¿Por qué incluir a empresas de mujeres en las cadenas de valor?

11 Agosto 2016

El comercio internacional tradicionalmente ha sido un motor de crecimiento y se ha ubicado por arriba de la tasa de crecimiento de la producción mundial. La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha estimado recientemente que el volumen del comercio mundial de mercancías crecerá 2,8% en 2016 y que la producción en las economías desarrolladas se contraerá, pero se expandirá en las economías en desarrollo.

Este ritmo de crecimiento del comercio mundial, sin embargo, está muy por debajo del mostrado en la década de los noventa o a principios de este siglo, por lo que una forma de promover el comercio mundial sería impulsar a más empresas donde las mujeres son propietarias, pues ello permitiría integrar un talento humano educado y capacitado que aún no ha sido debidamente aprovechado. Inyectar un mayor dinamismo al comercio internacional no es una tarea fácil ni tampoco puede provenir de un solo factor, pero impulsar una mayor inclusión de talento y en particular del talento femenino en el mundo empresarial y en el comercio mundial podría apuntalar el tan deseado y necesitado crecimiento.

En la actualidad, las cadenas globales de valor (CGV) son la mayor fuente de dinamismo del comercio internacional. Alrededor del 60% de este se da dentro de las redes de producción global gracias a los avances tecnológicos en comunicaciones y transportes que han permitido fragmentar el proceso productivo de acuerdo a las ventajas comparativas de diferentes regiones y países. Si las CGV son el motor de crecimiento del comercio y este es uno de los detonadores del crecimiento económico, convendría explorar cómo integrar el talento femenino a esta forma de producción. La apuesta es que al integrar a más empresas donde las mujeres participan de manera mayoritaria en la propiedad y la toma de decisiones podría contribuir a elevar la competitividad de los sectores productivos para integrarse a esta forma de producción global y con ello dar un impulso al comercio internacional.

¿Por qué importa incluir más mujeres en las CGV?
Integrar a más mujeres en la economía puede ser una excelente inversión y una forma de inyectar dinamismo a los mercados locales e internacionales, así como competitividad a las industrias, tanto por el potencial creativo femenino como por su visión frente a los retos productivos y su capacidad para ofrecer soluciones innovadoras. La Organización Internacional del Trabajo estima que si las mujeres participaran en la economía de la misma manera y en las mismas condiciones que los hombres hacia el 2025, el producto interno bruto anual mundial podría crecer 26% lo cual ya nos da una idea del potencial que ofrecen las mujeres para apuntalar la actividad productiva.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) reconoce que desde 1990 en la región, las brechas salariales de género, resultado de la discriminación y la desigualdad en el mercado laboral, han disminuido aunque de manera insuficiente. Hoy en día, tal y como se observa en la figura 1, el salario de las mujeres alcanza en promedio solo el 84% de lo que ganan los hombres; mientras que la participación de los hombres es superior en todas las regiones del mundo (ver figura 2).

Se ha reconocido que invertir en mujeres y ponerlas en posiciones de liderazgo puede producir un significativo dividendo de género al ser ellas fuente de crecimiento y de riqueza. Sin embargo, existen retos significativos que requieren de intervenciones directas para reducir la brecha de género en el mundo empresarial y en el comercio mundial.

La presencia de las mujeres en el mundo empresarial tanto en puestos de dirección como en la propiedad de las empresas es más la excepción que la regla. Aunque diversos estudios indican que las mujeres en posiciones de dirección corporativa incrementan la rentabilidad empresarial, el International Business Report y la encuesta de Grant Thornton aplicada a 5.520 empresas en 36 economías del mundo descubrieron que solo 18% de los puestos de alta dirección en América Latina está en manos de mujeres.

Es más, esta última encuesta señala que apenas 3% de los CEO en las 100 empresas más grandes de la región son mujeres. Como jefas de sus empresas, a nivel mundial alrededor de 11% de los dueños es una mujer; en América Latina esta participación es ligeramente mayor. Asimismo, 3 de cada 10 empresas en el mundo cuentan con alguna mujer entre sus socias accionarias o tienen alguna en el consejo de administración, mientras que en América Latina son 4 de cada 10 empresas.

