Puentes Diario de Doha 1 | Atar cabos sueltos, el gran reto de los negociadores en la COP de cambio climático en Doha

27 Noviembre 2012

La atmósfera que se percibe durante el arribo de los equipos negociadores que participan en la XVIII Conferencia de las Partes (COP 18) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que tiene lugar en Doha, Qatar, es diferente. La especulación de los medios de comunicación, las interrogantes sobre esta reunión y el pesimismo que ha prevalecido durante las últimas tres reuniones anuales sobre cambio climático parecen haber desaparecido. La incertidumbre y la leve posibilidad de avances que rondaron las negociaciones de Copenhague, Cancún y Durban generaron presión, especulación y también la atención del mundo, pero por el momento esas condiciones parecen no estarse replicando en Doha.

La COP de este año es ciertamente distinta. En vez de la creciente presión que se ejerce sobre las Partes respecto a si van o no a ser capaces de llegar a un acuerdo, la COP 18 se centrará en la puesta en marcha de la Plataforma de Durban (PD). Recordemos que las reñidas negociaciones de la COP 17 en Durban, Sudáfrica, finalmente culminaron en un acuerdo para establecer las bases de un pacto climático global; sin embargo, los temas sensibles, las nuevas alianzas y cambio de las realidades políticas en el mundo han marcado el tono de esta cumbre. Además de la PD, los observadores vigilarán de cerca la habilidad de las Partes para fijar un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, así como si la posibilidad de que las negociaciones en el marco del Grupo de Trabajo Ad Hoc sobre Acción Cooperativa de Largo Plazo (LCA) lleguen a buen término, tal como se acordó el año pasado.

A fin de determinar el rumbo de los intercambios diplomáticos en Doha, los observadores estarán atentos a examinar de cerca el comportamiento de actores claves que, de una manera u otra, podrían influir en los resultados. Las reformas ocurridas recientemente en los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero, como son los Estados Unidos (EE.UU.) y China, serán monitoreados constantemente, pues cada movimiento que ejecuten de manera individual compromete las negociaciones globales, y por lo tanto, el desarrollo de políticas.

Obama versión 2.0

Aunque presente físicamente pero con ánimo ausente en las última  reuniones de la CMNUCC, los EE.UU. participan en la COP con cierto aire renovado derivado de la reelección del Presidente Barack Obama. Cabe recordar que en enero de 2009 Obama adoptó una fuerte posición en materia de cambio climático, lo cual generó expectativas entre muchos grupos ambientalistas estadounidenses que tenían la esperanza de avances  en las conversaciones mundiales sobre la materia. Sin embargo, esto no fue así.

La frecuencia y gravedad con que ocurren los desastres climáticos año con año, el recuerdo en la mente de los estadounidenses del huracán Sandy y los distintos y numerosos informes  confirman que una creciente proporción de la población de los EE.UU. cree firmemente que el cambio climático ocasionado por el ser humano es una realidad, y que por lo tanto la administración Obama debería estar en condiciones de presionar con más fuerza en esta edición de la COP.

En su primera conferencia de prensa tras la derrota del republicano Mitt Romney, Obama volvió a confirmar su postura sobre el tema. "Soy un firme creyente de que el cambio climático es real, que se ve afectado por el comportamiento humano y por las emisiones de carbono. Como consecuencia, creo que tenemos una obligación con las generaciones futuras de hacer algo al respecto ", dijo el Presidente estadounidense en ua rueda de prensa el pasado 14 noviembre. Sin embargo, advirtió que no iba a darle mayor prioridad a este tema que al empleo o a reconstruir una economía sana.

¿Compromisos vinculantes para todos?

En noviembre pasado el Congreso del Partido Comunista de China vio como después de 10 años Xi Jinping relevó de la primera posición del país a Hu Jintao. En general, pocos esperan que esta transición genere un cambio repentino en la posición de Pekín en materia climática; no obstante, lo que sí vaticinan - y observarán de cerca - son los posibles cambios en el enfoque de China. De particular interés será la presión que el gigante asiático ejerza, de manera conjunta con la mayoría de los países en desarrollo, sobre el tema de "responsabilidades comunes pero diferenciadas" (RCPD), cláusula que será incorporada en la PD. Debe recordarse que en el acuerdo final alcanzado en la PD durante la COP 17 no existe referencia explícita al concepto, que ha sido un elemento fundamental de la Convención desde su concepción.

