Conversando con Mario Matus, director general adjunto OMPI

9 Abril 2015

Puentes conversó con Mario Matus, nuevo director general adjunto de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sobre los actuales desafíos de la región en esta materia, así como la labor de la institución para propiciar más innovación, conocimiento y una protección justa de la propiedad intelectual. 

 

¿Cuáles son los principales desafíos que se presentan en el sistema multilateral en términos de propiedad intelectual y cuál es su apreciación al respecto?
La reconfiguración de la realidad geo-política que ha tenido lugar en los últimos años plantea nuevos retos para el sistema multilateral en general. Una participación mayor en los debates mundiales por parte de un número creciente de países ha traído aparejada una mayor complejidad en los procesos de negociación y construcción de consensos en el seno de los diversos foros internacionales.

No obstante esta nueva realidad, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ha dado muestras claras de que continúa siendo el foro global por excelencia en materia de propiedad intelectual (PI).

En efecto, la OMPI mantiene su vigencia a través de variados servicios entre los que cabe destacar: 1) la de protección global de la PI mediante los sistemas del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés) y de Madrid (marcas), principalmente; 2) el apoyo al desarrollo de nuevas capacidades, particularmente en los países en desarrollo; 3) el fortalecimiento de la infraestructura de los sistemas nacionales de PI; 4) el fomento a la innovación y la creatividad y; 5) la elaboración de nuevos instrumentos jurídicos internacionales en materia de PI.

Sin duda alguna, como bien lo afirma el director general de la OMPI, el Sr. Francis Gurry, “la PI se está convirtiendo en una cuestión geopolítica clave en el siglo XXI”, en donde “a todos los países les interesa que el sistema internacional del PI sea incluyente y cuente con la mayor aceptación posible.” (Francis Gurry, Revista OMPI, octubre, 2014).

 

¿Cuál es el panorama de la innovación a nivel global y regional y cuáles los retos que existen para el sistema de propiedad intelectual?
La innovación se constituye cada vez más en un motor fundamental de productividad, crecimiento económico, generación de bienestar social y mejoramiento de las condiciones de vida de millones de personas alrededor del mundo.

Sin embargo, continúa existiendo una brecha muy importante entre los países de altos ingresos y el resto de las naciones en términos de innovación. Ello queda en evidencia en el Índice Global de Innovación 2014, elaborado por la OMPI en conjunto con el INSEAD y la Universidad de Cornell, el cual evalúa el comportamiento de 140 naciones y economías alrededor del mundo a través de 81 indicadores.

Dicho Índice ubica a Suiza en el “Top 10” de los países más innovadores por cuarto año consecutivo, seguido por el Reino Unido, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Estados Unidos de América, Singapur, Dinamarca, Luxemburgo y Hong Kong (China). En términos de calidad de la innovación, Estados Unidos de América, Japón y Alemania se ubican en las tres primeras posiciones.

Al respecto, es importante señalar que los países líderes en innovación presentan ecosistemas de innovación bien integrados e interconectados, los cuales, mantienen un ambiente que facilita y promueve la innovación entre los distintos agentes tanto públicos, como privados y académicos que participan en los procesos de innovación.

Estos sistemas presentan altas capacidades en materia de infraestructura, comunicaciones y tecnologías de la información, capital humano de investigación, así como mercados y empresas altamente desarrolladas con elevados niveles de sofisticación, entre otros factores.

Hay que reconocer, no obstante lo anterior, que existen ejemplos sumamente alentadores en diversos países en vías de desarrollo por incrementar las capacidades en materia de innovación, mismos que están comenzando a rendir frutos.

Y justamente la propiedad intelectual, como herramienta que protege las invenciones y promueve el desarrollo de nuevas creaciones, debe ser utilizada de forma estratégica por gobiernos, empresas y el sector académico de forma tal que se convierta en un aliado en los procesos innovadores. El mensaje entonces es “incorporar la propiedad intelectual como herramienta en las estrategias de desarrollo”.

 

América Latina es una de las regiones con las menores tasas de inversión en I+D, afectando la innovación y el desarrollo tecnológico en general. ¿De qué manera se puede fomentar la participación de las economías más pequeñas y promover la innovación en los países latinoamericanos? ¿Cuál es, a su juicio, el papel que debería jugar el sistema de propiedad intelectual en estos procesos?
En efecto, América Latina, como otras regiones en vías de desarrollo, continúa presentando bajas tasas de gasto en investigación y desarrollo (I+D). Al respecto, existen estimaciones que ubican en conjunto a los Estados Unidos, Asia y Europa con casi el 95% del total del gasto en I+D, en tanto que la inversión en I+D en términos porcentuales respecto al producto interno bruto es alrededor del 2,8 en los Estados Unidos, 1,9 en Asia, 1,8 en Europa y 0,9 en el resto del mundo en el 2014 (Global R&D Funding Forecast; R&D Magazine, 2014), aunque en varios casos esta última tasa es considerablemente menor.

No obstante esta realidad, existe una conciencia cada vez mayor en diversos países de la región sobre la importancia que desempeña la innovación en el desarrollo económico y social. En consecuencia, se observa una clara tendencia a incorporar la PI y la innovación en las políticas nacionales de desarrollo.

En América Latina, la OMPI trabaja estrechamente con los gobiernos para el fortalecimiento de las capacidades nacionales y el desarrollo institucional de los sistemas de propiedad intelectual. Todo ello considerando la realidad, características y capacidades instaladas de cada país. Entre otras múltiples actividades, la OMPI coadyuva en la elaboración de estrategias nacionales de PI, la formación especializada de recursos humanos y la asistencia técnica para la modernización de las oficinas nacionales de PI.