Más aún la participación de las mujeres en la economía contribuye a mayores niveles de bienestar. El Banco Mundial señala que las mujeres económicamente activas en América Latina son un factor clave para reducir los niveles de pobreza, pues más del 90% de los ingresos que generan los reinvierten en la salud, alimentación y educación de sus familias.

Opciones de política pública para potenciar la inclusión de mujeres
Integrar a más mujeres en el mercado no se va a dar de manera inercial. La evidencia nos demuestra que mayor crecimiento y mayor competitividad son indispensables, pero no suficientes para superar las condiciones adversas que hoy enfrentan las mujeres empresarias para desarrollar su potencial económico. Para ello es necesario el desarrollo de una agenda de políticas públicas que respalden el trabajo de las mujeres en el sector empresarial para crear las condiciones propicias y el entorno conducente para que procuren su potencial y efectivamente puedan participar tanto en los mercados locales como en los flujos del comercio mundial (véase SELA, 2010).

Este tema está siendo abordado desde diferentes perspectivas. En primer lugar y a nivel de organismos internacionales, la igualdad de oportunidades económicas entre hombres y mujeres basada en un desarrollo sostenible está consagrado en el Objetivo 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Asimismo, la Cepal, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) reconocen el aporte económico que las mujeres pueden hacer a la economía y la necesidad de generar las oportunidades para que ellas también participen de los beneficios de la globalidad de cara a la Agenda 2030.

 

“Integrar a más mujeres en la economía puede ser una excelente inversión y una forma de inyectar dinamismo a los mercados locales e internacionales, así como competitividad a las industrias, tanto por el potencial creativo femenino como por su visión frente a los retos productivos y su capacidad para ofrecer soluciones innovadoras.”

 

En 2010, el Centro de Comercio Internacional de la OMC (ITC, por sus siglas en inglés) lanzó su Programa Mujeres y Comercio, el cual busca incrementar la participación de mujeres empresarias y productoras en las CGV con el objeto de garantizar que disfruten de mayores beneficios económicos mediante una mayor participación en el comercio internacional.

Este programa trabaja con compradores y Gobiernos para incrementar la adquisición de bienes y servicios ofrecidos por mujeres empresarias. El ITC está poniendo mayor énfasis en el fortalecimiento de la colaboración entre compradores y empresarias para establecer relaciones a largo plazo que enfaticen una posición de igualdad entre ambos y así apoyar un crecimiento económico más inclusivo y sostenible. El ITC ofrece también capacitación a las instituciones de apoyo al comercio para mejorar sus ofertas de productos y servicios a las empresarias para que estas puedan integrarse a los flujos mundiales de producción y comercio. Asimismo, el programa busca mejorar la competitividad de las empresarias en los países en desarrollo para permitirles aprovechar las oportunidades de mercado. Hasta ahora, más de 100 instituciones de Apoyo al Comercio han trabajado con el ITC en el marco de este Programa.

En segundo lugar, recientes esquemas de integración en donde participan países de América Latina también han reconocido la importancia de crear condiciones equitativas para que mujeres empresarias puedan tener acceso a los mercados mundiales y han incorporado el tema explícitamente en sus agendas de trabajo.

En el Foro de Cooperación Económica del Asia-Pacífico, donde participan Chile, México y Perú, se ha incorporado como prioridad la equidad de género y el avance económico de las mujeres en la Agenda de Líderes. Desde 2011, los líderes de las 21 economías han identificado 5 áreas que requieren atención especial para promover el potencial de las mujeres en el mercado; estas son acceso al capital, acceso a los mercados, desarrollo de capacidades y habilidades, de liderazgo de las mujeres y acceso a la tecnología y la innovación. A partir de 2012, cada año se realiza el Fórum APEC Mujer y Economía por medio del cual se busca promover el rol de las mujeres en el logro de la prosperidad económica y el impulso a la participación de las mujeres en puestos de dirección para apoyar la competitividad de la región.

En América Latina, la Alianza del Pacífico (AP) ha destacado el componente de género y ha desarrollado una plataforma integradora para contribuir al fortalecimiento de la competitividad, innovación e internacionalización a través del empoderamiento de las empresarias.Estas líneas de acción servirán para impulsar el índice del entorno empresarial para emprendedoras que califica la seguridad y la estabilidad, el ambiente de negocios, el acceso al financiamiento, la capacidad y habilidades para mujeres creado por The Economist y The Intelligence Unit. De hecho, los cuatro países de la AP son los mejores posicionados en América Latina para el emprendimiento femenino; en una escala de 0 a 100, Chile califica con 64.8 puntos, Perú con 62.4, Colombia con 61.8 y México con 60.2.

