Alianza del Pacífico: avances y oportunidades hacia un modelo de integración regional

24 Junio 2017

Desde su creación, la Alianza del Pacífico – conformada por Chile, Colombia, México y Perú – se presenta como una apuesta innovadora de integración regional en América Latina con miras a insertarse en la región Asia-Pacífico[1]. Los miembros de la Alianza del Pacífico tuvieron claro que uno de sus objetivos primordiales sería “convertirse en una plataforma de articulación política, de integración económica y comercial, y de proyección al mundo, con especial énfasis al Asia Pacífico”[2].

 

No es casualidad que las economías que integran la Alianza son las que, dentro de América Latina, se han destacado por ser las promotoras del libre comercio para lograr su crecimiento y desarrollo. Tampoco es casualidad que estas economías buscaran un mayor acercamiento con Asia-Pacífico, que será la región con mayor crecimiento comercial y dinamismo en los próximos 25 años.

                                                                                                       

Desde la perspectiva de México, la Alianza del Pacífico se alinea a su política comercial con un doble propósito: consolidar su integración con socios comerciales clave de América Latina y abrirse a mercados en Asia-Pacífico. Si bien no se puede decir que México sea ajeno a esa región, sí se puede observar que en materia comercial sólo tiene un acuerdo (con Japón, firmado en 2004). Por ello, en los últimos años, se ha visto una mayor actividad de México por enfocarse en esa región, tanto con su participación en este mecanismo de integración como en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés).

 

En el contexto actual, a la Alianza del Pacífico se le presenta la gran oportunidad de concretar algunos de sus principales objetivos y con ello demostrar que, en la región de América Latina, puede haber iniciativas de integración modernas y capaces de prosperar.

 

Teniendo en mente estos objetivos y el deseo de materializarlos, en marzo de 2017, en Viña del Mar (Chile), el Consejo de Ministros de la Alianza del Pacífico dio un paso importante y acordó fortalecer la integración comercial mediante una figura llamada “Estado Asociado a la Alianza del Pacífico”. El 2 de junio de 2017 el Consejo adoptó los lineamientos aplicables al llamado “Estado Asociado”, lo que permitirá al bloque celebrar acuerdos comerciales con terceros países afines.

 

A partir de su constitución en 2011, la Alianza del Pacífico empieza a apuntalarse rápidamente como un bloque dinámico que hace mucho tiempo no se veía en América Latina. Sus miembros comenzaron a trabajar en cuatro rubros importantes: liberalización del intercambio comercial de bienes y servicios; libre circulación de capitales y promoción de inversiones; movilidad de personas; y mecanismos de cooperación en diversas materias. 

 

En el rubro de bienes y servicios, los miembros de la Alianza negociaron en 2014 el “Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico”. Conocido como “Acuerdo Comercial”, el documento contiene un set de disciplinas ambiciosas encaminadas a la liberalización de bienes y servicios. Cabe resaltar que el bloque buscó promover la proveeduría regional como condición necesaria para insertar al bloque en las cadenas globales de producción.

 

Este Acuerdo Comercial entró en vigor el 1 de mayo de 2016, desgravando inmediatamente el 92% de sus productos. El restante del universo arancelario se desgravará en el corto y mediano plazo: 6.51% con periodos de desgravación de 2 hasta 7 años; 1.04% con periodos de desgravación de 10 hasta 17 años; y una única exclusión, azúcar. Además, el Acuerdo contiene reglas que norman los intercambios de bienes, donde destacan las disciplinas en materia aduanera y de facilitación del comercio; los intercambios de servicios pasando por telecomunicaciones, servicios financieros y servicios marítimos; comercio electrónico; compras públicas; y atracción de inversión.

 

Si bien gran parte de la liberalización arancelaria entre los Estados de la Alianza del Pacífico se había logrado de manera bilateral, el Acuerdo Comercial vino a acelerar el intercambio en ciertos productos cuya desgravación se había pactado con plazos e incluyó aquellos que habían quedado excluidos en los acuerdos bilaterales, salvo la excepción ya mencionada. Sin embargo, más allá de la parte arancelaria, se deberá seguir de cerca las disciplinas negociadas a fin de evaluar si, a través de la armonización de reglas, este bloque transita hacia la eliminación de obstáculos innecesarios al comercio para verdaderamente promover la integración comercial que busca.