Sin duda este asunto será uno de los factores más difíciles de resolver en Doha. Si bien la gran mayoría de las naciones está de acuerdo en que los países industrializados tienen una responsabilidad histórica de larga data, especialmente en materia de emisiones, algunos países emergentes están cerrando rápidamente dicha brecha. A la fecha, China es el principal emisor del mundo; y en lo que respecta a emisiones acumuladas, incluso superó a  Rusia, situándose en la segunda posición, detrás de los EE.UU..

Responsabilidad común pero diferenciada

Desde Durban, el grupo BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) ha hecho hincapié en la responsabilidad común pero diferenciada, que seguramente seguirá estando presente en Doha. No obstante, se espera que dicha posición se descarte pues los EE.UU., Canadá y Japón han claramente articulado que no aceptan que los mayores contaminadores estén exentos de compromisos vinculantes.

Por otra parte, desde el año pasado se han notado algunas fracturas en la postura del grupo de negociación de los países en desarrollo, que solía ser un bloque de negociación firme y unido. Los pequeños Estados insulares en desarrollo (SIDS por sus siglas en inglés), preocupados por el aumento del nivel del mar, están presionando para incrementar la ambición de todos y pidiendo mayores esfuerzos de mitigación de las economías emergentes. No hay que olvidar que el asunto de las responsabilidades comunes pero diferenciadas fue clave en la decisión de los EE.UU. de no firmar el Protocolo de Kioto, cuya primera fase justamente expirará a finales de este año.

El factor Kioto

La posible implementación de una segunda fase del Protocolo de Kioto será observada con cuidado durante la COP 18. Mientras que la PD está diseñada para ser un tratado global de seguimiento de Kioto, los términos del pacto no se finalizarán hasta 2015 y no entrarán en vigor sino hasta 2020. La segunda fase de Kioto precisamente tiene la intención de cerrar esta brecha de ocho años y asegurarse de que exista un tratado continuo sobre cambio climático.

Pero dada la posición de los principales emisores del mundo - no sujetos a reducciones vinculantes de emisiones o bien no interesados en una segunda fase de Kioto - se anticipa que las probabilidades de sellar un acuerdo sobre cambio climático son escasas. Ya Rusia, Canadá y Japón - las principales economías parte de la primera fase del Protocolo de 1997 - han manifestado que no se sumarán a la siguiente etapa. La Unión Europea y Australia, por su lado, han expresado su apoyo condicional a "Kioto 2", resaltando que sin la participación de los países más desarrollados, los progresos serán mucho menores de lo que se requiere para evitar que la temperatura global aumente más de 2° C respecto a los niveles preindustriales.

Las dos vías: LCA y PD

Las negociaciones sobre la mejor manera de comenzar a hacer operativo el mandato de Durban serán torales en la COP 18. Las negociaciones sobre el LCA, que seguirán de forma paralela, dependerán de la puesta en marcha de la PD. Aún no existe claridad sobre cómo los problemas no resueltos en el marco del LCA se tratarán a partir de su expiración, pero algunos han sugerido que estos pueden ser remitidos a la PD. Fuentes cercanas a las negociaciones afirman que no esperan encontrarse con mayores obstáculos para cerrar el LCA en Doha.

Como siempre, el financiamiento probablemente jugará un papel importante en los debates de la COP. Esto incluye garantizar que el nuevo Fondo Verde para el Clima esté en pleno funcionamiento y que los compromisos de financiamiento de comienzo rápido - acordados en Copenhague y programados para terminar este año - se hayan contabilizado y ejecutado de manera adecuada.

