“Queremos negociar con todos los países”, Daniel Marteleto Godinho, Secretario de Comercio Exterior de Brasil

15 Julio 2015

Brasil es la séptima economía del mundo y uno de los países emergentes más importantes. No obstante, el país ha enfrentado dificultades internas y en la economía global. ¿Cuáles son las perspectivas de liderazgo internacional para el país en el contexto actual? ¿Cómo una alianza BRICS puede contribuir a ampliar las posibilidades de liderazgo?
Brasil es una de las mayores economías del mundo y tiene un papel fundamental en el sistema internacional. Para enfrentar los actuales desafíos y preparar al país para los próximos años, el Gobierno Federal promueve un ajuste fiscal vigoroso y consistente y trabaja en iniciativas que buscan la ampliación de la inversión en infraestructura, además de mejorar el ambiente tributario y regulatorio, simplificando y reduciendo la burocracia.

El Gobierno de Brasil también lanzó un Plan Nacional de Exportaciones, construido en estrecha colaboración con el sector privado. Dicho proyecto presenta un conjunto de medidas para fortalecer el comercio exterior brasileño, definido como un elemento estratégico y permanente de la agenda de competitividad y de crecimiento económico de Brasil. Se buscará, asimismo, la ampliación de los mercados, la remoción de las barreras no arancelarias y una mayor integración de la red de acuerdos comerciales.

Cabe destacar, además, el liderazgo de Brasil en la facilitación del comercio. De hecho, el país ya implementó la mayoría de las medidas previstas en el Acuerdo de Facilitación del Comercio y se encuentra implementando un portal único de comercio exterior, una iniciativa de reformulación de los procesos de importación, exportación y tránsito aduanero a fin de establecer procesos más eficientes e integrados. Dicho portal busca reducir la burocracia de las operaciones de comercio exterior, disminuyendo el plazo promedio de exportación de 13 a 8 días y de 17 a 10 días para las importaciones, una vez que esté completamente implementado en 2017.

Debe resaltarse además el nuevo modelo brasileño de acuerdos de cooperación y facilitación de inversiones, el cual contribuye a estimular, acelerar y apoyar la inversión en el exterior, dinamizar la agenda comercial y abrir nuevas iniciativas de integración. De esta manera, dichos acuerdos apoyan la internacionalización de las empresas brasileñas en aquellos países en los cuales Brasil tiene un interés activo, actual y potencial. De hecho, a comienzos de año se firmaron acuerdos con Angola, Mozambique, México y Malaui; mientras otros se encuentran actualmente bajo negociación, principalmente en África y América Latina.

Este contexto de mayor actividad por parte Brasil en el comercio exterior y de mayor integración entre los miembros del grupo BRICS –de peso innegable en la economía internacional– aumenta aún más el protagonismo brasileño en el escenario internacional.

Cabe señalar que la cooperación entre los miembros de BRICS es fundamental para el gobierno brasileño y no solo en los aspectos comerciales. El fortalecimiento institucional del grupo en los últimos años es notable. Ejemplo de lo anterior es la creación del nuevo Banco de Desarrollo, el cual busca establecer un nuevo canal de financiamiento de proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en países en desarrollo.

En política comercial internacional, ¿hacia dónde se dirige Brasil y cuáles son sus prioridades para los próximos años? ¿Cuáles son las perspectivas de la relación con China, su principal socio comercial?
Las prioridades para la agenda de comercio exterior brasileña fueron definidas en el Plan Nacional de Exportaciones, el cual identifica cinco pilares estratégicos de actuación: 1) acceso a mercados, 2) promoción comercial, 3) facilitación del comercio, 4) financiamiento y garantía de las exportaciones y 5) perfeccionamiento de los mecanismos de regímenes tributarios de apoyo a las exportaciones.

Para cada pilar fueron establecidas directrices y regímenes específicos que definen las líneas generales y las iniciativas que serán perseguidas en el ámbito de la política de comercio exterior en relación a las exportaciones para el periodo 2015-2018.

