“Llevar adelante la negociación con Europa, eso es absolutamente prioritario para Uruguay”

12 Abril 2016

La Décima Conferencia Ministerial de la OMC resolvió algunos asuntos, pero dejó otros pendientes. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Nairobi fue un evento importante y Uruguay está conforme con los resultados, en particular con la eliminación de las subvenciones a la exportación en agricultura, medida que Uruguay venía reivindicando desde hace más de 30 años y que nos estaban perjudicando sustantivamente; sobre todo las subvenciones a la exportaciónagrícola de productos europeos que nos afectó en los mercados de África y Medio Oriente.

En los hechos, dichas subvenciones están siendo utilizadas por muy pocos países, pero si dentro de 3 o 4 años los precios de las materias primas y los productos agrícolas vuelven a bajar y surge la tentación, utilizarlas ya no será posible. Hoy en día, Uruguay tiene capacidad para exportar alimentos para 30 millones de personas y podríamos llegar a 50 millones, por lo que la agricultura es crítica para nosotros y el proceso de reforma fundamental.

Quizá faltó un poco más de disciplina en materia de créditos y quedamos muy decepcionados con los no resultados en acceso a mercados en agricultura y ayuda interna, áreas de gran importancia. No obstante, el proceso de reforma en agricultura debe continuar, pues favorecerá a todos los miembros de la organización, incluidos los países menos adelantados y en vías de desarrollo.

¿Cómo ve el futuro de la OMC en su poder negociador, sobre todo ante la presencia de acuerdos megarregionales impactando las normas de la gobernanza internacional?
La función negociadora de la OMC tiene hoy día un problema. El resultado de Nairobi fue parcial y deberíamos continuar las negociaciones. Vemos que cada dos años, entre cada Conferencia Ministerial, se puede producir un resultado, pero se precisa una fecha límite y la presión de las negociaciones. Queremos más resultados.

En cuanto a la relación de los acuerdos regionales con el sistema multilateral, este es un tema que viene desde hace años y hay una especie de retroalimentación. Lo que sucede ahora es que estos acuerdos han alcanzado una importancia tan grande que se han convertido en una herramienta primordial para el acceso a mercado, lo que podría llevar a reemplazar el sistema de la OMC, por lo menos en su función negociadora. Esto es un problema, sobre todo para medianas y pequeñas economías, a las que se les hace más difícil negociar acuerdos bilaterales o regionales.

¿Cree usted que se debería terminar con la Ronda de Doha y dar paso a nuevos temas en las negociaciones multilaterales?
Nosotros no queremos discutir sobre Doha, queremos resultados, sustancia y embarcarnos en una discusión en Ginebra que permita abordar la ayuda doméstica en agricultura, lo que quizá sea el área más delicada, así como acceso a mercado en agricultura.

Tratar los nuevos temas es importante para mantener la vigencia de la organización, en tanto estos están modificando el panorama internacional, por lo que es primordial que la organización se acerque a lo que está ahora en juego. Uruguay podría, en principio, acompañar la discusión sobre temas como el comercio electrónico, pero sin olvidar que la agricultura tiene que estar permanentemente en la mesa.

Creemos también que se requiere una discusión más amplia y comprensiva en materia de seguridad alimentaria. No es lo mismo la seguridad alimentaria para una pequeña isla del Caribe que para paísescomo China o India, lo que implica problemas para regularla materia cuando el concepto es aplicado de manera distinta y con visiones diversas.

Recuerdo que en las negociaciones previas a Nairobi hubo una delegación que se quejó mucho por la caída de los precios internacionales de las materias primas, pues afectaba su seguridad alimentaria. Una semana más tarde, la misma delegación alegaba que los precios ahora estaban muy altos y afectaban igualmente su seguridad alimentaria.

Aunque es una preocupación legítima, creemos que un sistema de comercio con mayor transparencia, que alinee la prohibición de las subvenciones que distorsionan el comercio y mejore el acceso al mercado puede contribuir enormemente a la seguridad alimentaria mundial. Tal vez valga la pena explorar cuán posible es un acuerdo sectorial en agricultura que debería abarcar los tres pilares, pero obviamente se requiere una masa crítica para lanzarlo y luego incorporar miembros. No es una idea a descartar.

En relación con el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, ¿podría comentarnos en qué estado se encuentra la ratificación del acuerdo en Uruguay?
El acuerdo se encuentra en el Parlamento uruguayo y está siendo evaluado por la comisión respectiva. El Ejecutivo le ha dado prioridad al tema, pero los procesos del Parlamento toman su tiempo. Para Uruguay ha sido un acuerdo importante con el cual no hemos tenido mayor problema al respecto y nos interesaba tener resultados en esa área de facilitación.

En cuanto al Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA), cabe preguntarse ¿por qué Uruguay, a un año de iniciadas las negociaciones, se une a ellas solo para salirse un año después?
El sector de servicios de Uruguay es muy importante. El turismo, la logística y el transporte, por ejemplo, son sectores tremendamente significativos. De hecho, diría que entre 60% y 70% de la actividad del puerto de Montevideo son servicios que se prestan a la región y apenas 20% o 30% es para Uruguay. Sin embargo, y sin dejar de lado la importancia del sector, creo que no tenemos un conocimiento claro de su dimensión, por un problema estadístico o de manejo de datos.

Teniendo en cuenta lo anterior, el Gobierno pasado tomó la decisión de entrar en las negociaciones del TISA; nos parecía importante y estuvimos en cuatro o cinco rondas. Nos interesaban áreas como transporte marítimo y yo diría que Uruguay podía aportar. Había preocupaciones en cuanto a monopolios estatales y sectores que tienen ciertas restricciones, pero no había mucha diferencia con el resto de las ofertas que estaban sobre la mesa.

No obstante lo anterior, hubo una discusión interna en Uruguay y el Gobierno tomó la decisión de salirse, finalmente, de las negociaciones.

¿Qué alternativas prevé Uruguay al TISA para potenciar su sector de servicios?
Lo tenemos que incluir en las negociaciones bilaterales abiertas que sigamos. Lo tenemos en la región en el acuerdo con Chile que tiene un componente importante de servicios y en el acuerdo con México.

Yo creo que la salida del TISA no afectó la imagen de Uruguay y digo esto porque en la distribución de consejos y comités que tuvo lugar en Ginebra me tocó presidir el Consejo del Comercio de Servicios, lo que de alguna manera es un reconocimiento a Uruguay en esta área.

¿Cree que van a ser mayores los costos si se logra multilateralizar la negociación?
Lo que yo vi en la discusión del TISA es que hay dos visiones: favorecer la multilateralización en el futuro en la OMCo que el acuerdo sea independiente, y esa discusión creo que todavía está vigente. Fue, de todas formas, una experiencia muy interesante; varias delegaciones presentaron propuestas muy bien estructuradas y la preocupación es que todo ese esfuerzo se concentre más en la discusión multilateral que en la discusión plurilateral.

¿Cómo se posiciona Uruguay respecto a negociaciones como el TPP, el TTIP o el RCEP?
Ciertamente nos preocupa. Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, se están posicionando con preferencias importantes en el mercado asiático gracias a estos acuerdos y Uruguay está perdiendo espacio preferencial.

No obstante, Uruguay debe trabajar con sus socios del Mercado Común del Sur (Mercosur). Lo primero que tenemos es al Mercosur como una red de acuerdos de libre comercio con la región.

El problema es que Mercosur ha tenido dificultades para salir a negociar afuera del contexto regional. Hay algunos acuerdos de libre comercio no muy grandes con Israel y con India, pero el próximo acuerdo que inyectaría un gran dosis de energía es aquel con la Unión Europea (UE), aun cuando este es uno de alta complejidad, sobre todo para el área agrícola, la propiedad industrial y los servicios.

Uruguay está haciendo todo lo posible para que este acuerdo prospere y si logramos resolverlo pronto, habría que mirar otros acuerdos de similar dimensión. Esto porque será más fácil cerrar con otros, pues las condiciones ya se dieron y es mejor tener más acuerdos y mayores posibilidades de suministro con un esquema preferencial.

¿Cómo ve usted la defensa de los intereses de Uruguay en la negociación Mercosur-UE?
Este es un tema fundamental. Los intereses ofensivos de Uruguay respecto a la UE están prácticamente centrados en el área agrícola, aunque para Europa es complejo ampliar el acceso. Hoy en día, entramos a Europa básicamente a través del sistema de cuotas arancelarias. Fuera de las cuotas, las carnes y el arroz uruguayo no entran directamente y, por ejemplo, el sector lácteo no tiene acceso a Europa. Por ello, nuestros intereses ofensivos están básicamente desplegados en el menú agrícola.

