Cómo maximizar las oportunidades que ofrece Internet para el comercio internacional

12 Abril 2016

El crecimiento en el acceso a Internet en todo el mundo, por lo general a través de teléfonos móviles, está impactando de manera considerable la economía y el comercio internacional. Las economías se han ido digitalizando, pues Internet y la capacidad para mover datos alrededor del mundo han permitido el desarrollo de nuevos e innovadores negocios. Es más, las cadenas globales de suministro son una realidad, precisamente, debido al inmenso flujo de información entre redes públicas y privadas.[1]

Internet está cambiando la forma en que se usan y brindan los bienes y los servicios y la forma en que los negocios ofrecen sus servicios de manera virtual en combinación con sus productos. De hecho, los servicios son cada vez una parte más importante en el valor total del producto. Los negocios están utilizando Internet para llegar a más consumidores en diversos rincones del planeta, impulsando así el comercio internacional.

No obstante lo anterior, son escasas las estadísticas sobre el impacto económico de Internet y el flujo de información relacionado con el crecimiento económico y el comercio internacional. A pesar de lo anterior, diversos estudios apuntan a una fuerte influencia de la red informática mundial en el comercio y  el crecimiento económico.

El Banco Mundial, por ejemplo, encontró que un aumento del 10% en la penetración de la banda ancha resultó en un crecimiento económico de 1,38% en países en desarrollo y de 1,21% en países desarrollados. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC, por sus siglas en inglés) determinó que Internet aumentó 1,8% la tasa de empleo estadounidense. De igual manera, Internet está creando oportunidades para nuevos negocios que cambian, de alguna manera, el orden establecido –por ejemplo Uber–, modificando los patrones de empleabilidad en algunas industrias.

Los negocios tradicionales están cada vez más donde el valor e impacto de Internet sobre el crecimiento económico y el comercio está siendo asimilado. De acuerdo a estimaciones, 90% del comercio electrónico mundial, que asciende a US$ 16.5 billones, ocurre entre empresas. Esto incluye el uso de Internet para gestionar cadenas de suministro, acceso a insumos en línea como programas computacionales, nubes de datos y servicios profesionales.

Las empresas también están utilizando Internet para incrementar sus prácticas relacionadas a la investigación y el desarrollo y al diseño en una escala mundial a través de un mayor acceso a la información para impulsar la innovación. El “Internet de las cosas” –concepto que refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet– es otra de las áreas en desarrollo que está produciendo una gran cantidad de datos que los negocios están utilizando para mejorar su productividad y competitividad.

El uso de Internet por parte de los consumidores también crece en todo el mundo. Mediante el uso de plataformas y servicios como eBay o Alibaba, los consumidores pueden buscar y comprar productos que a menudo suelen provenir de pequeñas y medianas empresas (pymes), dando a estas últimas mayores posibilidades para vender sus productos en línea y así formar parte del comercio internacional.

Internet también ha permitido superar barreras que antes complicaban el acceso al comercio internacional a negocios en países en desarrollo, normalmente vinculados a aspectos de infraestructura, procedimientos aduaneros y distancia entre el negocio y los grandes mercados de consumidores.

A la luz de lo anterior, y teniendo en cuenta que el presente artículo es una versión reducida de un trabajo más extenso, a continuación se presentan una serie de opciones de políticas para avanzar, en el contexto de un mundo digital, hacia una mejor gobernanza del comercio internacional.

Un entorno favorable para el comercio digital
Para que las oportunidades que brinda Internet y el flujo de información entre países para impulsar el crecimiento económico y el comercio internacional se vuelvan una realidad, se necesitará de un entorno favorable que incluya tres elementos.

El primero tiene relación con la necesidad de avanzar en regulaciones que concedan la confianza necesaria para usar Internet en transacciones transfronterizas. Para esto se necesita una mayor seguridad en la aplicación de las leyes de comercio digital que protejan al consumidor, más acceso a mecanismos de solución de diferencias por temas relacionados al comercio digital, habilitar redes logísticas que aborden las necesidades específicas del comercio digital (como comercio en productos de bajo valor), acceso a mecanismos internacionales de pago y asegurar que tanto los Gobiernos como las compañías cuenten con las herramientas necesarias para proteger la seguridad de datos en línea.