 

Después de la suscripción del Acuerdo Comercial, los miembros de la Alianza del Pacífico negociaron dos Protocolos Modificatorios a dicho texto. El primero fue suscrito el 3 de julio de 2015 para incluir un Capítulo de Mejora Regulatoria, un Anexo al Capítulo de Obstáculos Técnicos al Comercio en materia de cosméticos y nuevas disposiciones a los capítulos de Comercio Electrónico y Telecomunicaciones. El segundo fue suscrito el 1 de julio de 2016 relativo a las funciones de la Comisión de Libre Comercio.

 

En el rubro de libre circulación de capitales y promoción de inversiones, México ingresa en enero de 2015 al Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), iniciativa que integra los mercados de valores de las cuatro economías de la Alianza del Pacífico.

 

En términos de movilidad de personas, la primera tarea del bloque fue trabajar en la eliminación de los visados existentes. Además, los Estados trabajan en el intercambio de información migratoria.

 

En cooperación, existen diversos y variados proyectos, y se han establecido sedes compartidas en embajadas.

 

El bloque se erige como la 10ª economía y la 7ª potencia exportadora, representó en 2016 el 35% del producto interno bruto (PIB) en América Latina y el Caribe y el 57% del comercio total de la región, además de atraer en 2015 el 41% de la inversión extranjera directa en esta región[3]. 

 

Lo anterior, inmediatamente generó un interés entre países de dentro y fuera de la región. Al día de hoy, la Alianza del Pacífico cuenta ya con 52 países observadores[4] con los cuales se trabaja en el desarrollo de proyectos de interés mutuo, en materias como pequeñas y medianas empresas (PyMEs), infraestructura, facilitación del comercio y medio ambiente. Asimismo, la Alianza se ha acercado a otros procesos de integración regional destacando, dentro de la región, al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), y, de la región Asia-Pacífico, a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por su sigla en inglés) y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés).

 

Dada la variedad de sus iniciativas, el bloque trata de mantener un dinamismo con una estructura hasta el momento sencilla, que le permite un diálogo constante.

 

La Alianza del Pacífico en primer lugar cuenta con la directriz de los Jefes de Estado de los cuatro países, quienes determinan hacia dónde debe avanzar el bloque y se reúnen periódicamente a través de Cumbres Presidenciales. El Consejo de Ministros integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior es el órgano encargado de adoptar decisiones y acciones que lleven a la consecución de los objetivos de la Alianza. De ahí, hay un Grupo de Alto Nivel conformado por los viceministros de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior y encargado de supervisar los trabajos de los 22 grupos técnicos hasta ahora creados. Los grupos técnicos trabajan en una serie de iniciativas en las cuales la Alianza del Pacífico quiere avanzar[5]. Por último, el bloque cuenta con una Presidencia Pro Tempore ejercida de manera sucesiva por cada uno de los Estados y encargada de ser el órgano administrativo de este mecanismo de integración.

 

Como puede observarse, la Alianza del Pacífico tiene a su alcance todas las herramientas puestas para alcanzar los objetivos para los cuales fue creada. No sólo tiene establecidas las disciplinas comerciales necesarias para que los intercambios comerciales sigan fluyendo, sino que también se involucra en otras maneras de integrarse a través de la labor que realizan sus distintos Grupos de Trabajo y de las distintas actividades de cooperación.

 

Sin duda, uno de los mayores retos del bloque será demostrar que se puede lograr una diversificación de mercados, enfocándose hacia el Asia-Pacífico, sin dejar de atender el componente de integración regional como países latinos aumentando su comercio intrarregional. La Alianza del Pacífico tiene la gran ventaja de poder presentarse como un bloque integrado para atraer estos mercados y capitales asiáticos. Sin embargo, deberá poner empeño en trabajar en proyectos homologados y políticas comunes.