 

Teniendo en cuenta el curso de las negociaciones megarregionales (TPP, TTIP, RCEP), ¿cómo podrían estos sistemas impactar las normas multilaterales de propiedad intelectual y sus estándares y qué acciones deberían tomarse para lograr la coherencia entre estos regímenes?
La nueva realidad geo-política a la que me he referido anteriormente ha sido coincidente con el desarrollo progresivo de nuevas normas de carácter bilateral y regional que diversos países han decidido darse, o bien, que están en proceso de negociación.

Esto es posible y responde a una nueva dinámica económica y a un nuevo entorno político que tiende, en muchos casos, a la conformación de bloques regionales e inter-regionales.

Al respecto, es importante recordar que los tratados internacionales que han surgido en el seno de Organismos Internacionales como la OMPI, y la Organización Mundial del Comercio (OMC) a través del Acuerdo sobre los Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (Adpic), sientan los estándares de protección y observancia de la PI válidos para todos los países que forman parte de dichos tratados internacionales, con independencia de los acuerdos bilaterales o regionales que los países decidan negociar.

En la misma línea, cabe recordar que en el Acuerdo de los Adpic no existe una excepción al principio o cláusula de la nación más favorecida, por lo que toda concesión adicional a lo establecido en dicho Acuerdo negociada en los tratados bilaterales o regionales se extiende automáticamente a todos los miembros de OMC.

 

“Como bien lo afirma el director general de la OMPI, el Sr. Francis Gurry, ‘la PI se está convirtiendo en una cuestión geopolítica clave en el siglo XXI’, en donde ‘a todos los países les interesa que el sistema internacional del PI sea incluyente y cuente con la mayor aceptación posible.’”

 

¿Cómo aprecia usted el futuro de la Agenda para el Desarrollo de la OMPI y qué áreas de oportunidad se presentan para América Latina?
La Agenda para el Desarrollo de la OMPI continúa guiando las actividades de cooperación que proporciona la Organización. Sus recomendaciones sientan los principios rectores que sigue la institución para brindar una asistencia técnica orientada al desarrollo, basada en las solicitudes concretas que efectúen los Estados miembros, de manera transparente y que tome en consideración los diferentes niveles de desarrollo y necesidades específicas de cada país.

Considero que la Agenda para el Desarrollo ha sido un instrumento valioso para la planeación e instrumentación de las distintas actividades de cooperación que lleva a cabo la OMPI en América Latina. De hecho recoge las inquietudes expresadas a lo largo de intensos debates que tuvieron lugar en el seno de la Organización en los cuales la región jugó un papel destacado. Su futuro dependerá de las discusiones, el análisis e impulso que le den los propios Estados miembros de cara al cambiante entorno mundial.

Finalmente, cabe recordar que este año un equipo de expertos neutrales y externos a la Organización llevará a cabo una revisión acerca de la implementación de las recomendaciones acordadas para la Agenda del Desarrollo.

 

La observancia de los derechos de propiedad intelectual ha sido una de las áreas que más ha preocupado a países desarrollados y ha marcado la pauta para determinadas negociaciones internacionales, ¿cómo pondera los esfuerzos y rezagos de países de la región en esa materia?
En efecto, la observancia de la PI ha sido un tema sensible en las negociaciones multilaterales, en particular en relación a las normas en materia de observancia contenidas en el Acuerdo sobre los Adpic. No obstante, considero que ha tenido lugar una evolución muy interesante en este campo. Hemos visto que diversos países en América Latina han negociado en los últimos años acuerdos de libre comercio que incluyen capítulos de PI con compromisos que van más allá de los establecidos en los Adpic, utilizando las flexibilidades permitidas en el propio Acuerdo.

Es decir, hay países que se encuentran ya en una segunda y hasta en una tercera generación de acuerdos comerciales con medidas Adpic plus o TRIPS plus, las cuales buscan actualizar la protección y la observancia de los derechos de PI para hacer frente a los nuevos retos que plantea el entorno global. Por otro lado, también existen países en la región que no han considerado adoptar mayores compromisos a los ya asumidos en el marco del Acuerdo sobre los Adpic.

Con independencia de las estrategias que sigan los países en la región, lo cierto es que el fenómeno de la globalización ha conllevado un crecimiento del tráfico internacional de mercancías nunca antes visto, que aunado al desarrollo de nuevas tecnologías en el ámbito digital y de las comunicaciones, las cuales han creado nuevas formas de transmisión de contenidos susceptibles de estar protegidos por normas de PI, imponen retos de gran envergadura.

En este contexto, la OMPI guiada por la Recomendación 45 de la Agenda para el Desarrollo, brinda asistencia técnica y legislativa a los Estados miembros en materia de observancia, tomando en consideración las preocupaciones concretas de los países de la región, su realidad social y económica, así como el balance entre derechos y obligaciones en armonía con la normativa internacional.

 

¿Cuáles son los principales retos para que la evolución de las normas de propiedad intelectual responda efectivamente a consideraciones de desarrollo sostenible?
El desarrollo sostenible es un elemento que se encuentra cada vez más presente en la asesoría legislativa que otorga la OMPI a los Estados miembros, así como en la cooperación técnica que brinda regularmente para fomentar el uso estratégico de la PI.

En particular, la plataforma que la OMPI ha lanzado conjuntamente con el sector privado denominada WIPO Green, que busca diseminar y facilitar el uso de “tecnología verde”, es una respuesta concreta de la Organización que ejemplifica la gran importancia que otorga la OMPI al gran reto que representa el desarrollo sostenible.

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