Una segunda serie de compromisos, aún más fundamentales, debería asegurar el acceso a la información en línea y el libre flujo de información entre fronteras, manteniendo la debida seguridad y las reglas para que la información confidencial esté protegida. Los Gobiernos deberían aceptar no aplicar regulaciones como localización de datos, que requieren que la información se mantenga dentro de una jurisdicción específica y deberían reconsiderar las políticas que limitan el acceso a Internet a negocios extranjeros con el objetivo de proteger a los negocios nacionales de la competencia.

El tercer elemento tiene que ver con la necesidad de cooperación para lidiar con las externalidades regulatorias que surjan del comercio digital y los incentivos que esto podría crear para restringir el flujo de información entre países.

La Unión Europea (UE), por ejemplo, evita la transferencia de información personal a otros países que no cuenten con un nivel de protección de privacidad adecuado. Los marcos regulatorios interoperables, tales como el Marco de Privacidad del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, pueden ser efectivos en la protección de privacidad sobre una base cooperativa y con una más amplia cobertura internacional y, a la vez, asegurar que los datos puedan seguir cruzando las fronteras.

Opciones de políticas
A continuación se presentan opciones de política, agrupadas en cuatro categorías, que buscan abordar los retos identificados anteriormente. Las opciones podrían implementarse a corto, mediano o largo plazo, según el nivel de ambición, y llaman a una activa participación por parte de Gobiernos, sector privado y sociedad civil.

Potenciar y actualizar las normas de la OMC
En primer lugar, debería avanzarse en la implementación y considerarse la expansión del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para fortalecer el comercio digital.

Cabe señalar que este acuerdo apoya al comercio digital de diferentes maneras, por ejemplo, incluye compromisos para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas de los procedimientos de aduana y autoridades; requiere la publicación de  leyes, regulaciones, procedimientos y asuntos que afecten al comercio; y establece que gran parte de esta información se encuentre disponible en Internet. Los miembros de la OMC también han acordaron ofrecer servicios de información y darle a los comerciantes y otras partes interesadas la oportunidad de opinar sobre los cambios propuestos que afecten los trámites aduaneros.

En segundo lugar, se debería hacer permanente la moratoria sobre los derechos de aduana para las transmisiones electrónicas. En la última Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en 2015 en Nairobi, los miembros extendieron hasta 2017 la prórroga que imponía derechos de aduana a las transmisiones electrónicas. Sin embargo, una moratoria permanente aumentaría la seguridad de los negocios y constituiría una forma más para apuntalar el comercio digital.

En tercer lugar, la OMC podrían iniciar un ambicioso programa sobre comercio electrónico que apoye la economía digital y el comercio en las economías en desarrollo y desarrolladas y expandir sus herramientas a fin de reunir y diseminar información sobre comercio digital.

Para esto, la OMC podría considerar la formación de un grupo externo de expertos para recomendar los pasos a seguir. Esto implicaría la inclusión de una plataforma dentro de la OMC que funcione como repositorio y que ofrezca información sobre la economía digital y su relación con el sistema de comercio internacional, sus normas y acuerdos.

Una cuarta propuesta plantea desarrollar un mejor entendimiento del alcance de las disposiciones de la OMC para fortalecer el comercio digital a través de un grupo de trabajo que determine la medida en que se cubren dichas necesidades y los enfoques alternativos para el futuro.

Una quinta propuesta se vincula con el Acuerdo sobre Tecnología de la Información (ATI), el cual reúne a 81 miembros de la OMC, que representan cerca del 97% del comercio mundial en productos ligados a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), y el cual ha eliminado aranceles en diversos productos relacionados con las TIC.

Cabe señalar que el crecimiento en exportaciones del ATI ha rondado el 10% desde que se firmó en 1996, más rápido que otros productos manufacturados. En diciembre de 2015, 21 integrantes de la OMC acordaron expandir el ATI, conocido ahora como ATI II. Con esto en mente, el siguiente paso será ampliar la cobertura de este último; por ejemplo, hubo países en desarrollo de gran tamaño con participación en el comercio de las TIC que no participaron en él, a saber: India, Brasil, México y Sudáfrica.

