¿Qué sigue después del TPP?

16 Diciembre 2015

La extensión de los textos y de las obligaciones específicas asociadas al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) es de miles de páginas, por lo que no es sencillo hacer una rápida evaluación del acuerdo. Sin embargo, en términos generales, el TPP presenta amplios beneficios para sus miembros. Los aranceles desaparecerán para la mayoría de los productos y, para el resto, en un periodo de entre tres y cinco años. Lo anterior incluye contundentes reducciones arancelarias para los productos agrícolas que, comúnmente, suelen quedar fuera de los acuerdos comerciales.

No obstante lo anterior, los mayores beneficios del TPP pueden encontrarse en las considerables obligaciones en servicios e inversión. Los miembros se comprometieron a abrir sus mercados a los demás, sorprendentemente con muy pocas excepciones.

El TPP también incluye nuevas obligaciones en áreas como los derechos de propiedad intelectual, políticas de competencia y medidas sanitarias y fitosanitarias. Varios de los miembros acordaron abrir los mercados públicos por primera vez. El apartado de comercio electrónico también resultó ser una nueva área de cobertura. Y casi todo el acuerdo, incluso los capítulos sobre medio ambiente y trabajo, quedó sujetos a la solución de diferencias.

El origen del TPP
En 2005, Singapur, Nueva Zelanda, Chile y Brunéi cerraron el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica o P4. Con este se pretendía demostrar a la comunidad del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) que un acuerdo comercial entre economías pequeñas y abiertas podría ser valioso.

A fines de 2008, el P4 creció con la participación de Estados Unidos (EE.UU.), Australia, Perú y Vietnam. Las charlas sobre lo que luego pasó a ser el TPP arrancaron en marzo de 2010 y conforme avanzaban las negociaciones, el número de miembros creció gracias a la unión de más economías APEC: Malasia, Canadá, México y Japón.

El TPP representa una dramática separación de muchos acuerdos asiáticos. Más que enfocarse en reducciones arancelarias para los bienes, además de unos cuantos servicios y liberalización de inversión, las partes que integran el TPP se propusieron fijar una amplia serie de obligaciones para lidiar con las barreras a las que se enfrentan las compañías.

Los textos que conforman el acuerdo, publicados en noviembre de 2015, incluyen treinta capítulos y más de 1.200 páginas de normas y compromisos, además de casi 5.000 páginas de obligaciones individuales de cada país, calendarios y más de 100 cartas paralelas entre varios de los integrantes.

Si bien es cierto que la longitud del texto no es sinónimo de obligaciones de calidad, la amplitud del material aporta un registro visual de la precisión con la que los delegados de las 12 partes intentaron definir las peticiones que podrían y están dispuestos a realizar. Casi todo el acuerdo depende de un fuerte sistema de solución de diferencias, lo que genera confianza de que las disposiciones terminarán implementándose tal y como se plantearon por los gobiernos.

Compromisos firmes
Los miembros deben ahora estudiar con detenimiento los textos y calendarios para entender cómo es que el acuerdo podría ayudar o perjudicar a sus compañías. La evaluación de los beneficios de un acuerdo tan extenso tomará tiempo y esfuerzo.

No solo los países miembros del TPP deben reflexionar sobre las implicaciones de este ambicioso acuerdo comercial. Aquellos que no forman parte del mismo, aquellos que se encuentran lejos, también podrían enfrentarse a cierta presión competitiva una vez que el acuerdo entre en vigor.

El TPP siempre se ha promocionado como un acuerdo “de altísima calidad, de primer nivel, del siglo XXI”. Sin embargo, la alta complejidad y las excepciones a diversas disposiciones del acuerdo minimizan tan radical afirmación y empañan el panorama general que, en realidad, es más alentador de lo que se pensó en un principio.

Para evaluar el TPP es necesario llevar a cabo un análisis comparado con otros acuerdos comerciales. Para algunos acuerdos asiáticos, por ejemplo, el TPP es bastante revolucionario. La amplitud y profundidad de sus obligaciones resultan extremadamente importantes. El TPP establece nuevas obligaciones de acceso a mercados, como al sensible mercado agrícola. También ofrece reglas en áreas en las que en el pasado muchos acuerdos asiáticos no entraban, como nuevas reglas para servicios financieros y servicios en general, además de disposiciones para comercio electrónico, mercados públicos, transparencia, competencia, normas, medio ambiente y trabajo.

