Cambio climático y presiones económicas: un análisis de percepción de los caficultores mesoamericanos

18 Diciembre 2009

Rafael Díaz Porras

Más allá de las preocupaciones globales sobre los efectos del cambio climático en la producción, la realidad de comunidades productoras de café en cuatro países de Mesoamérica muestra que no siempre esta preocupación se encuentra presente de forma consciente.

Las zonas de análisis

Un análisis comparativo de estrategias de adaptación de comunidades productoras de café ante el cambio climático y las presiones económicas fue desarrollado en cuatro países de Mesoamérica. Involucró en México a los municipios de Jitotol y Cacahoatán; en Guatemala, a las comunidades de San Lucas Tolimán, Santiago Atitlan, Santa María Ixhuatán y Nueva Santa Rosa; en Honduras, las zonas productoras de Concepción del Sur y La Campa; y en Costa Rica, los casos de León Cortés y diferentes comunidades en la Península de Nicoya .

Las percepciones de las familias respecto a los mayores impactos provenientes de los cambios climáticos sobre su producción y sus medios de vida, así como las presiones económicas bosquejan los siguientes resultados.

México: Efectos económicos de la variabilidad climática

En las ciudades de Cacahoatán o Jitotol, Chiapas, ni el clima ni los problemas de plagas son considerados los conductores dominantes de las estrategias de los agricultores. Por el contrario, los resultados muestran que los productores de café están respondiendo principalmente a las tensiones económicas, por ejemplo, los precios del café.

Sin embargo, en lo que respecta a la percepción del cambio climático, el estudio parece haber captado correctamente las diferencias geográficas en la exposición del clima, y por lo tanto la percepción del riesgo climático en los dos sitios sujetos a observación en México. Los hogares en Cacahoatán reportaron problemas significativos con lluvias torrenciales tras los devastadores efectos del huracán Stan en 2005. Los campesinos de tierras altas de Jitotol, en cambio, están mucho más preocupados con la sequía y los incendios forestales. La prominencia de la sequía se asoció con las familias que experimentan un descenso en los ingresos. A su vez, los agricultores de ambos municipios consideran que tanto la sequía como las lluvias torrenciales han experimentado un aumento.

Guatemala: Volatilidad del mercado afecta estrategias productivas

Según el estudio, en Guatemala los agricultores perciben la volatilidad del mercado como el principal factor que afecta sus medios de subsistencia y la producción de café. Las plagas y el clima se perciben como un "estrés", pero en una medida considerablemente menor. Esto fue bastante sorprendente, principalmente en la región de Sololá, gravemente afectada por el huracán Stan en el año 2005. Sin embargo, el clima es ya una variable que está fuera de su control y que repercute en sus medios de subsistencia. Por su parte, en la comunidad de Santa Rosa, se manifiesta una marcada preocupación por la presencia de sequías más recurrentes que afectan la productividad de su café. Los aspectos anteriores, a pesar de ser derivados del cambio climático, parecieran no ser interiorizados por los productores.

Honduras: Mano de obra e insumos agrícolas marcan la diferencia

Los productores de Concepción del Sur se enfrentaban a una creciente presión económica y menores márgenes de beneficio durante los años 2007-2008 debido a la escasez de mano de obra y los costos cada vez mayores de fertilizantes y otros insumos químicos. Por otra parte, los productores de café en La Campa tuvieron una temporada de buena cosecha, y no sufrieron problemas importantes con la escasez de mano de obra o costos de los fertilizantes. Estas diferencias reflejan el contraste entre la situación económica en los departamentos de Lempira y Santa Bárbara. Santa Bárbara está al lado del Departamento de Cortés e incluye a San Pedro Sula, el centro industrial del país. Por el contrario, Lempira, es el departamento más pobre de Honduras, y ofrece los salarios más bajos.

Los productores de café en La Campa por lo general dependen de la familia, parientes y vecinos para la recolección de café y señalan que han tenido la necesidad de contratar recolectores de café de los alrededores y de los municipios más remotos. Estos productores utilizan pocos insumos químicos debido a su marginación económica y el costo de los mismos insumos. Ellos son "orgánicos" por defecto y no por intención, y consecuentemente el tema del cambio climático no es de fondo en esta decisión productiva.

A inicios de 2009 en la comunidad de La Campa, los productores y cooperativistas revelaron la presencia de fuertes vientos, lluvias y temperaturas frescas a comienzos de la temporada de cosecha que habían dañado una serie de plantaciones. Se presentaron pérdidas muy variables que se correlacionan con la variabilidad microclimática y topográfica. Según los agricultores, las plantaciones en las elevaciones más altas y con pendientes orientadas a los vientos y las lluvias fueron las que más sufrieron. Alrededor de una cuarta parte de los agricultores perdieron casi el 100% de su cosecha y tuvieron que sustituir las plantas dañadas de café. La mayoría sufrieron pérdidas parciales mientras que una cuarta parte de los agricultores no indicaron ningún daño.

Los datos de la encuesta de hogares revelan interesantes paralelismos y contrastes entre Concepción del Sur y La Campa. En primer lugar, los agricultores habían hecho una serie de ajustes en el manejo de sus plantaciones, en particular la mayoría han plantado árboles frutales y de sombra.

