“En biodiversidad, promover un diálogo intersectorial es esencial”

14 Diciembre 2016

Los representantes de los países parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica se han dado cita entre el 2 y el 17 diciembre en Cancún, México, para celebrar la 13ª Conferencia de las Partes. Puentes se reunió con su secretario ejecutivo para dialogar, entre otros, sobre el estado de la biodiversidad, las metas de Aichi y las expectativas para el biocomercio.

 

¿Qué temas espera cubrir durante esta COP13 y qué tipo de entregables prevén?
Tenemos una agenda bastante amplia con tres Conferencias de las Partes (COP). Por una parte está la COP13 –esta es la conferencia principal del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB)–, la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (COP-MOP 8, por sus siglas en inglés) y la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes del Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios derivados de su utilización (COP-MOP 2, por sus siglas en inglés).

Hay una serie de temas a discutir, aunque quizás el principal trata sobre la integración de la biodiversidad en sectores económicos debido a que no se va a revertir el proceso de pérdida de biodiversidad. Es necesario abordar los sectores usuarios de la biodiversidad y que son, precisamente, los que promueven la pérdida de la biodiversidad, tal vez no de forma intencional, pero con consecuencias de acuerdo a cómo se desarrollan los sistemas de producción, de transporte y de consumo.

Aquí, la agricultura es el principal actor. A nivel global, esta representa la mayor proporción del uso de la tierra, con cultivos y ganadería. Y no se puede hacer nada en dicho sector sin biodiversidad, esto es, recursos genéticos y conocimiento tradicional, que son la base de la agricultura. Es la biodiversidad, por ejemplo, la que mantiene la polinización. De hecho, un tercio de todo lo que comemos depende de esta.

Para analizar la importancia de la biodiversidad, podemos citar la situación de la polinización artificial en Brasil: debido a la tala de bosques y el uso excesivo de químicos, se han perdido las abejas polinizadoras para la planta de maracuyá en el Estado de São Paulo, por lo que hay que contratar gente para polinizar cada flor, lo que significa un costo del 20% de la producción.

Cabe destacar también que la agricultura sufrirá grandes impactos debido al cambio climático, lo que conllevará a que muchos cultivos deberán migrar y cambiar los tipos y las variedades cultivables. Esto, básicamente, implica que la adaptación de la agricultura dependerá completamente de la biodiversidad. Lo mismo se puede decir con respecto al sector forestal, pesquero e incluso turístico y gastronómico. Una buena parte del turismo se hace gracias a la riqueza natural de los países y México es un claro ejemplo. Toda la cultura está interrelacionada con la biodiversidad.

El gran desafío, no obstante, es que muchos sectores económicos que son altamente dependientes de la biodiversidad no contribuyen con su conservación y siguen impactando negativamente. Es por eso que México ha priorizado ese ángulo para el segmento ministerial, no solo con ministros de medio ambiente, que llevamos a cabo en esta COP.

Promover, por tanto, un diálogo intersectorial con las entidades involucradas es esencial. Los países se organizan por sectores que trabajan sin procesos de diálogo, consulta o concertación. Esto lleva a que se implementen agendas que tienen sentido para un sector, pero que impactan en otros. Se vuelve entonces muy difícil promover no solo el cuidado de la biodiversidad sino también el logro de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

 

"De esto se trata el biocomercio, de valorar los productos de cada país, de cada región y mejorar el acceso a los mercados. Esto pasa por prestar mayor atención a la calidad, evitar la contaminación y mejorar el sistema de comercio. En general, los que se enriquecen son los intermediarios en los países que ya son ricos, por lo que resulta imprescindible mejorar el retorno económico para los productores de los países que poseen esa biodiversidad." 

¿Una de las principales novedades de esta COP, entonces, sería extender el enfoque de biodiversidad a los distintos sectores?
Exactamente, y para hacer esto primero debemos llevar a cabo un diálogo, un entendimiento, y por eso buscamos la asociación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura o la Organización Mundial del Turismo, entre otras. Asimismo, es necesario convencer, por ejemplo, a las agencias de fomento, como los bancos y los fondos, que estos son temas importantes.

Conferencias como estas promueven acuerdos de alto nivel y las decisiones a nivel internacional ayudan, a su vez, a internalizarlas a nivel doméstico, tal vez no inmediatamente, pero sí se inician procesos y se activan mecanismos.

Acá se discutirán las prioridades y a partir de ellas se debaten principios, orientaciones técnicas, se elaboran documentos para orientar salvaguardias con relación a instrumentos económicos y comerciales, entre otros. Las declaraciones políticas son más genéricas, aunque también se negociarán aspectos técnicos más precisos que implican decisiones políticas. Es necesario entonces que los países traduzcan esto en los marcos de políticas nacionales y manuales de orientación técnica.

¿Cuáles son las expectativas de integración del biocomercio a las cadenas de valor?
La biodiversidad representa un gran patrimonio que necesita ser conservado, pero también es una oportunidad de negocios; no obstante, para que realmente promueva un beneficio hay que agregar valor. Los países en desarrollo siguen exportando materia prima, pero es necesario crear procesos internos de agregación de valor para exportar productos con mayor valor agregado, a partir de la ciencia y la tecnología, para además crear empleos y generar mayores ingresos.

De esto se trata el biocomercio, de valorar los productos de cada país, de cada región y mejorar el acceso a los mercados. Esto pasa por prestar mayor atención a la calidad, evitar la contaminación y mejorar el sistema de comercio. En general, los que se enriquecen son los intermediarios en los países que ya son ricos, por lo que resulta imprescindible mejorar el retorno económico para los productores de los países que poseen esa biodiversidad. De esto se ocupa el Protocolo de Nagoya, instrumento esencial para garantizar los derechos de los países de origen, proveedores de recursos genéticos y conocimientos tradicionales.