 

Para ello, los miembros de la Alianza del Pacífico no sólo están abiertos a que otros Estados busquen adherirse al bloque, sino que también están dispuestos a explorar otras alternativas que produzcan resultados afines a sus objetivos. Tal es el caso de la recién creada figura de “Estado Asociado” a la Alianza del Pacífico.

 

Esta figura, surgida en el marco del “Diálogo de Alto Nivel en Iniciativas de Integración en el Asia Pacífico: Desafíos y Oportunidades” y cuyos lineamientos fueron adoptados a través de una Decisión del Consejo de Ministros, le permitirá a los Estados de la Alianza negociar acuerdos comerciales “de altos estándares en materia económico comercial” que puedan concluirse “en el corto plazo”.

 

Conforme a los propios lineamientos, el proceso puede iniciar por invitación de los Estados de la Alianza del Pacífico o por solicitud del Estado que esté interesado.

 

La suscripción de acuerdos comerciales entre el bloque y terceros países, que seguramente serán de la región Asia-Pacífico, será un reto importante para el bloque, que había venido conduciendo sus negociaciones con esa región de manera bilateral. Este primer paso requerirá que los Estados de la Alianza del Pacífico tengan una coordinación muy estrecha hacia su interior y una estrategia común, a fin de que el resultado final reditúe en beneficios concretos y en un futuro coadyuve a la integración del Estado Asociado a la Alianza del Pacífico.

 

Otra gran área de oportunidad dentro de la Alianza del Pacífico y en la cual sus Estados se han enfocado son las PyMES, las cuales representan fuente importante de empleo para los cuatro países y en su gran mayoría todavía no están completamente involucradas en actividades exportadoras, siendo que en la fragmentación de la producción cada vez hay más insumos generados por éstas.

 

En este rubro se puede observar que la Alianza del Pacífico se encuentra desarrollando iniciativas que impulsan la creación, crecimiento e internacionalización de las PyMES. Ejemplo de ello está en diversos proyectos complementarios del bloque, tales como la celebración de macro ruedas de negocios, foros de emprendimiento e innovación, creación de un Fondo de Capital Emprendedor y un Observatorio Regional. Las PyMES tienen el potencial para participar en las cadenas globales de suministro y la mayoría de los mercados identificados para ello son asiáticos.

 

Tomando en cuenta el gran potencial de la Alianza del Pacífico, México no podía dejar de ser parte de este mecanismo de integración y con ello avanzar hacia la diversificación de sus exportaciones – circunstancia particularmente relevante en el contexto actual.

 

México tiene un peso importante dentro de la Alianza del Pacífico y mucho que aportar en cualquiera de los rubros mencionados anteriormente.  

 

Los resultados de las iniciativas propuestas en el marco de la Alianza del Pacífico, incluida la implementación plena de su Acuerdo Comercial, se empezarán a ver en el corto y mediano plazo y permitirán evaluar si el bloque tiene el potencial de convertirse en un mecanismo de integración modelo para la región.

 

* Samantha Atayde Arellano es directora General de Consultoría Jurídica de Comercio Internacional en la Secretaría de Economía de México. Ha participado en diversas negociaciones comerciales, entre ellas las del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico.




[1] Las opiniones expresadas en el presente artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la posición o puntos de vista de la Secretaría de Economía.

[2] Artículo 3 del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico.

[3] Sin contar Islas Vírgenes y Caimán.

[4] Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, Hungría, Indonesia, Italia, India, Israel, Japón, Lituania, Marruecos, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Polonia, Portugal, Reino Unido, República de Corea, República Checa, República Dominicana, República Popular China, Rumania, Singapur, Suecia, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tobago, Turquía, Ucrania, y Uruguay.

[5] Entidades de Promoción; Asuntos Institucionales; Comercio e Integración; Comité de Expertos CEAP; Compras Públicas; Cooperación; Cultura; Desarrollo Minero; Educación; Entidades de Promoción; Estrategia Comunicacional; Género; Innovación; Mejora Regulatoria; Movilidad de Personas; Propiedad Intelectual; PyMES; Relacionamiento Externo; Servicios y Capitales; Transparencia Fiscal Internacional; y Turismo.

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