¿Qué ganancias y oportunidades resultaron de la Conferencia Ministerial de Nairobi?

24 Febrero 2016

La Décima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en Nairobi entre el 15 y el 19 de diciembre del pasado año, alcanzó importantes resultados en una serie de áreas significativas para el comercio internacional.[1]

Los ministros acordaron, por ejemplo, la eliminación de las subvenciones a la exportación de productos agrícolas, así como disciplinas para minimizar las distorsiones al comercio de medidas similares, como los créditos a la exportación. Lo anterior se planteaba como objetivo de larga data por parte de diversos países dado el negativo impacto de dichas subvenciones en el comercio agrícola. Desde el punto de vista sistémico, era también una reforma necesaria para equiparar en este campo las disciplinas a las normas aplicables al comercio de bienes industriales.

Los ministros también convinieron el calendario para implementar la expansión del Acuerdo sobre Tecnología de la Información (ATI), un convenio que busca eliminar los aranceles aplicables a 201 productos de tecnología de la información, con un valor anual estimado de más de US$ 1.3 billones.

Es importante resaltar que si bien las negociaciones se llevaron a cabo entre 53 miembros de la OMC bajo el formato de un acuerdo plurilateral, todos los miembros de la organización se beneficiarán de la apertura de mercados resultante de la eliminación de estos aranceles en los países parte del ATI.

Los ministros también llegaron a un acuerdo en torno a las normas de origen preferenciales para los países menos adelantados (PMA) y con respecto a la aplicación del trato preferencial en favor de los servicios y proveedores de servicios de estos países. Ambas decisiones buscan facilitar la incorporación de los PMA al comercio global de bienes y servicios.

De igual manera, las repúblicas de Liberia y Afganistán completaron sus procesos de adhesión a la OMC, consolidando el carácter cuasiuniversal de la organización, que ya cuenta con 164 miembros.

Por otra parte, el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) continúa acercándose a su entrada en vigor, en tanto seis países presentaron sus respectivos protocolos de ratificación, alcanzándose 63 de las 110 ratificaciones requeridas para la puesta en vigencia del acuerdo.

Opiniones divergentes
Los miembros reconocen en la Declaración Ministerial de Nairobi que existen opiniones diferentes sobre la forma de abordar las negociaciones multilaterales, pues mientras muchos de ellos buscan preservar la estructura de la Ronda de Doha, otros prefieren explorar nuevos enfoques para abordar las cuestiones restantes de Doha en los temas de agricultura, acceso a los mercados para los productos no agrícolas, servicios, desarrollo, propiedad intelectual y normas.

Dos temas, sin embargo, resultan particularmente relevantes. En primer lugar, los ministros instruyeron a sus funcionarios para encontrar maneras de llevar adelante las negociaciones. En segundo lugar, la Declaración abre la puerta para que se identifiquen y debatan nuevos temas de interés, en el entendido de que cualquier decisión relacionada con el inicio de negociaciones a nivel multilateral sobre estas cuestiones tendría que ser acordado por todos los miembros.

¿Hacia futuras negociaciones?
Los acuerdos de la 10ª Conferencia Ministerial son muy importantes por sí mismos en cada una de las áreas mencionadas, en especial por el positivo impacto en el comercio agrícola y de productos de tecnologías de la información, la ampliación de la organización y la incorporación de los PMA a los mercados internacionales. El resultado quizás más relevante, sin embargo, es que tanto Nairobi, como la Conferencia Ministerial de Bali, que le precedió en 2013, han dado la pauta para avanzar en las negociaciones multilaterales hacia futuro.

Desde una perspectiva ligada a la forma, dos tipos de acuerdos han mostrado ser exitosos: por una parte, los convenios sobre temas puntuales entre todos los miembros, como es el caso del AFC, y por otra; los acuerdos plurilaterales que se negocian entre un grupo de países interesados y que, alcanzando una masa crítica del comercio en su respectiva área, se extienden a los demás miembros de la organización, como es el ATI y como probablemente vaya a ser el caso del Acuerdo de Bienes Ambientales que actualmente está en proceso de negociación.

 

"La disposición para abordar tanto aspectos tradicionales del comercio, como nuevos aspectos, en formatos diferentes y más flexibles, es un paso importante hacia la modernización y el fortalecimiento de la OMC como institución central en la gobernanza global del comercio."

 

Desde la óptica del fondo, los miembros han reiterado su compromiso para continuar negociando las cuestiones aún no abordadas por la Ronda de Doha y abrieron la puerta a la discusión de nuevos temas, como podría ser el caso para el comercio electrónico, la inversión, las pequeñas y medianas empresas, las cadenas globales de valor, entre otros de gran relevancia para la economía internacional y que están siendo tratados en otros foros y en especial en acuerdos regionales y megarregionales de comercio. Seminarios y conferencias, grupos de trabajo o reuniones entre miembros también pueden ser encuentros propicios para iniciar estos debates.

La disposición para abordar tanto aspectos tradicionales del comercio, como nuevos aspectos, en formatos diferentes y más flexibles, es un paso importante hacia la modernización y el fortalecimiento de la OMC como institución central en la gobernanza global del comercio. En ese sentido, aun cuando no ha sido sencillo, tanto Bali como Nairobi parecen haber abierto la posibilidad de llegar a encontrar más adelante una visión compartida acerca del futuro de las negociaciones multilaterales.

Esto es particularmente relevante en el contexto de la negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico y de otros acuerdos megarregionales en proceso de negociación. En virtud del comercio que cubren, de la diversidad de países que participan y de la profundidad y amplitud de sus disciplinas, estos convenios se convertirán en un importante pilar de la gobernanza internacional en el campo comercial.

Esto es valioso, pero no es suficiente. Una OMC renovada y fortalecida es clave para contar con reglas y disciplinas uniformes, acordadas por todos los países y aplicadas a todos. Es responsabilidad de todos los miembros velar por la complementariedad de ambos instrumentos.

Implicancias para los países de América Latina
Los resultados alcanzados son importantes para los países latinoamericanos, tanto desde la perspectiva de los logros puntuales, como desde una óptica sistémica. En el primer caso, destaca la eliminación de las subvenciones a la exportación, prioridad de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay durante muchos años. Esta medida nivela la cancha en el comercio agrícola de modo que aquellas empresas y países de alta competitividad puedan participar exitosamente en el comercio.

Resulta importante también la ampliación de la cobertura del ATI en el caso de los países exportadores de estos productos, pero también para facilitar la incorporación de la tecnología en otros procesos productivos y para favorecer al consumidor.

Desde la perspectiva sistémica, el fortalecimiento de la organización, pero también la apertura a explorar nuevas formas para encontrar acuerdos y nuevos temas de discusión es positivo para América Latina.

Los países de la región necesitan ampliar y diversificar sus canastas de exportación, fortalecer su participación en cadenas globales y regionales de valor y abrir nuevos mercados para generar crecimiento y oportunidades de empleo. Esto es particularmente significativo en un contexto externo marcado por la desaceleración del comercio global, la reducción de los precios de las materias primas y los flujos de capital, elementos que están impactando a muchos países de la región.

Una OMC fortalecida y renovada es vital para contar con un entorno favorable que pueda complementar agendas internas y regionales, reducir los costos para comerciar, mejorar el clima de negocios, fortalecer la competitividad e incrementar la productividad; todos aspectos fundamentales para que América Latina pueda sostener los logros alcanzados en materia de reducción de la pobreza en años anteriores y fomentar un mayor crecimiento sostenido.


[1] Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de la autora y no reflejan la posición de la organización, ni de sus miembros.

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