Como enfatizó el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, el lanzamiento del Plan es un verdadero cambio de paradigma para el comercio exterior brasileño. Dicho reposicionamiento, en lugar de privilegiar a los socios con los que Brasil ya tienen una intensa relación comercial, extiende el foco de actividades del país. Está entre nuestros objetivos ampliar el acceso a los mercados para socios tradicionales y emergentes por medio de negociaciones bilaterales, regionales y multilaterales en áreas ligadas a bienes, servicios, facilitación del comercio, reglamentos técnicos, medidas sanitarias y fitosanitarias, contratación pública e inversiones, entre otras.

China, principal socio comercial de Brasil, es obviamente una prioridad para nuestra política comercial. La agenda bilateral ha avanzado en los últimos años. La última visita del primer ministro chino dejó resultados positivos, como el acuerdo para la venta de aviones brasileños y la firma de un protocolo sanitario para retomar las exportaciones de carne bovina brasileña. Creemos que estamos en una nueva fase en la relación sino-brasileña en la cual las inversiones tendrán un papel central, no solo en infraestructura, sino también en producción nacional.

El gobierno ha sido criticado por algunos grupos industriales brasileños por no haber trabajado en la profundización de la inserción de Brasil en las cadenas regionales de valor. ¿Cómo evalúa la actual participación del país en dichos encadenamientos?
Brasil reconoce el papel de las importaciones a la luz de las cadenas de valor y la necesidad de acceso a insumos estratégicos, esenciales para la competitividad de la producción e importación de la industria de servicios brasileños. En este sentido, Brasil intensificará su participación en las cadenas de valor, principalmente por medio de la ampliación de su red de acuerdos comerciales y del apoyo a las empresas brasileñas en su internacionalización.

Una de las bases para concretar dicho objetivo, por ejemplo, fue el reciente Acuerdo de cooperación y facilitación de inversiones (ACFI) firmado con México; de hecho el primer acuerdo de inversiones de Brasil en América Latina.

Durante décadas Mercosur ha sido una relevante plataforma comercial para Brasil, así como para el resto de sus socios. ¿En qué sectores y temas usted considera que el bloque tiene más perspectivas de desarrollo en el mediano plazo?
Si bien es innegable que los hechos relacionados al comercio tienen mayor visibilidad respecto a las relaciones intraMercosur, el proyecto es bastante más amplio y complejo que la simple liberalización del comercio.

Desde el inicio del proceso, los países miembros han dedicado muchos esfuerzos al fortalecimiento de la integración en las dimensiones sociales, de institucionalidad democrática, financiera, educativa, laboral y científica, entre otras. En todas estas vertientes hay mucho por avanzar, pero ya hemos logrado interesantes progresos.

En relación al enfoque económico-comercial, tenemos potencial para fortalecer las dimensiones internas y externas del bloque. Internamente, debemos profundizar la integración comercial, perfeccionar los instrumentos comunes de política comercial y remover las barreras al comercio. En la dimensión externa, queremos aumentar la red de acuerdos de Mercosur por medio de las negociaciones con socios en las esferas regionales y extraregionales.

A pesar de las diferencias entre los miembros de Mercosur, los miembros fundadores presentaron una propuesta consolidada a la Unión Europea (UE) en junio. ¿Cuáles son los sectores más sensibles para Brasil? ¿Cuáles son las principales dificultades internas de Mercosur para la consolidación de una propuesta?
Aun cuando los socios de Mercosur persiguen sus propias sensibilidades, todos trabajamos con ahínco en la consolidación de una oferta común que obedezca los criterios acordados con Europa. Podemos confirmar que dicha tarea se realizó de forma exitosa.

En la última reunión ministerial entre la UE y Mercosur, realizada en Bélgica el pasado 11 de junio, las partes se mostraron confiadas con los últimos avances obtenidos y reafirmaron el compromiso total para concluir las negociaciones. De hecho, el intercambio de ofertas debería llevarse a cabo a fines de 2015.