¿Qué trabajo se está llevando a cabo con respecto al Protocolo de Nagoya?
Como se sabe, en el año 2010 se adoptó el Protocolo de Nagoya y en octubre del 2014, con 50 ratificaciones que hoy ascienden a 91, se logró su entrada en vigor. Estamos trabajando en varios frentes. En primer lugar, estamos apoyando a los países para concluir sus procesos nacionales de consulta para ratificar el Protocolo. En segundo lugar, estamos apoyando técnicamente a los países para actualizar sus marcos legales, pues no basta con un marco internacional debido a que muchos detalles son nacionales. Y en tercer lugar, estamos apoyando a los Gobiernos para crear mecanismos de gobernanza sobre estos recursos.

¿Qué se está haciendo para mejorar la determinación del origen de los recursos, uno de los principales desafíos en la participación en los beneficios?
El artículo 10 del Protocolo de Nagoya habla de la posibilidad de creación de un mecanismo mundial para facilitar la participación en los beneficios a fin de tratar situaciones donde no hay seguridad sobre el origen geográfico de los recursos o cuando se trata de recursos genéticos que existen en varios países. Aunque este mecanismo aún no es operativo, el artículo establece esa posibilidad. No obstante, se necesitaría una negociación para abordar los detalles del mismo; ahora estamos dando los primeros pasos para definirlo.

¿Cómo ha sido la implementación del Protocolo de Nagoya?
No ha sido fácil. En primer lugar, porque para que tengamos realmente un sistema que promueva un mayor uso de la biodiversidad y una mayor participación en los beneficios se necesita un sistema de confianza entre las partes y esto no pasa en todos los países. Se necesita confianza entre los pueblos indígenas y las comunidades locales con respecto a los Gobiernos, a los científicos y a las empresas y entre todos ellos.

Por esto mismo, es necesario crear un ambiente propicio que promueva la confianza y esto es, precisamente, lo que busca el CDB y el Protocolo de Nagoya: dar seguridad jurídica, entender a las agrupaciones y crear mecanismos de información para respetar los derechos de cada uno de los grupos de interés.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, señaló recientemente que solo el 15% de los países estaban en camino para cumplir con las metas de Aichi. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Yo soy un poco más optimista. Estas metas son ambiciosas por lo que se arriesga el cumplimiento, pero cuando las metas son más bien modestas, estas no ayudan a cambiar nada. Necesitamos metas ambiciosas, pero factibles y creo que tenemos eso en las metas de Aichi. Lo que importa aquí, sobretodo, es inducir un proceso de cambio, ayudar a los países a hacer las transformaciones que necesitan.

Algunos necesitan hacer cambios en el marco legal. En otros, se necesita crear capacidades. Si no hay gente que entienda la situación de cada país no se puede discutir. También es necesario crear conciencia para ayudar a comprender los problemas y entender la situación general.

¿En qué situación se encuentran los recursos financieros para apoyar la biodiversidad?
Estamos avanzando. Dos años atrás se acordó en Corea del Sur que se duplicaría el aporte de los recursos internacionales por parte de países desarrollados a países en desarrollo o economías en transición a partir del 2015 sobre la base de la media de las transferencias que se realizaron en el período 2006-2010. El problema es que en medio de este período explotó la crisis económica del 2008. Actualmente, muchos países aún no han divulgado sus resultados para el 2015. No obstante, los resultados parciales indican que sí se está alcanzando la meta.

En Corea también se acordó que los países promoverían una ampliación de la movilización de los recursos financieros a nivel doméstico. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tiene un iniciativa muy interesante al respecto, la Iniciativa para la Financiación de la Biodiversidad, con cerca de 30 países involucrados. El PNUD, por ejemplo, envía especialistas para dialogar con el sector financiero a fin de obtener una visión del conjunto de la economía para entender su base y conocer los flujos de los recursos de los países. A partir de esto se identifican oportunidades para mejorar el acceso a recursos financieros para la biodiversidad.

¿Están las Contribuciones Determinadas Nacionalmente, en el contexto de cambio climático, respondiendo a la urgencia de frenar la pérdida de biodiversidad?
Es un avance tener el Acuerdo de París, así como también que muchos países hallan preparado sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), pero si analiza el conjunto, este no va a ser suficiente para alcanzar mantener el calentamiento global por debajo de los 2 ºC. Los compromisos actuales llevarán a una temperatura de más de 3 ºC por encima del promedio actual.

Luego de analizar los NDC, más de dos tercios tienen elementos relacionados con el uso de la tierra, lo que plantea una relación integral con la conservación de la biodiversidad, ya sea en el manejo de los bosques, la agricultura, la ganadería, la gestión de los humedales; por lo que la respuesta es muy buena.

¿Qué opinión tiene del Foro de Negocios y Biodiversidad recientemente realizado de forma paralela a la COP 13?
Fue un buen ejercicio. Uno de los resultados es que más de 100 compañías han firmado el Pronunciamiento de Cancún sobre Negocios y Biodiversidad, con compromisos específicos y muy interesantes. Además, ya tenemos más de 20 países con iniciativas sobre biodiversidad y negocios, México ha sido el último en presentar sus iniciativas y tenemos iniciativas de carácter suprarregional. En Perú, por ejemplo, hace dos años se lanzó la Iniciativa sobre Biodiversidad y Empresas, y en mayo pasado se presentaron los primeros resultados, buenos por cierto.

Cabe destacar que además esto aumenta la competitividad de las empresas, la eficiencia y disminuye los residuos, por lo que hay un retorno económico para las empresas, mejorando la imagen de las mismas. 

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