En sexto lugar, podría actualizarse el Documento de referencia sobre Telecomunicaciones de la OMC para asegurar la competencia tanto en Internet como en las redes tradicionales. Dicho documento ha sido una herramienta importante para sustentar el paso hacia una mayor competencia en el sector de las telecomunicaciones; sin embargo, este no es del todo claro y ha sido objeto de litigio en la OMC en una ocasión. Los integrantes de la OMC deberían aclarar su aplicación para así asegurar las precondiciones de competencia en Internet, además de las redes tradicionales y actualizarlo en donde sea necesario.

En séptimo lugar, es necesario aclarar la aplicación de los compromisos sobre comercio digital del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS) de cada uno de los integrantes de la OMC. Los compromisos del AGCS se llevaron a cabo sobre la base de servicios básicos de telecomunicaciones; por ejemplo, casi todos los integrantes de la OMC han hecho compromisos AGCS para servicios de telecomunicaciones y servicios audiovisuales por separado y aunque Internet permite proveer video a través de redes de telecomunicaciones, no queda claro si la oferta de video a través de dichas redes se encuentra entre las consideraciones de los compromisos AGCS. En este caso, la claridad de los temas ayudaría a determinar la medida en que el AGCS liberalice sectores importantes para el comercio digital y en donde se necesite un mayor acceso a mercado.

Negociación de un acuerdo sobre comercio digital
En este contexto, se propone negociar normas de comercio digital en la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) y en el Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) y desarrollar un acuerdo plurilateral sobre comercio digital en la OMC.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) ya incluye nuevas normas sobre comercio digital y aunque esto representa un importante primer paso, todavía hay mucho por hacer. El sector de servicios financieros del TPP, por ejemplo, se desarrolló a partir de las normas del comercio electrónico sobre localización de datos y solo se han dado los primeros pasos para abordar las externalidades regulatorias arriba mencionadas.

Estados Unidos y la UE en el TTIP  así como los países que negocian el TISA deberían trabajar a partir de estas normas. Principios de comercio digital ya se han acordado en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de forma bilateral, como los principios de Internet entre Estados Unidos y Japón. Esto ofrece una base para el desarrollo de un acuerdo específico sobre comercio digital que podría negociarse en la OMC de modo plurilateral, pero abierto a todos aquellos interesados en unirse, dada la consideración de aplicar tal acuerdo sobre el principio de nación más favorecida a todos los integrantes de la OMC.

Se propone también ampliar los compromisos de acceso a mercado de servicios que puedan ofrecerse en línea. El potencial que tiene Internet para aumentar el comercio de servicios hace que enfrentar los obstáculos al comercio de servicios se vuelva especialmente importante. La reducción de las barreras a los servicios es parte de los temas de la Ronda de Doha de la OMC, pero se avanza lentamente.

Otras propuestas de opciones de políticas deberían incluir el compromiso de permitir el libre flujo de información entre países, sujeto a una disposición de exenciones basada en el Artículo XIV del AGCS; el compromiso de no pedir localización de datos; e impulsar sistemas equilibrados de propiedad intelectual a través de la inclusión de normas de aplicación efectiva, además de limitaciones y excepciones, y desarrollar protecciones adecuadas, como salvaguardias, respecto de los intermediarios.

Ampliación y profundización de la cooperación regulatoria
Una opción de política plantea desarrollar la cooperación regulatoria en áreas afectadas por el comercio digital, dándole prioridad a la privacidad en línea, a la protección de los consumidores más allá de sus fronteras y a las normas para hacer contratos en línea y su aplicación.

Asimismo, se necesita mejorar las opciones de pago en línea a fin de concretar los beneficios del comercio digital y desarrollar un mecanismo de solución de diferencias para el comercio digital, para con esto responder de forma oportuna y económica a los problemas que surjan dentro del contexto del comercio digital.

Los mecanismos vigentes que enfrentan a un país con otro para resolver diferencias, como el de la OMC, son demasiado onerosos y tardan en ser efectivos cuando se trata de comercio digital. El sector privado ha avanzado en este tema y su trabajo puede constituir la base para futuros desarrollos.