Curiosamente, varios agricultores voluntariamente siempre plantan árboles, por lo que no puede ser una adaptación a las presiones recientes relacionadas con el cambio climático, sino una práctica de larga data. Otros cambios reportados en Concepción del Sur corresponden a una mayor utilización de agroquímicos por un tercio de los agricultores. Sin embargo, el 60% de los productores de La
Campa informó reducciones en su uso

Costa Rica: Precios y clima con impactos directos

Las principales preocupaciones que tienen los productores de café de la Península tienen que ver con el clima (65%), los precios del café (56%), y plagas y enfermedades de los cultivos (45%). En términos diferentes en León Cortés, a un 73% les preocupa la salud de su familia, a un 57% el clima, al 75% los precios del café y a un 43% las plagas y enfermedades del café.

En el aspecto climatológico, la producción de café en la Península de Nicoya se ha visto afectada en los últimos 10 años por la falta de lluvia, según lo indica el 60% de los consultados. Además, un 73% opina que las lluvias torrenciales también han impactado la producción. En relación con las acciones que toman los productores para aminorar el efecto de estos eventos climáticos, un 75% de los entrevistados aseguran que para el caso de las lluvias torrenciales no se pueden hacer nada para reducir su efecto. En León Cortés los entrevistados consideran que su producción de café se ha visto afectada en los últimos 10 años por: sequías (7%), cambios de estacionalidad en el tiempo (40%), lluvias torrenciales (64%) y huracanes (13%).

Sobre las estrategias para el manejo de las plantaciones durante precios bajos, resalta que durante los años en que los precios estuvieron muy bajos, recurrieron a utilizar menos agroquímicos (60%), sembrar otros cultivos (54%) o bien algunos, dejar de sembrar café (30%), o combinaron varias de estas prácticas para sobrellevar la crisis.

Una característica importante en las regiones en estudio es que la mayoría de las personas entrevistadas se caracteriza por tener la actividad cafetalera como una de sus mayores fuentes de ingreso. De todos los hogares entrevistados, el 81% indicó que la primera fuente de ingreso es el café. Cabe destacar que el 49% de las familias consultadas no cuentan con un segundo cultivo, siendo esto un claro indicador de una alta especialización productiva.

Entre los productores que han reducido el área de producción, es importante destacar que para la Península la principal razón por la que dedican menos área a la producción de café se debe a los bajos precios del café (59% aproximadamente), o por plagas y/o enfermedades que han atacado el cultivo (50% de los entrevistados que indicaron haber reducido el área del cultivo de café). Por su parte, en León Cortés, el 50% de las familias cafetaleras que dedican menos área a la producción de café mencionan como causa los bajos precios del café de los años anteriores.

En un 7% de los hogares expresaron como factor de disminución las plagas y enfermedades sufridas por el café, y el 14% de los hogares aseguran haber reducido la cantidad de café para dedicarse a otras actividades más rentables. Un 78% de las personas encuestadas en la Península indican haber cambiado sus prácticas agrícolas en los últimos 10 años. Parte de estos cambios fueron realizar otras prácticas para la conservación de suelos y la reducción en el uso de agroquímicos, en un esfuerzo tendiente a conservar el suelo, aunque no necesariamente el tema del cambio climático esté presente de forma explícita.

Conclusiones

Si bien los impactos de la variabilidad climática son identificados por los productores, éstos desarrollan estrategias de adaptación más claras en relación con los impactos económicos mediante el manejo de sus costos de producción. Además, por vías diversas desarrollan estrategias para mantener la fertilidad del suelo.

Frente a la variabilidad climática, los caficultores perciben su amenaza pero no dan señales de una respuesta clara, por considerarla un factor no manejable. En este sentido, desarrollar la reflexión de este factor y estrategias de enfrentamiento es un requerimiento que debe ser afrontado por los investigadores y la experiencia sistematizada de los productores. Sin embargo, el cambio climático repercute significativamente sobre la productividad en el sector cafetalero, al igual que en la agricultura en general. Esto es expresado de una forma implícita por los productores, pero se tiene claro que las vías para reducir su impacto no están directamente en sus manos (por ejemplo, los casos de las inundaciones o sequias). Por lo anterior es que resulta necesario el que se tomen decisiones al más alto nivel para la generación de incentivos y políticas relacionadas con atención en los efectos del cambio climático en el mundo.

Docente e Investigador del Centro Internacional de Política Económica, de la Universidad Nacional, Costa Rica.

En México se entrevistaron 318 productores, en Guatemala 399 productores, en Honduras 162, y en Costa Rica 398 casos.

Elaborado sobre la base de resultados preliminares del Proyecto “Estrategias Efectivas de Adaptación y Reducción de Riesgos de Pequeños Productores ante Perturbaciones Económicas y Climáticas: Lecciones de la Crisis de Café en Mesoamérica” financiado por el Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global (Inter American Institute for Global Change Research, IAI). El proyecto es coordinado por la Universidad del Valle de Guatemala con la participación de ANACAFE, el Colegio de la Frontera Sur e INIFAP de México, Universidad de Indiana, Universidad de Arizona y la Universidad Nacional de Costa Rica.

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