En esa misma línea, se llevará a cabo en Doha la segunda sesión del foro "Impacto de la Aplicación de Medidas de Respuesta", establecido en Durban durante la COP 17. El foro fue creado para abordar las posibles consecuencias de las acciones tomadas por los países desarrollados a fin de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque en un principio el foro se centró en la posible pérdida de ingresos de los países productores de petróleo, su alcance se ha ampliado hasta incluir otros posibles impactos como: esquemas de comercio de emisiones (ETS por sus siglas en inglés) y políticas de ajuste de carbono en frontera.

En lo que respecta a medidas de respuestas, las "medidas unilaterales" para combatir el cambio climático seguramente serán objeto de debate en Doha. Mientras que el foro tendrá la tarea de "consolidar" el proceso, algunos países en desarrollo preferirían que el tema se mantuviera en la vía ordinaria de la negociación en lugar de un foro, pues éste tiene una vida acotada hasta la COP 19. Pese a que existe posibilidad de prórroga, no está claro cuál sería el status de los asuntos tratados una vez que el foro llegue a su conclusión.

Tecnología

Durante la COP 18 también se espera avanzar en la aprobación de funciones adicionales para los dos componentes del Mecanismo de Tecnología (MT), establecido en Cancún durante la COP 16. El Comité Ejecutivo de Tecnología - brazo político del Mecanismo - va a "recomendar actividades para expandir las tecnologías al dominio público", compensando así una omisión en su mandato original. Se debe destacar que la referencia a las tecnologías en el "dominio público", que cuenta con el apoyo de los países en desarrollo, ha ocupado un lugar destacado en el pasado, y aunque ha sido parte de muchas decisiones claves sobre transferencia de tecnología en la CMNUCC, no ha sido considerada en aquella que establece el Mecanismo.

Por su parte, al Centro de Tecnología del Clima y la Red (CRTC) - brazo operativo del Mecanismo - se le espera asignar la función adicional de creación de capacidades para la evaluación de tecnologías. También se encargará de identificar las tecnologías climáticas actualmente disponibles que cumplan con las características de bajo carbono y obedezcan a las necesidades de desarrollo de los países. Lo anterior tiene el propósito de responder a las preocupaciones que algunos países en desarrollo han manifestado respecto al CRTC, cuyas recomendaciones los obligaban a adoptar tecnologías controvertidas o renovables que resultan muy costosas o no afines a sus necesidades.

Propiedad intelectual

El rol de los derechos de propiedad intelectual (DPI) en la transferencia de tecnologías para el cambio climático ha sido notoriamente polémico en estas negociaciones y Doha no será la excepción. Dos son las opciones contempladas en cuanto a la forma de abordar los vínculos entre DPI y desarrollo y transferencia tecnológica.

Una de las opciones - más favorecida por los países en desarrollo - es solicitar a los miembros "considerar los asuntos tecnológicos relacionados con los derechos de propiedad intelectual como una barrera para el desarrollo y transferencia de tecnologías dentro del marco de la Convención". También piden la organización de un foro para discutir estos temas así como la cooperación de las Partes para "llevar a cabo una serie de medidas que permita, según sea el caso, hacer frente a la cuestión de los derechos de propiedad intelectual". Esta postura, no obstante, también hace un llamado a instituciones  tales como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que aporten su experiencia y asesoría técnica.

La otra opción sería omitir la cuestión de DPI en las negociaciones. Esta ha sido la posición de mucho tiempo de los países desarrollados, que argumentan que la CMNUCC no es un foro adecuado para abordar ese tema, e incluso destacan que los DPI no se mencionan en absoluto en el mandato del MT.

El camino futuro

En general pocas son las sorpresas se esperan en Doha, pero como ha acontecido en las COP anteriores, todo puede suceder. Lo que es seguro es que las Partes han estado poniendo mayor empeño durante 2012. La mayoría de los observadores coinciden en que esta vez los negociadores están dispuestos a trabajar y a buscar soluciones. El lento avance de las reuniones de medio año en Bonn, Alemania fue superado por las reuniones extraordinarias que luego tuvieron lugar en Bangkok, Tailandia, que tenían el propósito de preparar los textos de la COP. Las próximas dos semanas serán decisivas para revelar si dichos esfuerzos fueron o no fructíferos.

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