En los últimos años, los países miembros han presentado contrastes en la prioridad dada a Mercosur y los llamados a “flexibilizar” el bloque se ha tornado frecuentes en las declaraciones de los miembros. ¿Cuál es el actual grado de cohesión?
Mercosur es una unión aduanera y por tanto negocia acuerdos arancelarios como bloque. Existen diversas experiencias que demuestran que el bloque permite la flexibilización ante la necesidad de avanzar.

Los acuerdos con terceros países realizados desde la conformación de Mercosur contienen diversas aplicaciones de carácter bilateral –es decir, compromisos diferenciados de los países del bloque en relación a terceros– realizadas sin que implicase una ruptura en el equilibrio interno o en la armonía de los acuerdos.

En esas situaciones se trataron los mismos temas de manera diferente, conforme a los intereses específicos de un país, sin afectar negativamente los intereses de los demás. Asimismo, existe la posibilidad de entendimientos bilaterales en todos los temas no arancelarios, tales como inversión, servicios, contratación pública y otros.

 

“Las prioridades para la agenda de comercio exterior brasileña fueron definidas en el Plan Nacional de Exportaciones, el cual identifica cinco pilares estratégicos de actuación: 1) acceso a mercados, 2) promoción comercial, 3) facilitación del comercio, 4) financiamiento y garantía de las exportaciones y 5) perfeccionamiento de los mecanismos de regímenes tributarios de apoyo a las exportaciones.”

 

La Alianza del Pacífico es una plataforma de integración que está tomando más fuerza e interés por parte de los países de la región, pero incluso por otros ajenos como Nueva Zelandia. ¿Cómo ve Brasil a la Alianza del Pacífico? ¿Hay espacios concretos para la colaboración?
La política exterior brasileña tiene como uno de sus pilares la mayor aproximación y cooperación regional. En ese sentido, es de interés para Brasil estrechar sus lazos con los miembros de la Alianza del Pacífico. De hecho, cabe mencionar que tenemos acuerdos con todos los países de la Alianza.

Estamos emprendiendo esfuerzos para profundizar los actuales acuerdos y ampliar su temática con la inclusión de temas no arancelarios como inversiones, servicios y contratación pública. Con México, por ejemplo, firmamos el ACFI y estamos negociando un acuerdo comercial expandido, el cual extiende la cobertura de producos del actual acuerdo y  comprende disciplinas no arancelarias.

Con Perú y Colombia se ha presentado una propuesta de anticipación del cronograma de desgravación arancelaria previsto en los Acuerdos de complementeación económica 58 y 59, respectivamente. Además, nos encontramos negociando entendimientos en otras áreas. Con Chile, por ejemplo, estamos negociando un ACFI.

¿Cuál es la principal ventaja del nuevo modelo de tratados de inversión promocionado por Brasil? Después de México y Mozambique, ¿con qué países podrían firmarse nuevos tratados?
El nuevo modelo de ACFI desarrollado por Brasil parte de un enfoque positivo que busca fomentar la cooperación institucional y la facilitación de los flujos mutuos de inversión entre las partes.

El modelo fue elaborado a partir de importantes puntos de referencia internacionales y amplias consultas con el sector privado brasileño. El ACFI contribuye a mejorar la gobernanza institucional, la mitigación del riesgo y la promoción de las agendas temáticas para facilitar las inversiones, por ejemplo, las visas de negocios y la cooperación regulatoria.

Entre las principales ventajas del nuevo modelo, se incluyen las medidas para reducir la exposición de los inversionistas a riesgos como disciplinas sobre trato nacional, remesas de divisas, expropiación directa o prevención de controversias. El acuerdo también prevé la instalación de centros de coordinación, u Ombudsmen, compuesto por representantes gubernamentales. El nuevo modelo también prevé agendas de cooperación y facilitación de inversiones, abarcando temas como visados de negocios y regulación técnica y ambiental.

El instrumento, de forma inédita, también incluye directrices sobre responsabilidad social y corporativa, como el respeto a los derechos humanos y el compromiso con el desarrollo sostenible del Estado receptor y la comunidad local. Por medio del ACFI, Brasil imprime a sus inversiones un sello de calidad, característica ya reconocida en la acción de nuestras empresas transnacionales.