Obligaciones específicas
Las obligaciones específicas para el acceso a mercado que los miembros alcanzaron son igual de importantes que las normas. El 90% de las líneas arancelarias, por ejemplo, desaparecerán cuando el acuerdo entre en vigor. De hecho, algunas de estas líneas presentaban aranceles sustanciales de entre 20% y 40%, e incluso más. El resto irá desapareciendo en el corto plazo.

El TPP deberá abordar el escalamiento arancelario que suele evitar que los productores avancen hacia procedimientos de mayor valor, especialmente para alimentos y productos de consumo. Una vez que los aranceles se hayan eliminado, el impacto se sentirá en todos los artículos de la cadena de valor, entre ellos materias primas, piezas y componentes.

Los calendarios de servicios e inversión son impresionantes, pues apenas contienen restricciones. Este es el caso incluso para miembros como Vietnam y Malasia que han tenido que ajustarse al uso de listas negativas por primera vez. Vietnam, por ejemplo, presentó menos de cuarenta reservas, dejando todo abierto a la competencia del TPP.

Algunas de las desviaciones restantes no deberían preocupar a la mayoría de los proveedores de servicios o inversionistas. Vietnam conservó una serie de restricciones en parques de diversiones, mientras que Japón estableció reservas para varios sectores con pocas probabilidades de interés como servicios notariales, escribano judicial y administrativo e inspectores de casas y terrenos. Cualquier cosa que no esté programada queda automáticamente abierta para las compañías de inversionistas y prestadores de servicios del TPP.

El acuerdo, sin embargo, no es perfecto. No todos los aranceles desaparecerán. Muchos bienes agrícolas sensibles quedarán incrustados con complejos esquemas de contingentes arancelarios. Sigue siendo una pesadilla conseguir entrada para productos textiles a EE.UU.. Sin embargo, para las compañías de los Estados miembros, incluso las disposiciones imperfectas pueden ofrecer nuevos y significativos accesos a mercado.

El gobierno de Vietnam resaltó, en una conferencia de prensa celebrada el pasado 10 de noviembre, que muchos productos de exportación que les interesan a las empresas vietnamitas se enfrentarán a reducciones arancelarias, entre ellos una variedad de productos agrícolas, pesqueros, textiles, de calzado, electrónicos y de caucho.

Los anacardos, lichis y frutas de dragón todavía pagan aranceles para entrar a Perú, pero bajarán del 9% actual a cero cuando el acuerdo entre en vigor. El arancel peruano sobre zapatos deportivos (aunque no sobre otro tipo de calzado) pasará de 17% a cero. Estas son reducciones que serán importantes para las empresas y los agricultores vietnamitas. A cambio, Vietnam acordó eliminar aranceles en 66% de sus líneas, entre ellas sectores clave como salmón, caballa, atún y aceite de pescado. Se espera que este tipo de reducciones beneficie hasta el 98% de las exportaciones de Perú a Vietnam.

En general, Perú gana acceso a mercado con Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda y Vietnam. México, por su parte, gana acceso en Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam. En el caso de Chile, si bien es mínimo lo que obtiene en acceso a mercado, aún puede beneficiarse debido a la acumulación de origen con las 12 economías.

De acuerdo a lo anterior, el TPP debería proveer importantes nuevas fuentes de crecimiento económico en sus integrantes en tiempos en los que se reduce la demanda por el comercio global. Las empresas deberían comenzar a trabajar con las cadenas de suministro para reestructurarlas y que tomen la mayor ventaja posible de los nuevos beneficios del TPP. Los mercados que antes no contaban ahora podrán cobrar importancia, ya que los cambios derivados del TPP pueden hacer que bienes y servicios sean competitivos en nuevos sectores.

Nuevas áreas
Las autoridades del TPP terminaron de negociar varios capítulos que rara vez o nunca figuran en acuerdos comerciales.

Las disposiciones para el comercio electrónico, por ejemplo, deberían cobrar importancia conforme pasa el tiempo. Si bien es cierto que muchos Gobiernos tienen unas cuantas normas relacionadas al comercio electrónico y los servicios vía internet, es probable que varias economías establezcan nuevas reglas y procedimientos. Con el TPP se asegura que los miembros permitan que el comercio electrónico siga creciendo y floreciendo.

De hecho, el acuerdo cuenta con una variedad de nuevas reglas para asegurar que la información fluya con libertad gracias a la disminución de restricciones en la ubicación de los servidores. El acuerdo ayuda a clarificar las disposiciones de contenido, prohíbe las solicitudes de códigos fuente para programas y asegura que los miembros no impongan aranceles a los productos digitales.