Gobiernos, negocios y ONG: trabajo en conjunto para apuntalar el comercio digital
Mejorar la recopilación de información y cifras relacionadas al comercio digital es otra de las opciones a tomarse en cuenta. La falta de datos cuantitativos con respecto al comercio digital y la importancia de Internet y el flujo de información para el crecimiento económico y el empleo sigue siendo una limitación de peso para entender las dimensiones del problema y lo que significa desde una perspectiva política.

Las agencias que generan estadísticas para los Gobiernos deben hacerse cargo de la recolección de datos relacionados a la economía y el comercio digital. Las organizaciones internacionales como la OCDE y el Banco Mundial también podrían tomar cartas en el asunto.

Al mismo tiempo, las empresas podrían ser más activas en este espacio, ya que el sector privado suele tener acceso a datos adicionales que podrían ayudar a visualizar el impacto económico del comercio digital y el flujo de información.

Otra opción plantea mejorar la cooperación entre Gobiernos y sector privado en lo que respecta a temas de comercio digital, por ejemplo, fortaleciendo la seguridad de la información y fomentar un consenso mundial sobre la importancia del comercio digital.

Una última opción de política propuesta busca ampliar el apoyo económico a la infraestructura digital de los países en desarrollo. Los Gobiernos, el sector privado y organizaciones no gubernamentales (ONG) deberían partir de la importancia que se la ha dado al acceso a Internet en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Esto podría incluir el desarrollo de modelos de financiación innovadores para ampliar la infraestructura de banda ancha y reducir costos de acceso a dispositivos con capacidad para Internet en países en desarrollo. Aquí es particularmente importante la Asistencia oficial para el desarrollo y la financiación por parte de las instituciones pertinentes para reducir el riesgo de dichas inversiones.

Como corolario, el Banco Mundial debería considerar la actualización de su metodología de su índice Doing Business con el objetivo de incluir la facilidad del flujo de información entre países en su sección de comercio transfronterizo.

Próximos pasos
Internet y los flujos de datos a escala mundial están generando nuevas oportunidades de crecimiento inclusivo y empleo. Con todo, las normas vigentes sobre comercio e inversión internacional se mueven para cumplir con metas de competencia, pero no sirven para apoyar adecuadamente un Internet abierto o un flujo de información entre países. El objetivo es desarrollar una serie de normas para el comercio internacional y así asegurar que las oportunidades de Internet y los flujos de datos a escala mundial se concreten en toda su magnitud.

La información es central respecto a cómo los Gobiernos, las empresas y las personas gestionan sus asuntos. La capacidad para mover datos entre fronteras refuerza la globalización de Internet, de las cadenas globales de suministro y la inversión extranjera. Las compañías utilizan la información para llegar a los consumidores, innovar y desarrollar nuevos modelos de negocio. Y aquellas empresas y consumidores de países en desarrollo usan también el acceso a Internet para formar parte de una economía mundial en formas que antes eran imposibles. Como resultado, tanto los flujos de información como Internet están generando nuevas oportunidades de empleo y de un crecimiento más inclusivo.

Si bien hay Gobiernos que están tratando de resolver algunos de los problemas que presenta el hecho de mover grandes cantidades de información al exterior de manera rápida y limpia, un conjunto de leyes laxas en cuanto a privacidad de datos personales y protección al consumidor en otros países podría perjudicar los estándares en el país que exporta los datos. Estas externalidades regulatorias para el flujo de información apuntan a la necesidad de una mayor cooperación en materia regulatoria.

El presente artículo ofrece una amplia variedad de recomendaciones para que los Gobiernos, empresas y ONG pongan manos a la obra y participen en nuevas formas de cooperación en materia regulatoria y en el aprendizaje y transferencia de su experiencia. El objetivo es desarrollar una serie integral de normas y marcos de trabajo para el comercio internacional que garanticen que las oportunidades de Internet y el flujo de información en el mundo se lleven a cabo a cabalidad.


[1] Este artículo ha sido adaptado de un estudio más extenso que se puede encontrar en Meltzer, J. (2016). Maximizing the opportunities of the Internet for international trade. Geneva, Switzerland: ICTSD & WEF.

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