Después de firmar acuerdos con México, Angola, Mozambique y Malaui, Brasil está en negociaciones con Argelia, Marruecos, Túnez, Sudáfrica, Colombia, Perú, Chile y República Dominicana, entre otros. Queremos negociar con países en todas las regiones.

¿Cuál es el impacto que Brasil calcula respecto a la conclusión de negociaciones megarregionales, en particular el Acuerdo de Asociación Transpacífico? ¿Qué le preocupa o motiva al gobierno brasileño?
Las negociaciones y acuerdos comerciales regionales y bilaterales son una realidad inexorable en el comercio internacional. Dicho esto, tenemos que estar atentos a la posibilidad de crear normas fuera del contexto de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que podrían convertirse en la nueva norma. Esto debilitaría el sistema de comercio multilateral, además tendría eventuales impactos negativos para las exportaciones brasileñas.

¿Cómo cree usted que las negociaciones del Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) podrían afectar las negociaciones entre Mercosur y la UE?
Los miembros de Mercosur han estado trabajando activamente para concluir las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con la UE y estamos atentos a todos los movimientos paralelos de integración comercial que puedan tener efectos sobre dichas negociaciones.

Específicamente en relación a la TTIP, es importante observar los efectos de una eventual liberalización del mercado agrícola europeo para los productos estadounidenses y cómo eso se relacionaría con la participación de las exportaciones de Mercosur a la UE. La armonización o el reconocimiento mutuo de normas técnicas y sanitarias que puedan ser negociados en el TTIP también es una dimensión relevante a considerar.

Desde 2014 y en contraposición a años anteriores, Brasil ha intensificado su actividad en el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC. Tomando en cuenta los temas y países cuestionados por Brasil, ¿cómo usted visualiza este cambio de actitud?
Brasil siempre ha figurado como un participante activo del mecanismo de solución de diferencias de la OMC, que ha probado ser un foro fundamental para el comercio internacional.

La participación de Brasil se desglosa en 27 casos como reclamante, 15 casos como demandado y en 95 casos como tercera parte, en un total de 496 diferencias. Al respecto, el rendimiento ha sido regular y frecuente desde la creación de la OMC al presente, con uno o dos casos por año, y solo entre 1997 y 2002 se ha dado un aumento de la participación en dicho órgano, con 21 casos en 6 años.

Dentro de esos casos se pueden destacar el de subvenciones al algodón americano en contra de Estados Unidos, iniciado en 2002 y finalizado con un acuerdo en octubre de 2014; y el caso de aeronaves civiles contra Canadá, iniciado en 1997 y finalizado con un fallo favorable para Brasil en julio de 2002.

Esto indica la confianza que tiene el país en el sistema de solución de diferencias de la OMC, no solo como un foro de defensa de los intereses comerciales, sino también como una contribución al debate jurídico sobre las disciplinas de la organización y, por tanto, respecto a la consolidación de las normas del sistema multilateral de comercio.

La próxima Conferencia Ministerial de la OMC en Kenia podría aportar resultados al comercio multilateral en diversos temas. ¿Cuáles son las expectativas de Brasil en este sentido? ¿Cuál es la apuesta de Brasil a la Ronda Doha?
Brasil históricamente ha defendido que la Agenda de Desarrollo de la Ronda Doha sea plenamente respetada, conforme a lo acordado en su lanzamiento. Para Brasil, es fundamental que los temas de agricultura, bienes industriales y servicios estén contemplados. El éxito de la Ronda dependerá del equilibrio de estos temas.

Teniendo en cuenta el respeto de dichos principios, Brasil seguirá negociando con ahínco para concluir la Ronda.

This article is published under
15 Julio 2015
Las definiciones en política exterior son de suma importancia para el desarrollo de los países en general, pero mucho más para el caso de los países pequeños. Precisamente, las primeras acciones en...
Share: 
15 Julio 2015
Esta semana, Mercosur celebra su cumbre semestral en Brasilia para abordar, entre otros temas, la integración latinoamericana. Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, miembros plenos del...
Share: