Acuerdo de Asociación (AdA) entre CA y la UE: ¿Qué está en juego?

1 Mayo 2008

La tercera ronda de negociaciones entre Centroamérica y la Unión Europea (UE), celebrada en El Salvador entre el 14 y 18 de abril 2008, permitió a los negociadores exponer y discutir con mayor detalle sus respectivas posiciones e intereses. Sin embargo, dejó también entrever las tensiones entre ambas regiones (ver recuadro).

Tres elementos primordiales están en juego en estas negociaciones para Centroamérica: el canje político económico (acceso a mercado vs. compromisos que van más allá de lo acordado en la OMC), la integración regional, y la creación de vínculos entre comercio y desarrollo sostenible. Para entender el alcance de tales elementos, sin embargo, es importante dimensionar el nuevo modelo económico reinante en Centroamérica y la reforma a la Política Agrícola Común (PAC) de la UE.

Centroamérica y el nuevo modelo económico
Desde la privatización y liberalización unilateral de los años 80 y 90, los ejes de acumulación de riqueza en Centroamérica han cambiado. Aún en economías altamente agropecuarias como las de Guatemala y Nicaragua, el nuevo modelo de acumulación se basa en el dinamismo del comercio, la maquiladora, el turismo, servicios de energía eléctrica, comunicaciones, bienes y raíces, y centros comerciales.

El comercio interregional ha aumentado a pasos agigantados generando una integración económica ‘de hecho’ que contrasta con la integración oficial que promueven los gobiernos centroamericanos. Según la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), el comercio intrarregional pasó de 671.2 millones de dólares a 3,439.7 entre 1990 y 2004.[1]

De igual forma, la inversión extranjera directa se ha incrementado. En el período de 1990 a 1996, ésta aumentó de 389 millones de dólares a 897 millones.[2] Empresas transnacionales como Wal-Mart, Carrefour, Ahold y General Electric han aumentado su presencia en la región. Las primeras tres empresas compraron supermercados locales regionales como La Fragua y Palí. General Electric, por su parte, adquirió el 50% del paquete accionario del Banco de las Américas perteneciente al poderoso Grupo Pellas.

Esta integración económica, no obstante, ha avanzado de la mano de la pobreza, la desigualdad y la inseguridad ciudadana que continúan afectando a la mayoría de la población. En efecto, de los 34 millones de habitantes de Centroamérica, más del 60% vive en la pobreza. Por otro lado, en el primer semestre del 2006, 1,830 personas murieron en El Salvador de forma violenta, lo cual implica un promedio de diez personas diarias víctimas de la delincuencia y violencia ciudadana.

Balanza comercial negativa para Centroamérica

El canje político económico de las negociaciones
Los acuerdos comerciales bilaterales y regionales demandan un canje político económico a los países en desarrollo: mayor acceso a mercado a cambio de compromisos que van más allá de la OMC en servicios, compras públicas, inversión, y propiedad intelectual (PI). Desde una perspectiva de desarrollo, los países negocian reglas y marcos regulatorios que protegen o socavan sus espacios de política –la autonomía del Estado para utilizar instrumentos de políticas públicas–. Por lo tanto, dichos espacios de política constituyen uno de los elementos en juego en esta negociación.

El AdA, al igual que el CAFTA-DR (Tratado de Libre Comercio entre la República Dominicana, Centroamérica y los Estados Unidos, por sus siglas en inglés), restringen el espacio de política. A través de la patentabilidad de los procesos productivos, las variedades de plantas y animales, la tecnología, así como una mayor protección a los derechos de los inversionistas, los países desarrollados aseguran el status quo y la competitividad de sus empresas a nivel mundial. La estandarización de marcos regulatorios que los acuerdos comerciales conllevan es esencial para lograr estos objetivos. 

Europa persigue un CAFTA-DR Plus, particularmente en áreas de la negociación como las indicaciones geográficas –derechos de propiedad intelectual concedidos sobre la referencia a un origen geográfico específico en productos con ciertas cualidades o reputación que se atribuyan esencialmente a esta procedencia– cuya mayor protección sigue enfrentando resistencia en la OMC. Sin embargo, muchas de las exigencias en materia de PI, servicios, e inversión fueron acordadas ya en el marco del CAFTA-DR. Estas incluyen la adhesión al Convenio de Budapest (patentabilidad de microorganismos) y al UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), así como la eliminación de requisitos de desempeño y contenido local para las inversiones extranjeras. Sin embargo aún está por verse cuál será el techo que defina la UE para sus demandas en estas áreas en el marco del AdA.

Para Centroamérica es esencial asegurar y mejorar el actual acceso a mercado bajo el Sistema Generalizado de Preferencias ampliado (SGP Plus). Aunque será políticamente difícil, la región intenta igualar las condiciones de acceso que CARICOM obtuvo en sus negociaciones. Durante las tres primeras rondas de negociación algunos desafíos se han centrado en: 1) evitar la vinculación del capítulo comercial a los otros pilares de la negociación como el diálogo político y la cooperación, 2) negociar como región pese a la diversidad de intereses, y 3) proteger y crear herramientas de política que hagan efectivas las oportunidades del acuerdo.

Vínculos entre Comercio y Desarrollo Sostenible
En juego está también la capacidad que tenga Centroamérica para negociar reglas comerciales que apoyen la consecución de objetivos de desarrollo sostenible y mejoren la competitividad de la región. Esto en el marco de los acuerdos comerciales vigentes y las nuevas tendencias del mercado internacional.

En el caso del sector textil y confección, la región cuenta con reglas de origen bajo CAFTA-DR que podrían beneficiar la producción regional de textiles y otros insumos. La cláusula de acumulación con los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por ejemplo, podría fomentar una integración vertical con México y/o Canadá. En el caso de Nicaragua, este país obtuvo un régimen preferencial por 10 años de hasta 100 millones de toneladas métricas de tela que pueden ser importadas de países fuera de la región del CAFTA-DR. En el contexto del AdA, está en juego la habilidad de la región para negociar reglas que fomenten la integración de pequeñas y medianas empresas, promuevan la transferencia tecnológica, creen una cadena de valor regional, mejoren la calidad, y desarrollen nuevos nichos de mercado.

Asimismo, las reglas comerciales que sean acordadas deberán ir dirigidas al fortalecimiento de las capacidades locales para crear una competitividad con dimensiones sociales y ambientales que hagan frente, entre otras cosas, a la reforma de la PAC en Europa. La UE tiene como objetivo convertirse en una potencia agroalimentaria global. Actualmente promueve una política de desarrollo rural integral dirigida a enfocar la producción hacia nichos de mercados con altos retornos económicos como los productos agrícolas de lujo. Igualmente, pretende diversificar los ingresos de las zonas rurales a través del turismo, generar cadenas de valor e integración vertical, y fomentar la investigación y el desarrollo a través de subsidios. Para esto, la UE cuenta con 70 billones de euros para el período 2007-2013. En contraste, el recién aprobado programa de cooperación para el desarrollo de la UE con Centroamérica para el mismo período es de 840 millones de euros.

La actual reforma de la PAC está también dirigida a evitar futuros litigios en la OMC al catalogar una gran parte de sus subsidios como esenciales para el desarrollo rural y el medioambiente (caja verde). Igualmente, pretende crear nuevos estándares de acceso en pro de la salud de los alimentos. En el futuro no será sólo necesario cumplir con los estándares sanitarios y fitosanitarios para entrar al mercado de la UE sino que los exportadores de terceros países deberán certificar que han alcanzado esos estándares de manera “eficiente”. Por lo tanto, en el AdA, Centroamérica tendrá que negociar reglas que respondan a los desafíos futuros en el marco de estas transformaciones en la UE.

Hacia una Agenda Complementaria Regional
Centroamérica enfrentaría tres retos importantes. En primer lugar, la articulación de una posición consensuada dirigida a fortalecer la integración regional. En segundo lugar, la defensa de sus espacios de políticas en las diversas áreas de la negociación. En tercer lugar, la creación de una agenda complementaria regional que responda a los actuales obstáculos del lado de la oferta y promueva una competitividad desde un enfoque de desarrollo humano.

Asimismo, y pese a la diversidad de intereses, Centroamérica está negociando como bloque. Sin embargo, la región se encuentra ante la encrucijada de anteponer los objetivos de desarrollo sostenible a aquellos de los intereses nacionales y de dirigir la actual integración económica a fin de contrarrestar los niveles de pobreza, desigualdad e inseguridad ciudadana. Por otro lado, la participación efectiva de todos los actores de la sociedad sigue siendo un desafío para los equipos negociadores, así como la identificación de intereses “nacionales” en el marco de la proliferación de actores transnacionales.

Finalmente, la discusión y elaboración de una agenda complementaria regional consensuada será ineludible si Centroamérica desea crear capacidades competitivas e institucionales que apunten a una mejor inserción en la economía mundial.[3]

La tercera ronda de negociaciones del AdA

* Oficial de Programa de Estrategias de Desarrollo basadas en el Comercio, ICTSD. Correo electrónico: [email protected]


[1] Segovia, A. 2007 “Quién tiene el poder en Centroamérica: Más desiguales y cada vez más integrados” Envío, No. 298-299, pp. 49-55.

[2] Cepal, 1997.

[3] Iniciativa CID 2006. “Primer Avance – Análisis y Propuestas ante el Acuerdo de Asociación y Libre Comercio entre la Unión Europea y Centroamérica”.

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