Más aún, en el marco de la AP se concibió la iniciativa Mujeres del Pacífico que busca capacitar a las mujeres, desarrollar redes de contacto, empoderarlas, darles acompañamiento y visibilidad. Asimismo, ofrece capacitación en áreas técnicas y promueve la internacionalización a través de misiones comerciales. Por su parte, las instituciones de promoción de exportaciones en la AP han incluido el tema en sus agendas. En 2015 se llevó a cabo en la Ciudad de México el Primer Foro de Empresarias Líderes de la Alianza del Pacífico en donde participaron 120 pequeñas y medianas empresas dirigidas o fundadas por empresarias con dos años o más en el mercado con el fin de desarrollar una relación dinámica de comercio e inversión entre las empresarias de la Alianza del Pacífico.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico aborda el tema de Mujeres y Crecimiento Económico como parte de sus disposiciones sobre Desarrollo. El acuerdo destaca la necesidad de mejorar las oportunidades para que las mujeres, incluyendo a trabajadoras y empresarias, participen en la economía local y global, pues ello es factor clave para contribuir al desarrollo económico. Los 12 países parte reconocen el beneficio de compartir sus diversas experiencias en diseñar, implementar y fortalecer programas para fomentar esta participación y prevén llevar a cabo actividades de cooperación.

En tercer lugar, desde el ámbito empresarial también se han desarrollado iniciativas para promover la competitividad y la innovación, impulsando a más mujeres empresarias a participar en las cadenas de proveeduría tanto a nivel local como en los mercados mundiales. Iniciativas como WEConnect International (WECI), una organización sin fines de lucro, buscan incrementar la participación de las empresas de mujeres en las cadenas de abastecimiento de empresas multinacionales a fin de volverlas inclusivas y diversas.

WECI cuenta con capítulos establecidos en Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Jamaica, México y Perú con el propósito de conectar a mujeres empresarias con los compradores de una red de más de 50 corporaciones internacionales que representan alrededor de US$ 700 mil millones en poder de compra a nivel global.

La experiencia de estas multinacionales es que integrar a empresas de mujeres en sus cadenas de suministro les brinda una ventaja competitiva en el mercado, pues las mujeres aportan opciones nuevas para mejorar sus propuestas de negocios. Sin embargo, apenas 1% de sus compras provienen de empresas de mujeres por lo que existe una enorme área de oportunidad.

Reflexión final
La apuesta por incluir a las mujeres en las economías se debe fomentar como una forma de integrar un talento humano con posibilidades de agregar valor y de hacer a las empresas y a los países más competitivos. Promover una mayor participación de las empresas de mujeres en las CGV puede ser una manera efectiva y eficiente de permitir que estas se beneficien de las oportunidades que brinda la globalización y contribuir a apuntalar la competitividad de empresas, industrias y países y así convertirse en un poderoso motor para inyectar mayor dinamismo al comercio mundial.

Sin embargo, para que ello pueda darse es fundamental promover un desarrollo productivo más incluyente a nivel nacional y local lo que va a requerir desarrollar políticas públicas más amplias que concilien el cuidado de la familia y el hogar con el trabajo, esquemas laborales flexibles e igualdad salarial entre hombres y mujeres por mismo trabajo realizado, por mencionar algunas.  

Asimismo, para el desarrollo y fortalecimiento de empresas de mujeres será crucial dedicar políticas específicas con un enfoque de género que permitan a las empresarias acceso a crédito comercial, establecer ventanillas únicas para realizar trámites burocráticos relativos a su actividad empresarial, promover políticas que reduzcan la brecha digital y capacitar a las empresarias en las oportunidades que ofrece el comercio internacional, por mencionar algunas.

Para darle mayor dinamismo al comercio mundial, los Gobiernos y el sector privado tendrían que considerar con mayor seriedad el aporte que pueden hacer las mujeres al mundo empresarial. El reto es grande, pero las oportunidades son mayores y el retorno que brindará esta inversión está más que asegurado.

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