Desde el punto de vista defensivo, Uruguay no tiene mayores problemas respecto al sector industrial o sector servicios, pero es parte de la discusión de Mercosur frente a la UE.

Hay que entender también que para la UE es difícil dar una oferta satisfactoria al Mercosur, pues si se suman los cuatro países respecto a la exportación de carne vacuna y algunos cereales y los oleaginosos, se encontrará que estamos en el primer lugar del ranking de los exportadores mundiales, por lo que para Europa es complejo y le cuesta tomar una decisión.

¿Cree usted que el cambio de Gobierno en Argentina pueda impulsar el avance de negociaciones con nuevos socios?
Creo que sí. Las declaraciones del nuevo presidente han ido en esa dirección. Creo que Argentina va a revisar un poco su política comercial, esperando que prospere con rapidez.

¿Es para Uruguay una opción salirse del Mercosur a fin de acercarse a otros bloques como la Alianza del Pacífico?
Salirse del Mercosur no es una opción. La idea de una excepción o un permiso provisorio para negociar con terceros no es algo nuevo; ya se hizo con México. Esta fórmula podría ayudarnos a acercarnos a la Alianza del Pacífico y tal vez a otras regiones, pero es una discusión que tiene que darse y resolverse en el escenario del Mercosur.

Hay que recordar que Uruguay siempre fue un promotor del Mercosur y el motor institucional del mismo. De hecho, Uruguay propició la parte institucional del bloque; promovimos la creación de la Secretaría Técnica para que trabajara con la Secretaría Administrativa del Mercosur a fin de desarrollar un pensamiento comunitario y promovimos el Tribunal Permanente, constituido en el Protocolo de Olivos.

Uruguay presentó numerosas iniciativas en materia de libre circulación de mercaderías y en el área de coordinación macroeconómica con distintos componentes y temas que Uruguay siempre ha priorizado dentro de la región. Junto con la eliminación de los regímenes contraprácticas desleales al comercio al interior de Mercosury la elaboración de políticas regionales, estas son todas áreas que Uruguay siempre ha trabajado y que de alguna manera prueban el compromiso que el país tiene con el proceso de integración.

¿Cuáles son los resultados que Uruguay busca materializar desde la presidencia pro témpore del Mercosur?
Llevar adelante la negociación con Europa, eso es absolutamente prioritario para Uruguay. Una vez que podamos cortar ese nudo existente en las negociaciones con Europa, se van a abrir otras negociaciones con mayor facilidad. Aunque ahora el contexto es más complicado, pues Europa está con la atención puesta en otras áreas, por lo que no es un emprendimiento sencillo.

¿Qué acciones podrían llevarse a cabo para promover la convergencia entre Mercosur y la Alianza del Pacífico?
Tenemos los acuerdos de complementación económica de la Aladi, que son acuerdos de libre comercio; son los llamados ACE como el 35, 36, 58, 59, 60. El acuerdo con Chile, ACE 35, por ejemplo, está totalmente liberado, no hay aranceles entre Mercosur y Chile, por lo que tenemos una base con la cual trabajar y generar otras acciones como en las cadenas de valor y mejorar la conectividad y la logística en la región.

¿Qué podría mejorarse en la región respecto a negociaciones bilaterales?
Con los países de la región existen acuerdos que ciertamente se podrían mejorar respecto a coberturas, tomando en cuenta que hay ciertos sectores sujetos a exclusiones y cuotas, por lo que desde el punto de vista de perfeccionar, hay espacio.

Con Ecuador, por ejemplo, los sectores agrícola y textil con Uruguay están congelados, las preferencias no se aplican en función de una decisión sobre salvaguardias y normas de origen, teniendo allí un área que trabajar. Con Colombia, el Mercosur no tiene acuerdo preferencial respecto al sector azucarero, o más bien está fuera del ACE, siendo otra área que se podría trabajar; aunque esto ya es un trabajo más técnico.

¿Y respecto a un potencial acuerdo con Estados Unidos?
Si Mercosur logra un acuerdo con la UE, la discusión con Estados Unidos o China pareceríael paso siguiente, pues lo razonable es que una unión aduanera de la talla de Mercosur tenga acuerdos con otros grandes actores mundiales. Una vez que se cierre la negociación con la UE, podría ser más fácil negociar con Estados Unidos y China. 

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