Quizá sea igual de importante el hecho de que el acuerdo incluye disposiciones en diversas secciones para facilitar el comercio electrónico a través de la aceleración y reducción de costos del movimiento de bienes a través de las fronteras, además de abrir mercados a los servicios.

En el capítulo sobre trabajo se establece que no se permite la movilización de personas (aunque el movimiento temporal queda cubierto bajo movilidad laboral), pero en su lugar incorpora obligaciones que se encuentran en la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo de 1998.

El capítulo sobre medio ambiente resulta ser un primer paso para lidiar con algunos temas ambientales importantes como la protección a la capa de ozono, la contaminación por barcos, la pesca y el comercio ilegal de especies en peligro de extinción.

Pasos siguientes
Barack Obama, actual presidente de EE.UU., ha dejado claro que pretende la aprobación de su Congreso lo más rápido posible, quizá para la primavera de 2016. Aunque los procedimientos nacionales de la mayoría de los países del TPP son relativamente sencillos, no sucede lo mismo con EE.UU.

Ambas cámaras deben ponerse de acuerdo en la legislación nacional necesaria para que el país cumpla con lo que pide el TPP. Basta con la mayoría de votos, pero conseguirla ha sido un reto. Bajo las reglas de la Autoridad de Promoción Comercial o fast track, el Congreso puede aprobar o rechazar el acuerdo, pero no incluir cambios en él.

Para que el acuerdo entre en vigor se necesita la aprobación estadounidense, en tanto los negociadores crearon tres medios para activar el acuerdo. Primero, si los 12 miembros terminan con sus procedimientos nacionales en dos años, el acuerdo entrará en vigor 60 días después de que el último miembro haya aceptado su implementación. Sin embargo, si los 12 países no han aceptado el acuerdo antes de los dos años, el TPP podrá entrar en vigor de forma automática en 26 meses si al menos seis de los miembros representan el 85% de la participación del mercado, en la práctica EE.UU., Japón y otros cuatro miembros. Por último, si los procesos de aprobación se extienden más allá de lo establecido en los puntos anteriores, el TPP podría entrar en vigor sesenta días después de que el sexto miembro, por lo menos, termine los procedimientos nacionales de implementación.

Presiones competitivas para los países externos
Los países no miembros del TPP deberían estudiar cuidadosamente el acuerdo. Debido a que este podría conceder importantes beneficios a las empresas, muchas de ellas se someterán a reestructuraciones y se mudarán a nuevas áreas. Algunos de estos cambios afectarán a los países no miembros que han disfrutado por lo pronto de ventajas con miembros del TPP, como con productos que han recibido aranceles menores en esquemas preferenciales o de libre comercio. Por lo mismo, los países no miembros deberían pensar en reducir o eliminar obstáculos a nivel nacional que dificulten la competitividad.

Un ejemplo de los retos de competitividad para países no miembros es el hecho de que Japón haya aceptado reducir varios aranceles agrícolas importantes para las empresas del TPP. Esto incluye una reducción en la tasa de nación más favorecida del 11,9% sobre pollos enteros congelados de 0 a 6 años o bien sobre una amplia variedad de pescado que bajarían de 3,5% a 0 a partir de la entrada en vigor. Algunos tipos de cacahuates, por ejemplo, enfrentan una tasa arancelaria del 10% más el arancel de 617 yen/kg. Esta tasa desaparecerá para los socios del TPP cuando el acuerdo se implemente, así como las importaciones no ligadas a contingentes durante los siguientes seis a ocho años. Las empresas que no sean parte del TPP no contarán con ese acceso libre de aranceles.

Los debates sobre el TPP dejaron de ser teóricos. La publicación de textos y el movimiento hacia la conclusión de los procedimientos nacionales necesarios para su aprobación implica que las empresas y los países deben prepararse para un futuro que incluirá obligaciones extensas entre países que ya representan más del 40% del comercio global.

Es probable que los nuevos acuerdos megarregionales, como el TPP, la Alianza del Pacífico y la Asociación Económica Integral Regional coloquen al sistema comercial global en nuevas dificultades. Cada vez más, los países creen que pueden firmar acuerdos entre grupos más pequeños y con ideas similares. Sin embargo, a diferencia de muchos acuerdos bilaterales, los acuerdos megarregionales más recientes están destinados a ofrecer resultados de mayor relevancia comercial. 

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