicha empresa decidió apostarle a potenciar su presencia en la web, con el objetivo de lograr más visitantes, y lo consiguió gracias al aprovechamiento de la asesoría y capacitación de CONAMYPE. Tanto así que hoy en día realiza la promoción y comercialización de sus servicios por Internet, mediante las redes sociales, presencia en su propio sitio web, manejo de reservas en línea, entre otras herramientas. Según datos de CONAMYPE, esta apuesta por ofrecer sus servicios en línea representó para dicha empresa un incremento del 40% en la reservas (actualmente el 80% de las mismas se lleva a cabo a través de Internet) – lo que le ha llevado a tener huéspedes locales y de otros países como Alemania, Australia, Canadá, Croacia, Hungría, Israel y los Países Bajos.

 

En el sector de servicios de distribución, podemos mencionar a Hugo, una aplicación muy amigable y efectiva, que entrega a domicilio a los usuarios no solo alimentos comidas y bebidas, sino que ha ampliado su catálogo de servicios a la entrega de productos de tiendas de conveniencia, farmacias y transporte ejecutivo. Según la revista Estrategia y Negocios, la aplicación tiene un alcance en El Salvador de 35.000 usuarios. Así como ese caso, ha surgido una muy parecida a Uber para servicios de transporte, denominada Yupi, con la que se puede solicitar el servicio de transporte de personas.

 

El sector de servicios financieros no queda atrás y destaca una empresa web de El Salvador que a la fecha es plataforma certificada a nivel mundial para hacer y recibir pagos en línea desde más de 21 países del mundo con tarjetas de crédito/débito, denominada Pagadito.com. La plataforma fue creada e impulsada por Rafael Ibarra, fundador y presidente de la empresa SVNet, que se dedica a registrar nombres de dominio y apoyar a las personas para que tengan presencia en la Internet de forma innovadora, creativa y eficiente.

 

A las anteriores iniciativas y ejemplos, se suman también participaciones en el sector de comercio: tiendas en línea, servicios de reserva de vuelos, restaurantes y hoteles, quienes representaron un 20,4% del PIB en 2015 – porcentaje que a su vez forma parte del 60% del PIB correspondiente al aporte del sector de servicios para dicho año, según se relaciona en el último TPR de El Salvador.

 

De los casos de éxito detallados, podemos concluir que el sector de servicios está teniendo mucha importancia en el país y que el surgimiento del comercio electrónico ha ayudado a que esto se lleve a cabo. Este crecimiento registrado en el sector de servicios y en el uso del comercio electrónico no es producto de la casualidad: ha sido acompañado de muchos cambios y esfuerzos promovidos desde el sector público y privado.

 

Más recientemente, como parte de la Política Nacional de Fomento, Diversificación y Transformación Productiva de El Salvador, en octubre de 2015, se dio un gran paso, ya que la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Firma Electrónica, vigente desde el 23 de abril de 2016. Esta regulación mejorará la competitividad en el país, ya que El Salvador era el único país en Centroamérica y uno de los únicos siete países en toda Latinoamérica y el Caribe que aún no contaba con esta normativa”, según lo estableció la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social[4].

 

La Ley de Firma Electrónica es un paso clave para facilitar el comercio electrónico y el gobierno electrónico. En ese sentido, en consulta con los sectores pertinentes, el sector gubernamental está complementando este paquete con la Ley de Comercio Electrónico y la Ley de Protección de Datos Personales, con los cuales se espera promover el gobierno electrónico y aportar a la privacidad, seguridad y celeridad de las transacciones que se logran mediante el comercio electrónico.

 

Aparte de estas reformas al marco jurídico, CONAMYPE ha puesto en marcha el programa de comercio electrónico MIPYME Online, con el objetivo de que las empresas tengan la posibilidad de vender sus productos fuera del país y facilitarles más oportunidades, más clientes, nuevos nichos de mercado y, a la vez, para volverlas más innovadoras y competitivas de forma rentable y segura. Las iniciativas de esta entidad buscan dar más acceso a las TICs, desarrollar conocimiento y habilidades en sus empleados para que manejen de mejor manera las herramientas digitales.

 

En el sector privado, por medio de la Cámara Salvadoreña de Tecnologías de la Información y Comunicación, también se está trabajando en una agenda denominada El Salvador Digital 2017-2022, que busca impulsar los negocios electrónicos, formar capital humano con énfasis en las aplicaciones e industria de las TICs. Dicha agenda establece propuestas para incrementar la conectividad en todo el país y para la modernización de los procesos y trámites. Actualmente, la agenda se encuentra en una etapa de socialización y se espera que adicione de manera efectiva a los esfuerzos positivos que el gobierno está realizando.

 

El Salvador también cuenta con una normativa relacionada al comercio electrónico en capítulos pertinentes al tema en algunos de sus acuerdos internacionales vigentes. Ejemplos incluyen el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (CAFTA-DR, por su sigla en inglés); el Tratado de Libre Comercio entre Colombia, El Salvador y Honduras; el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y México y el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (UE). En dichos acuerdos se destacan disposiciones sobre el no cobro de aranceles a las transmisiones electrónicas de productos digitales, temas de cooperación y transparencia.

 

Como se ha relacionado anteriormente, El Salvador ha tenido un gran crecimiento y muchos avances en materia de comercio electrónico, pero persisten a la fecha retos y desafíos para los cuales se están llevando a cabo iniciativas a fin de que la población tenga un mayor acceso a las TICs y a la Internet. Así se logrará conocer cómo utilizar las herramientas para lograr una cultura de utilización de las tecnologías, la digitalización en los negocios y, en consecuencia, para que las MyPEs del país tengan más participación en el comercio nacional e internacional de bienes y servicios, apoyando así al crecimiento económico de las familias salvadoreñas y del país.

 

* Mario R. Salazar es abogado y experto en comercio de servicios e inversión. Catedrático universitario.




[1] Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador.

[2] Fuente: Organismo Promotor de Exportaciones e Inversiones de El Salvador (PROESA).

[3] Estos obstáculos han sido recogidos en el Informe sobre La Economía de la Información de la UNCTAD, de 2015.

[4] Véase: Boletín No. 176, agosto de 2015.

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